RUTA 27 · MEDIUM
PRI Sinaloa busca alianza opositora total y descarta reparto por cuotas
El dirigente César Emiliano Gerardo Lugo confirmó pláticas con el PAN y convocó a Movimiento Ciudadano y al Partido Sinaloense a un solo bloque. El reparto de candidaturas se mediría por fuerza territorial, no por cuotas.

El PRI de Sinaloa, dirigido por César Emiliano Gerardo Lugo, confirmó pláticas con el PAN para integrar un bloque opositor y llamó a Movimiento Ciudadano y al Partido Sinaloense a sumarse, en un encuentro convocado por Vicente Fox. La dirigencia anticipó que las candidaturas se repartirán por fuerza territorial y no por cuotas. La coalición aún no se registra ante el órgano electoral local.
Culiacán. El dirigente del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Sinaloa, César Emiliano Gerardo Lugo, confirmó que su partido sostiene “pláticas bastante buenas” con Acción Nacional y llamó a Movimiento Ciudadano de Sinaloa y al Partido Sinaloense a integrarse a “un solo bloque” opositor. Lo hizo el 8 de octubre, en el marco de un encuentro convocado por el expresidente Vicente Fox Quesada con presencia de cuadros del Partido Acción Nacional (PAN), del PRI y del Partido Sinaloense (PAS).
El objetivo declarado es evitar la dispersión: “Lo que queremos lograr nosotros es que el hartazgo que sí existe en Sinaloa no se pulverice”, dijo Gerardo Lugo. La frase es menos un diagnóstico que el reconocimiento de un problema aritmético: si el voto contrario a Morena se reparte entre cuatro ofertas, ninguna alcanza. En 2027 Sinaloa renueva la gubernatura, el Congreso local y sus ayuntamientos, y la oposición llega a esa cita sin un mecanismo probado para converger.
Hasta aquí, sin embargo, no existe alianza en términos legales. Para competir en coalición, los partidos deben solicitarla y registrarla ante el Instituto Electoral del Estado de Sinaloa (IEES) dentro de los plazos que fije la autoridad. Lo que hay es un encuentro, un llamado y ninguna respuesta pública de MC ni del PAS.
El reparto, sin cuotas
Gerardo Lugo adelantó que el reparto de candidaturas no seguirá “fórmulas aritméticas simples o cuotas de partido”, sino la “fortaleza territorial y la capacidad de triunfo” de cada instituto en distritos y municipios. El criterio suena técnico, pero es político: sustituye la negociación por cuotas —el método que en frentes anteriores otorgó posiciones a cada sigla por igual— por un cálculo de competitividad donde pesa quien pueda acreditar estructura y voto propio.
Sobre los perfiles, la dirigencia se mantuvo en el terreno del análisis abierto y mencionó el trabajo territorial de la senadora Paloma Sánchez y del diputado federal Mario Zamora, “defensores en la entidad”. La etiqueta funciona en la práctica como una posición de salida y de visibilidad, no como candidatura registrada: ninguno de los dos tiene precandidatura formal ni existe método de selección definido.
La lectura política
Vicente Fox Quesada no tiene cargo partidista ni voto en las decisiones del PAN o del PRI, pero su presencia cumple una función: convoca, amplifica y presiona. Su exhorto a una alianza no obliga a nadie; sí instala la expectativa pública de que quien se reste quedará exhibido.
Para el PRI el cálculo es de sobrevivencia. Sin la gubernatura desde 2021, su valor dentro de un frente no se mide por tamaño nacional sino por los distritos donde todavía gana. Convocar al bloque le da un papel de articulador que una negociación bilateral con el PAN no le garantizaría; al mismo tiempo, cada sigla adicional diluye su peso en el reparto. Esa tensión explica por qué el dirigente insiste en la unidad y, casi en la misma frase, en que su partido “tiene la suficiente estructura”.
Para el PAN, sumar socios reduce el costo de cargar solo con la candidatura al gobierno. Para el PAS, partido local, la decisión puede valer municipios completos. El eslabón más incierto es MC: la evidencia disponible no permite saber si su dirigencia estatal y la nacional comparten el mismo cálculo electoral.
El adversario ya respondió. En la misma cobertura, el diputado Eligio López contestó a Fox con un “que sueñe, está bien” y la advertencia de que Morena permanecerá en el gobierno en 2027. Que se le responda así indica que el bloque se toma en cuenta; que todavía no pase de las pláticas indica lo lejos que está de ser un hecho.
Qué sigue
Tres verificadores concretos. Primero, la respuesta formal de MC y del PAS a la invitación: sin ellos, el “bloque total” queda en dos siglas. Segundo, la ruta institucional: solicitud y registro de coalición ante el IEES en los plazos que marque la convocatoria, con aval de las dirigencias estatales y nacionales. Tercero, el método de selección de candidatos —encuesta, convención o designación— y si de ahí salen candidaturas únicas por distrito y municipio. Es en ese punto, y no en las declaraciones, donde se sabrá si el llamado a no pulverizar el hartazgo se traduce en votos.