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RUTA 27 · LOW

PRI y PAN de BC negocian alianza parcial y la paridad define el reparto

La dirigencia estatal del PRI confirmó reuniones con el PAN para definir municipios y distritos de competencia conjunta en 2027. No hay candidatos definidos, no existe convenio de coalición y la versión pública del PAN sobre el alcance del acuerdo todavía no aparece.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

El PRI y el PAN de Baja California negocian una alianza parcial para 2027, cuando se renovarán la gubernatura, los siete ayuntamientos y las diputaciones federales y locales. El dirigente priista Álvaro Aldrete confirmó reuniones con la panista Lizbeth Mata Lozano, sin candidatos definidos. La paridad y las acciones afirmativas serán clave para repartir municipios y distritos. Falta la voz pública

El PRI y el PAN de Baja California negocian una alianza parcial para las elecciones de 2027: un acuerdo selectivo para competir juntos en algunos municipios y distritos, no un frente que se presente unido en toda la boleta. El presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, Álvaro Aldrete Gruel, confirmó el miércoles 7 de octubre de 2026 que sostiene conversaciones con la presidenta estatal del PAN, Lizbeth Mata Lozano, y que todavía no hay nombres de candidatos.

En 2027 se renuevan el mismo día la gubernatura, los siete ayuntamientos y las diputaciones federales y locales. Ese calendario es lo que convierte la palabra "parcial" en el dato central: una alianza total obligaría a ambos partidos a repartirse todo el mapa; una parcial les permite conservar espacios propios y concentrar el acuerdo donde el adversario aparece más fuerte.

Un pacto selectivo, no un frente común

Aldrete explicó que las reuniones entre ambas dirigencias buscan definir en qué municipios y distritos podrían competir juntos, y que la negociación no está cerrada. Añadió que su partido también busca acuerdos con otras fuerzas de oposición, sin precisar cuáles ni en qué condiciones.

Colocó las reglas de género y las acciones afirmativas como "uno de los principales factores" para determinar los territorios del acuerdo. No es un tecnicismo menor: en una coalición, el cumplimiento de paridad y de acciones afirmativas se calcula sobre el conjunto de candidaturas que registra el bloque, de modo que ese requisito opera en la práctica como criterio de reparto entre partidos. Cada municipio que se cede o se gana altera cuántos espacios debe cubrir cada fuerza con mujeres o con perfiles de grupos subrepresentados.

El dirigente acompañó el anuncio con un encuadre de campaña: dijo que buscarán perfiles con propuestas y experiencia, en contraste con las "improvisaciones" que atribuyó a Morena. Es una declaración política, no un dato verificable.

El punto de partida que ambos partidos conocen: desde 2018 Morena ha ganado todos los cargos de elección popular en las urnas en Baja California, cuatro procesos consecutivos, y a PRI y PAN sólo les han quedado espacios de representación proporcional cuando no van en alianza.

La lectura política

Lo que se negocia no es una candidatura ni una precandidatura: es el conjunto de reglas con el que se repartirán las candidaturas. Al no haber nombres, no hay posicionamiento individual que medir. Hay, en cambio, un pacto de supervivencia electoral con forma de alianza de geometría variable.

Para el PRI, abrir la negociación y anunciarla le da visibilidad como articulador opositor y lo coloca como interlocutor obligado en una entidad donde difícilmente compite solo con posibilidades reales. Para el PAN, permite medir cuánto cede en municipios y distritos sin cargar únicamente con el costo de su marca. Ambos ganan margen para llegar a 2027 sin fragmentar el voto opositor en los tramos donde ese voto es competitivo.

El riesgo está hacia adentro. Negociar ahora congela aspiraciones locales: quienes quieren una alcaldía o una diputación no compiten todavía por el voto, compiten por aparecer en la lista de territorios que cada partido se reserva. La paridad y las acciones afirmativas pueden funcionar, en ese contexto, como filtro técnico que ordena decisiones que en realidad son políticas.

Y hay una pregunta que el anuncio no responde: si el acuerdo cubre la gubernatura o si, como sugiere la referencia a "municipios y distritos", se acota al piso del mapa y deja la candidatura de mayor peso para una negociación distinta, probablemente posterior y con más actores en la mesa.

Qué sigue

Las pláticas entre Aldrete y Mata Lozano continuarán en las próximas semanas, según lo dicho por el propio dirigente. Para que la alianza exista jurídicamente falta el convenio de coalición y su registro ante la autoridad electoral local —y, en el tramo federal, ante el Instituto Nacional Electoral (INE)— dentro de los plazos del proceso, que aún no se resuelve en esta negociación.

Tres señales conviene seguir: si el PAN confirma por su propia voz el alcance del acuerdo, si se suman los "otros partidos" que el PRI mencionó sin nombrarlos, y si la gubernatura entra o no en el paquete. Mientras eso no ocurra, lo único verificable es una mesa de negociación abierta, sin candidatos y sin coalición registrada.