RUTA 27 · MEDIUM
PT avala solo tres de diez designaciones de Morena y amaga con ir solo
El socio menor de la coalición dejó de firmar en automático: rechazó tres nombramientos, impugnó dos y se ausentó en otros dos. Su Consejo Nacional definirá en octubre si mantiene la alianza.

El PT respalda solo tres de las diez designaciones estatales de Morena rumbo a 2027: avala Sinaloa, Querétaro y Aguascalientes; rechazó Zacatecas, Baja California y Guerrero, impugnó Campeche y Michoacán y se ausentó en Colima y Quintana Roo. En octubre su Consejo Nacional decidirá si mantiene la alianza o compite solo.
El Partido del Trabajo (PT) respaldó de manera plena únicamente tres de las diez designaciones que Morena ha presentado como coordinadores estatales de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, la figura con la que el partido guinda ordena su mapa rumbo a las 17 gubernaturas que se renovarán el 6 de junio de 2027. No es todavía una ruptura de la coalición, pero sí algo políticamente más elocuente: el socio menor dejó de firmar en automático y convirtió su aval en moneda de cambio.
El desglose es inusualmente explícito. El PT avala las designaciones de Sinaloa (Imelda Castro), Querétaro (Santiago Nieto) y Aguascalientes (Nora Ruvalcaba). Rechazó de forma expresa las de Zacatecas (Verónica Díaz), Baja California (Julieta Ramírez) y Guerrero (Beatriz Mojica Morga). Impugnó las de Campeche (Pablo Gutiérrez Lazarus) y Michoacán (Carlos Torres Piña). Y en Colima (Rosi Bayardo) y Quintana Roo (Eugenio Gino Segura) simplemente no se presentó: ausencia sin respaldo, pero también sin rechazo.
El patrón tiene una explicación verificable: ninguna de las diez designaciones salió de la lista petista. Morena descartó a Geovanna Bañuelos (Zacatecas), Joel Padilla Peña (Colima), Gerardo Sánchez Sansores (Campeche) y Rafael Marín Mollinedo (Quintana Roo), y de forma anticipada al aspirante petista en San Luis Potosí, entidad donde el Partido Verde llevará como candidata propia a la senadora Ruth González Silva.
El malestar se expresa con nombres y números. José Narro Céspedes, diputado de Morena y fundador del PT, dijo tras no obtener la nominación en Zacatecas que los petistas podrían ir solos y ofreció su propia medida de la asimetría: “ahí Morena sacó cerca de 350 mil votos en la elección pasada; el PT obtuvo 65 mil, solo para que nos demos cuenta de la importancia del Partido del Trabajo”. Desde Morelia, el diputado federal petista Reginaldo Sandoval sostuvo que el partido no descarta competir por su cuenta en Michoacán con el senador con licencia Raúl Morón, aun cuando Morena ya designó a Carlos Torres Piña. En Baja California Sur el PT ratificó a Christian Agúndez Gómez, alcalde con licencia de Los Cabos, como su propuesta, mientras que el exgobernador Jaime Bonilla Valdez, delegado petista en la entidad, insiste en que la mejor opción es la exalcaldesa de Tijuana Montserrat Caballero, pese a que la designada por Morena es Julieta Ramírez. Bonilla apareció con Caballero en una publicación de Facebook, acompañados por el dirigente de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado.
La coalición se renegocia donde aún no hay candidatura
Ninguno de los diez nombramientos constituye una candidatura en términos legales: no hay registro ante autoridad electoral, no hay precandidatura formal y el calendario interno de Morena no obliga al PT. En la práctica, sin embargo, el “coordinador estatal de Defensa de la Transformación” funciona como precandidatura de facto y como instrumento de disciplina: ordena el mapa, mide lealtades y reserva la negociación de espacios para una etapa posterior. Lo que no ha ocurrido —y la evidencia no permite afirmarlo— es una ruptura formal ni un acuerdo con otro partido.
La lectura política
El PT no ha roto porque la coalición le rinde: diputaciones, financiamiento y el costo de dividir el voto opositor. Pero el precio de permanecer en silencio sube conforme Morena cierra su proceso interno, y cada aval otorgado sin contraprestación deprecia la capacidad negociadora del partido. El respaldo selectivo es, entonces, una forma de conservar margen: no rompe, pero deja de pagar por adelantado.
La palanca petista es asimétrica y real. Con 65 mil votos frente a los 350 mil de Morena en Zacatecas, el PT no gana solo una gubernatura, pero puede restar lo suficiente en elecciones cerradas. Eso explica por qué el aval se volvió un bien escaso y por qué el amago de candidatura propia —Bañuelos en Zacatecas, Morón en Michoacán, Agúndez en Baja California Sur— se anuncia antes de que exista definición legal alguna.
Quien gana margen hoy es Morena: puede calcular si el costo de un PT suelto es menor que el precio de entregarle espacios. Quien lo pierde es el propio PT si octubre llega sin acuerdo y sus cuadros ya pactaron con otros destinos. La presencia pública de Bonilla con Caballero y Dante Delgado es una señal hacia Movimiento Ciudadano, pero la evidencia disponible no permite sostener que exista una negociación en curso; para afirmarlo faltaría una declaración o un documento. El Verde, mientras tanto, ya juega con candidatura propia en San Luis Potosí: la coalición de tres opera como bloque de conveniencia, no como identidad.
Qué sigue
El Consejo Nacional del PT sesionará en octubre para decidir si mantiene las alianzas con Morena y el Partido Verde. Hasta entonces, el partido anticipó que sus dirigentes no asistirán a la presentación formal de coordinadores en Nuevo León, Chihuahua, Baja California Sur y Sonora si no hay acuerdos. Las impugnaciones de Campeche y Michoacán siguen sin resolución pública conocida, y en San Luis Potosí Morena aún no define abanderado tras rechazar al aspirante petista. La pregunta verificable de las próximas semanas es qué exige el PT a cambio de sus tres avales restantes; la evidencia disponible describe el diagnóstico del partido, no su lista de demandas.