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RUTA 27 · MEDIUM

PRI y PAN avanzan alianza en Nuevo León y apuntan a De la Garza

Los dirigentes nacionales Alejandro Moreno y Jorge Romero dijeron que la coalición podría sumar a más de dos partidos. Expresidentes y figuras panistas respaldaron al alcalde de Monterrey como abanderado, pero no hay convenio ni candidatura formal.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Los dirigentes nacionales del PRI, Alejandro Moreno, y del PAN, Jorge Romero, dijeron que avanzan en una alianza electoral en Nuevo León para 2027, sin candidato ni convenio registrado. En el mismo acto, expresidentes y figuras panistas respaldaron al alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza, como abanderado. La negociación mide lealtades y anticipa la sucesión estatal.

Los dirigentes nacionales del PRI, Alejandro Moreno, y del PAN, Jorge Romero, afirmaron el 1 de octubre de 2026 que avanzan en las conversaciones para construir una alianza electoral en Nuevo León de cara a los comicios de 2027. Lo dijeron a la salida del Segundo Informe de Gobierno del alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza: un acto municipal que ambos partidos aprovecharon para exhibir cercanía y que terminó convertido en escaparate del respaldo opositor al edil.

Moreno habló de un "diálogo permanente" entre las dos dirigencias y sostuvo que el objetivo es una "coalición con la gente, desde abajo, con las fuerzas políticas, sí, pero trabajando con los ciudadanos". Romero endureció la apuesta: "Se los puedo asegurar, una gran alianza, no solamente entre dos partidos, se va a armar una gran alianza en Nuevo León". Añadió que trabajarán sin prisa y respetando los tiempos electorales.

El respaldo a De la Garza no provino solo de los dirigentes. Felipe Calderón dijo que "parece que es un buen perfil para Nuevo León" y que la decisión corresponde a los nuevoleoneses. Vicente Fox respondió "desde ya por supuesto que sí" cuando se le preguntó si el alcalde es el perfil, y añadió que "todo lo que me dijo un angelito es que así va a ser, que va a ser alianza". Xóchitl Gálvez llamó a aliarse "para sacar a estos bandidos" y consideró que hay una persona con experiencia y capacidad para el estado. Santiago Creel sostuvo que le dará "más gusto acompañarlo en la campaña como candidato".

Nada de eso constituye todavía una candidatura. Y la precisión importa.

Lo que existe y lo que falta

Hasta ahora hay tres cosas verificables: conversaciones entre las dirigencias nacionales, respaldos personales de figuras panistas y un alcalde en funciones que se coloca en el centro de la conversación. No hay convenio de coalición registrado ante la autoridad electoral local, no hay método de selección pactado y no está definido si el acuerdo será una coalición total, parcial o una candidatura común. Tampoco se precisó qué otras fuerzas podrían sumarse, aunque Romero dejó abierta la posibilidad de que la alianza no se limite a dos partidos.

Es decir: existe un posicionamiento avanzado —De la Garza, arropado por expresidentes y por los dos dirigentes nacionales en su propio informe— sin que exista aún la figura legal que lo convierta en abanderado. En términos estrictos, lo que hay es una aspiración respaldada en público, no una precandidatura registrada ni un acuerdo partidista formalizado.

La lectura política

El anuncio cumple una función distinta a la que enuncia. Una alianza que se pregona antes de firmarse sirve para fijar expectativa, desalentar competidores internos y medir lealtades: quien se sube al templete envía una señal pública de que acepta la coalición como marco.

Los incentivos de cada partido son distintos. Para el PRI, la pregunta es de supervivencia competitiva: compartir o ceder la candidatura al gobierno estatal puede ser el precio de seguir siendo relevante en una entidad donde el partido ha perdido terreno. Para el PAN, la alianza permite capitalizar el perfil más visible de la oposición local, pero obliga a negociar el resto de la boleta: diputaciones locales, ayuntamientos y espacios en un eventual gobierno compartido. Romero lo dijo sin rodeos: trabajarán "sin prisa", lo que sugiere que el reparto es lo que realmente falta.

El riesgo es el conocido en las coaliciones que PRI y PAN ya han ensayado en procesos recientes: que el acuerdo de arriba no se traduzca en votos abajo y que un reparto prolongado desmovilice en lugar de sumar. También hay un costo para la autoridad electoral local, que deberá vigilar que el anuncio público no se convierta en campaña anticipada fuera de plazos.

Rumbo a 2027, el movimiento ordena además la sucesión interna. Al colocar a De la Garza como destinatario único del respaldo, las dirigencias intentan contener una ruptura y evitar que Nuevo León se vuelva arena de disputa abierta entre aspirantes. La apuesta es que un candidato respaldado por ambos aparatos sea más competitivo que una primaria prolongada. Que eso ocurra depende de lo que aún no sucede: que el convenio se registre y que ningún otro perfil sostenga su aspiración.

Qué sigue

- La definición del método de selección del abanderado, que ninguna de las dos dirigencias ha anunciado. - El registro del convenio de coalición ante la autoridad electoral local, dentro de los plazos que fije el calendario rumbo a 2027. - La incorporación de un tercer partido, que Romero dejó abierta sin precisar cuál. - El posicionamiento del gobierno estatal en funciones y de las demás fuerzas políticas de Nuevo León, que hasta ahora no se han pronunciado sobre la alianza.