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RUTA 27 · LOW

PRI Zacatecas arropa a Fito Bonilla y mide lealtades rumbo a 2027

La reunión pública se difundió en la antesala de la visita de Alejandro Moreno Cárdenas y mientras Morena, el PT y el PVEM exhiben diferencias por su coordinación estatal.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre candidaturas y aspirantes
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Liderazgos del PRI en Zacatecas se reunieron públicamente con Adolfo “Fito” Bonilla, en la antesala de la visita de Alejandro Moreno Cárdenas. El dirigente estatal Carlos Peña Badillo presentó el acto como muestra de cohesión. No hay candidatura definida para 2027, pero la foto posiciona a Bonilla mientras Morena, el PT y el PVEM atraviesan tensiones por su coordinación estatal.

El PRI de Zacatecas colocó el 18 de septiembre a Adolfo “Fito” Bonilla en el centro de una reunión pública de cuadros priistas, un acto que el dirigente estatal Carlos Peña Badillo difundió como muestra de cohesión interna. A la cita acudieron el ex senador José Olvera, el ex magistrado Arturo Nahle García y Javier Torres, presidente municipal de Fresnillo, además de otros referentes del priismo local. La imagen se conoció en la antesala de la visita a la entidad del dirigente nacional Alejandro Moreno Cárdenas. Hasta ahora no existe candidatura, precandidatura registrada ni método de selección definido para 2027: lo que hay es una señal, y en la política interna las señales también se emiten hacia dentro.

Peña Badillo acompañó la difusión con una frase que opera como mensaje al centro: “En el PRI estamos cohesionados y concentrados, porque hay mucho Zacatecas por defender y rescatar”. El propio dirigente ha señalado que en el partido se han abordado distintos perfiles —Bonilla, Nahle García, Fuensanta Guerrero, Claudia Anaya y él mismo— y ha planteado una secuencia: primero consolidar un proyecto colectivo, después avanzar a la definición de la candidatura. Esa secuencia, en los hechos, también es una manera de aplazar la disputa.

El encuentro no ocurre en el vacío. En el bloque integrado por Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) hay fricciones visibles. La designación de Verónica Díaz Robles como coordinadora de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Zacatecas —figura que la perfila para contender por la gubernatura en 2027— estuvo marcada por las ausencias de Ulises Mejía Haro y Geovanna Bañuelos. A eso se suma que el PT pausó su participación en el proceso de selección de las coordinaciones estatales de Morena, por cuestionamientos a su método, a la transparencia de las encuestas y al trato de la dirigencia morenista; el partido planteó que, una vez concluido el proceso nacional, sus órganos internos analicen el futuro de la alianza rumbo a 2027.

La lectura política

Leída sin adornos, la reunión funciona como un acto de posicionamiento, no como el arranque de una candidatura. Cumple tres funciones verificables. Primera: mostrar a la dirigencia nacional, en la antesala de su visita, que el priismo zacatecano tiene un mapa ordenable y cuadros dispuestos a aparecer juntos. Segunda: colocar a Bonilla en una centralidad visible sin comprometer al partido con un nombre, lo que en el lenguaje del PRI se traduce en margen de maniobra. Tercera: contrastar con el ruido del bloque oficialista, donde la designación de Díaz Robles dejó ausencias y el PT abrió un cuestionamiento al método.

El límite del ejercicio es igual de claro. Una fotografía acredita coincidencia de liderazgos, no una correlación de fuerza electoral ni un equilibrio interno resuelto. La lista de perfiles que Peña Badillo ha reconocido incluye al propio dirigente estatal: quien convoca la imagen también se coloca como posible árbitro y, eventualmente, como parte interesada en la definición. No es un defecto del acto, es su lógica. En un partido que, según su dirigente estatal, trabaja con la mirada puesta en la recuperación política de la entidad, la cohesión que se exhibe hacia fuera es también una forma de contener la competencia hacia dentro.

Falta el elemento institucional para pasar de la señal a la candidatura: un método de selección y un calendario. Mientras no existan, cualquier lectura de precandidatura de facto debe formularse con reservas. Hay posicionamiento y hay vitrina; todavía no hay procedimiento en marcha, y la diferencia importa porque es la que separa una aspiración de un derecho partidista en trámite.

Qué sigue

Tres puntos son verificables en las próximas semanas. El primero es la visita de Alejandro Moreno Cárdenas a Zacatecas: de ella se podrá medir el respaldo de la dirigencia nacional a la estrategia que encabeza Peña Badillo y observar si Bonilla aparece en el mismo cuadro. El segundo es el desenlace interno del PT, cuyos órganos definirán, concluido el proceso nacional, si sostiene o revisa la alianza con Morena rumbo a 2027; un cambio ahí reordenaría el escenario completo. El tercero es la ruta priista: no hay fecha ni mecanismo para la definición de la candidatura. Si esa definición no llega, la reunión del 18 de septiembre quedará como una foto más; si llega acompañada de más actos públicos, será el arranque de una ruta. La cita, por sí sola, no resuelve el fondo: quién será el nombre y con qué método se elegirá.