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PT: encuestas de hasta 7% ponen en duda su amago de ruptura
Un análisis de tres encuestadoras ubica al partido de la estrella entre 0% y 7.36% en las entidades con elección en 2027, justo cuando reclama a Morena el acaparamiento de candidaturas.

Tres encuestadoras —Cripeso, C&E y Demoscopia— ubican al PT entre 0% y 7.36% de intención de voto en las entidades con elección en 2027, frente a un Morena de 24.1% a 59.6%. El dato llega en medio del reclamo petista por las candidaturas y debilita su amago de romper la coalición y hacer perder 12 estados.
Político MX publicó el 26 de septiembre un análisis de tres encuestadoras —Cripeso, Campaigns & Elections y Demoscopia— sobre la intención de voto en las entidades que tendrán elección en 2027. El resultado deja al PT entre 0% y 7.36% de las preferencias, mientras Morena se mueve entre 24.1% y 59.6%. El dato aparece en el momento más tenso de la alianza: liderazgos petistas reclaman que Morena se quedó con las designaciones en 10 de las 17 entidades y uno de sus referentes parlamentarios amagó con romper la coalición. En la práctica, las encuestas funcionan como el árbitro de ese pleito: miden si la amenaza tiene respaldo territorial o es una pieza de negociación.
El malestar no nació en septiembre. El PT ya había amagado con competir sin Morena, congeló el diálogo y en procesos locales como Zacatecas y Veracruz ambos partidos llegaron a competir por separado. Ahora el conflicto volvió por las designaciones que se presentaron formalmente como coordinaciones y que en los hechos operan como candidaturas virtuales, sin que exista todavía registro alguno: los procesos locales no han arrancado. Reginaldo Sandoval, coordinador de la bancada del PT en la Cámara de Diputados, lo planteó así: "no nos da para ganar una gubernatura, pero sí nos da para hacer perder hasta siete, ocho o hasta 12".
Dónde el PT sí pesa
Baja California Sur es el único estado donde el PT conserva un respaldo consistente, aunque menor: 7.36% en Cripeso, 5.7% en C&E y 5.2% en Demoscopia, frente a un Morena de 40%, 50.9% y 40%, respectivamente. Demoscopia registró también Tlaxcala (6.2% contra 42.6% de Morena) y Sonora (5.3% contra 37.1%). En el resto, los registros son marginales o nulos: C&E midió 0% en Aguascalientes, Chihuahua, Colima y Guerrero; Cripeso reportó 0.10% en Nuevo León, 0.58% en Aguascalientes, 0.84% en Nayarit y 1.01% en Querétaro; Demoscopia, 2.7% en Aguascalientes, 2.8% en Baja California, 2.9% en Campeche y 3.1% en Querétaro. El ejercicio excluye dos entidades que las casas encuestadoras aún no contemplan.
Ricardo Monreal desestimó la amenaza: "Yo no creo que el PT vaya a poder influir en la pérdida de 12 gubernaturas, no creo que le asista la fuerza suficiente". El análisis apunta en la misma dirección y añade un matiz que el propio texto subraya: el PT conserva peso en el Congreso, donde sus votos han sido necesarios para completar mayorías en reformas, pero ese peso legislativo no se traduce en respaldo territorial.
La lectura política
El amago del PT tiene lógica de negociación más que de competencia. Con siete entidades aún pendientes de definición —las 17 con elección menos las 10 ya designadas—, el activo real del partido no es ganar una gubernatura sino restar: un 2% o 3% puede inclinar un margen cerrado, no una elección. Ese es el valor de cambio que persigue y explica por qué la amenaza se lanza ahora, antes de que la coalición cierre el reparto. La respuesta de Monreal funciona también como mensaje hacia dentro: si la fuerza del PT se minimiza en público, el amago pierde precio frente a propios y aliados, y Morena conserva margen para no ceder.
Hay un límite que conviene precisar. Las encuestas citadas miden preferencia partidista, no un escenario de ruptura: nadie ha medido cuánto voto migraría al PT si compitiera solo, ni cuánto arrastraría de la estructura morenista. Tampoco existe medición del "hacer perder 12 estados" que sostenga el escenario de Sandoval. Baja California Sur, donde el PT concentra su mejor registro y donde hay gubernatura en juego, es el único lugar donde la amenaza tiene un punto de apoyo verificable. En el resto, la evidencia disponible apunta a que la ruptura castigaría más a la marca petista que a Morena. Para la oposición, el episodio confirma una tensión real en la coalición gobernante, pero también que su peso electoral está lejos de corresponder a su peso parlamentario.
Distinguir niveles importa: lo que existe hoy son designaciones internas y posicionamientos de precandidatura de facto. No hay candidatura registrada, no hay coalición formalizada ante autoridad electoral y no hay ruptura consumada. Todo eso ocurriría, en su caso, en la etapa que apenas comienza.
Qué sigue
Los próximos movimientos son verificables: si Morena cede espacios en las siete entidades pendientes o mantiene el reparto; si el PT lleva la ruptura de la retórica a sus órganos de decisión y a una boleta propia; y si aparecen mediciones contrafactuales que permitan calcular el costo real de la separación. La prueba estará en Zacatecas y Veracruz, donde ya compitieron por separado, y en el arranque formal de los procesos locales rumbo a la jornada de junio de 2027. Mientras la coalición no formalice acuerdos ante las autoridades electorales de cada entidad, el amago sigue siendo una carta de negociación, no una candidatura alternativa.
Actualización
El hecho nuevo confirma que el amago de ruptura del PT mencionado en la historia anterior no se materializa, al descartar Arturo Ávila que las diferencias pongan en riesgo la coalición. Leer el nuevo desarrollo.