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RUTA 27 · LOW

PRI, PAN y PAS abren en Guasave una alianza sin tiempos ni candidato

El primer acercamiento entre las tres fuerzas se hizo sin Movimiento Ciudadano, que fue convocado y no asistió. El PAS condiciona cualquier coalición a que arranque formalmente el proceso electoral.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre justicia y controversias electorales
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Representantes del PRI, PAN y PAS se reunieron el 23 de septiembre en Guasave para explorar una alianza rumbo a 2027 en Sinaloa, en lo que llamaron primer acercamiento opositor. Movimiento Ciudadano fue convocado y no asistió. No hay coalición formal: el PAS exige respetar los tiempos legales y el PRI admite pláticas ya en curso con el PAN.

La reunión del 23 de septiembre en Guasave no produjo una coalición, pero dejó ver cómo se está armando el frente opositor en Sinaloa rumbo a 2027. Representantes municipales y estatales del PRI, el PAN y el Partido Sinaloense (PAS) se sentaron a lo que los propios convocantes describieron como un primer acercamiento entre fuerzas políticas de oposición, con el objetivo declarado de construir coincidencias y explorar una alianza electoral.

El matiz que ordena la lectura es que la mesa de Guasave no fue el punto de partida. El presidente estatal del PRI, César Emiliano Lugo Gerardo, confirmó que su partido ya sostuvo una reunión formal con el PAN y que ambos revisan las fortalezas que cada uno tiene en municipios y distritos, mientras mantiene abiertas las conversaciones con el PAS y con Movimiento Ciudadano (MC). El encuentro amplió un diálogo bilateral a un formato de tres y le dio su primera vitrina pública.

MC fue convocado y no asistió. No hay versión pública del partido naranja sobre por qué no acudió ni sobre si conversa por otra vía; el PRI dice tener disposición a seguir el diálogo con él.

Un acuerdo sin fecha y con la ley como argumento

El presidente del PAS, Robespierre Lizárraga Otero, puso el freno. Recordó que el proceso electoral aún no arranca formalmente y que cualquier coalición debe construirse conforme a los plazos legales. “No podemos hablar de cambiar las cosas para bien si no comenzamos respetando lo que está en la ley. La ley señala que el proceso electoral podrá ser convocado el mes que entra”, dijo. Fijó también el terreno de la negociación: una alianza, sostuvo, no debe reducirse al reparto de candidaturas y posiciones, sino partir de coincidencias sobre inseguridad, economía, campo, pesca, salud y educación. Su partido presentó además la convocatoria “Por el rescate de Sinaloa”, abierta a empresarios, academia, campo, pesca y sociedad civil.

Lugo Gerardo respondió en otro registro: habló de una alianza “fuerte, lista, preparada” y de que sea “una posibilidad real”, y presumió recorridos con empresarios y una reunión con 28 asociaciones civiles en Culiacán. Ninguno de los dos anunció candidaturas, nombres ni porcentajes de reparto.

La lectura política

Lo que hay es una negociación de coalición, no una coalición. En términos legales no existe convenio, registro ni candidatura alguna: cualquier frente tendría que solicitarse y aprobarse dentro del calendario que abre con la convocatoria del proceso electoral. La precisión importa porque el vocabulario de “coincidencias” y “primer acercamiento” cumple una función: permite sentarse a la mesa sin comprometer cuotas, que es lo que conviene a quien llega con menos estructura que sus socios. Para un partido de alcance estatal como el PAS, discutir primero el programa y después las posiciones también eleva su precio: el reparto territorial se negocia con mapas, no con diagnósticos.

El PRI tiene el incentivo inverso. Mostrarse como el articulador indispensable de la oposición en un estado donde llega golpeado y necesita demostrar capacidad de convocatoria es, hoy, su principal activo. El PAN, que ya venía en pláticas bilaterales, gana si el frente se amplía sin diluir su marca. La ausencia de MC envía una señal doble: deja abierta la puerta a un entendimiento posterior, pero recuerda que la oposición sinaloense no es un bloque, sino al menos dos proyectos que compiten por el mismo electorado.

La insistencia de Lizárraga en los tiempos legales opera como postura y como escudo: le permite aparecer como el actor que respeta las reglas y, de paso, posponer cualquier definición sobre quién encabeza. En 2027 Sinaloa renueva su gubernatura, y esa es la pieza que explica por qué todos quieren llegar ordenados a la mesa y ninguno quiere ser el primero en mostrar sus cartas. Aquí no hay precandidatura de facto de nadie: hay posicionamiento, y el nombre del abanderado sigue siendo el tema que ninguna de las tres fuerzas puso sobre la mesa.

Qué sigue

- La convocatoria del proceso electoral. Lizárraga la sitúa “el mes que entra”, es decir octubre, si su lectura del calendario se confirma; sin ella no corren los plazos para solicitar y registrar una coalición. - El mapa PRI-PAN. Ambos revisan fortalezas por municipio y distrito; de ahí saldrá cuánto espacio real queda para el PAS y para MC. - La decisión de MC. Su incorporación o su ausencia definitiva definirá si el frente es de dos, tres o cuatro fuerzas. - La convocatoria “Por el rescate de Sinaloa” del PAS. Habrá que ver si se queda en ejercicio de incorporación ciudadana o se convierte en el mecanismo con el que el partido elija cuadros.