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RUTA 27 · MEDIUM

PT y PVEM desconocen a Rosi Bayardo y tensan la coalición en Colima

Morena la presentó como responsable de la continuidad de la Cuarta Transformación en el estado; sus dos socios electorales piden una encuesta que incluya a sus propios aspirantes. En 2027 Colima renueva gubernatura, Congreso local, diez ayuntamientos y dos diputaciones federales.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre encuestas de opinión pública
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

El PT y el PVEM se negaron a respaldar a Rosi Bayardo como coordinadora estatal de la Defensa de la Transformación en Colima y exigieron una nueva encuesta de coalición rumbo a 2027. Morena la presentó como su carta de continuidad; sus aliados la leen como candidatura anticipada. La disputa define si la coalición reparte candidaturas o si Morena decide y los socios ratifican.

El Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) se negaron a respaldar la designación de Rosa María “Rosi” Bayardo Cabrera como coordinadora estatal de la Defensa de la Transformación en Colima y exigieron una nueva encuesta de coalición rumbo a los comicios de 2027. La figura que Morena presentó como responsable de la continuidad de la Cuarta Transformación en el estado queda así sin el aval de sus dos socios, con la candidatura común todavía indefinida a menos de un año de las urnas, cuando Colima renovará gubernatura, Congreso local, diez ayuntamientos y dos diputaciones federales.

Bayardo, presidenta municipal de Manzanillo con licencia, fue presentada como la persona que conducirá la defensa de la transformación en Colima. Sus aliados leen el nombramiento como algo más: el punto de partida de una candidatura.

Una designación sin coalición

La inconformidad no se quedó en las dirigencias estatales. La dirigencia nacional del PT lamentó el trato recibido de Morena y desconoció las designaciones realizadas en Guerrero y Colima: se negó a reconocer a Beatriz Mojica y a Bayardo, y demandó una medición en la que también participen sus aspirantes. En el estado, el dirigente del PT, Joel Padilla Peña, tampoco la ha reconocido como eventual abanderada de la coalición; sostiene que el proceso no ha concluido y afirma que existía un acuerdo entre las dirigencias nacionales de Morena, PT y PVEM para efectuar una encuesta conjunta.

El PVEM siguió una ruta paralela. Su dirigencia nacional cuestionó la determinación de Morena y pidió una encuesta adicional entre Bayardo y el senador Virgilio Mendoza Amezcua, para establecer quién cuenta con mayor respaldo y competitividad electoral. Arturo Escobar y Vega informó que su partido propuso ejercicios similares en Colima, Campeche y Querétaro antes de definir las candidaturas comunes de 2027.

Hay además un flanco judicial: reportes regionales dan cuenta de que un tribunal reactivó la disputa interna de Morena por la designación y admitió a trámite un juicio contra el desechamiento de una denuncia por actos anticipados atribuidos a Bayardo.

La lectura política

“Coordinadora estatal de la Defensa de la Transformación” es el nombre formal de un encargo organizativo: recorrer el territorio, articular estructuras, encabezar el discurso. En la práctica, en Colima esa coordinación funciona como plataforma de precandidatura: coloca a Bayardo en el centro de la política estatal y la vuelve referencia obligada para la gubernatura. El límite es preciso y conviene no borrarlo: no hay candidatura registrada ante la autoridad electoral, la coalición no ha formalizado su candidatura común y el proceso interno de selección sigue abierto, según admiten los propios aliados.

De ahí el incentivo de cada parte. Morena ganó tiempo al designar primero: quien ocupa la coordinación fija la línea base de la negociación y obliga a los socios a discutir sobre su nombre. El PT y el PVEM, que no pueden imponer un perfil por sí solos, convirtieron la encuesta en moneda de cambio: si la medición se realiza, la coalición acepta que la candidatura se reparte; si se niega, queda documentado que en la práctica Morena decide y los aliados ratifican.

El caso de Guerrero importa tanto como el de Colima. Que la dirigencia nacional del PT haya desconocido ambas designaciones sugiere un patrón más que un accidente: Morena mueve piezas en estados donde sus socios esperaban cuota y prueba si el precio de la coalición lo fija unilateralmente. La señal que PT y PVEM envían a sus propias militancias es igual de clara: no firmarán en blanco, y tienen en la mano el registro de un acuerdo previo que, de comprobarse, dejaría a Morena sin argumento procedimental.

Para Bayardo el saldo es ambivalente. Gana visibilidad y la delantera, pero arranca como la aspirante que dos aliados no reconocen, en un estado donde la coalición reparte también el Congreso local y los diez ayuntamientos. Y la disputa dejó de ser sólo política: cada aparición pública con el carácter de coordinadora puede convertirse en materia de litigio. Falta un elemento para cerrar el diagnóstico: no hay evidencia pública del contenido exacto del acuerdo entre dirigencias nacionales ni de una convocatoria formal al proceso de selección.

Qué sigue

La pelota está en dos canchas. En la política, el PVEM espera respuesta pública a su petición de encuesta con Mendoza Amezcua, el PT mantiene su exigencia de una medición que incluya a sus aspirantes y la mesa nacional deberá resolver si aplica el mismo criterio en Guerrero, Campeche y Querétaro. En la judicial, falta la resolución sobre la denuncia por actos anticipados y el desahogo del expediente interno morenista reactivado en tribunales. El reloj lo marca el calendario electoral: cuando se abran los plazos para registrar coaliciones y candidaturas, ambos bandos tendrán que decidir si sostienen el pulso o firman la unidad, con el costo que cada opción tiene para la elección de gobernador, diputaciones locales y federales y ayuntamientos. Si Bayardo sigue apareciendo en actos públicos como coordinadora, esa es la señal a seguir.