RUTA 27 · MEDIUM
Puebla: 23 diputados ya buscan 2027 y tensionan la legislatura
Las convocatorias de Morena para coordinaciones municipales y distritales abrieron la contienda interna y dejaron al descubierto que más de la mitad del Congreso local ya hace campaña. Ninguno tiene todavía candidatura registrada.

Al menos 23 diputados locales de Puebla —más de la mitad de la LXI Legislatura— declararon aspiraciones rumbo a 2027 tras las convocatorias de Morena para coordinaciones municipales y distritales. Nueve son de Morena y 17 del bloque afín a la 4T; el PAN suma cinco y el PRI una. La figura es organizativa, pero funciona como antesala de candidatura.
Al menos 23 diputados locales de Puebla —más de la mitad de la LXI Legislatura— han declarado aspiraciones rumbo a 2027, según sus propias manifestaciones recogidas por la prensa estatal. El detonante fue la publicación de las convocatorias de Morena para elegir coordinaciones municipales y distritales, que en cuestión de días colocó a 17 integrantes del bloque afín a la Cuarta Transformación en la ruta hacia la boleta de 2027, cuando Puebla renueva su Congreso local y sus ayuntamientos.
El reparto retrata a la legislatura completa. En Morena se perfilan nueve: Jaime Aurioles Barroeta, José Miguel Trujillo de Ita y Nayeli Salvatori para coordinaciones municipales; Roberto Zataráin Leal, Andrés Villegas Mendoza, Pavel Gaspar Ramírez, Julio Miguel Huerta, Rosalío Zanatta Vidaurri y Guadalupe Yamak para las distritales. El Partido del Trabajo suma cuatro nombres —José Luis Figueroa Cortés, Xel Arianna Hernández y Esther Martínez Romano en el nivel distrital federal, más Mauricio Céspedes Peregrina en la municipal de Tepeaca—, y el Partido Verde otros tres: Miguel Márquez Ríos, Guadalupe Vargas Vargas y María de la Barreda Angon. En la oposición, los cinco integrantes de la bancada del PAN reconocen aspiraciones, y la priista Delfina Pozos busca ser la abanderada de su partido en la capital poblana.
El dato central no es la suma, sino su efecto: un año antes de que exista una sola candidatura registrada, el Congreso local ya opera como plataforma de campaña.
La lectura política
Formalmente, una coordinación municipal o distrital es un puesto de organización interna: no es una candidatura ni, en sentido legal, una precandidatura. En la práctica funciona como filtro y como plataforma. Quien la gana no obtiene el cargo público, pero se queda con la red territorial, con la interlocución partidista y con la posición desde la cual se negocia el pase. El antecedente es explícito: en 2023, las “coordinaciones de la defensa de la transformación” operaron como vehículo para ordenar candidaturas antes de que arrancaran las precampañas. El partido que fija primero su estructura fija también el orden de salida.
El segundo incentivo es interno. Con 17 de los 23 aspirantes en el bloque afín a la 4T, la disputa más costosa no es contra la oposición, sino dentro de casa: cada coordinación que se define mide una lealtad y contiene una ruptura. Para el PAN, cuyas aspiraciones no pasan todavía de la declaración, y para el PRI, que aparece con un solo nombre, la moneda es otra: el tiempo y la negociación. Su desventaja no es de ambición, sino de estructura.
El costo institucional es el más difícil de medir. Si más de la mitad del Congreso se asume en campaña, la agenda legislativa se estrecha, la fiscalización se distrae y las licencias, cuando lleguen, se vuelven moneda de cambio. No hay solicitudes formales a la vista, pero la lógica del ciclo apunta en esa dirección.
Un conteo que no cuadra
Las cifras no cierran del todo. Los 16 nombres identificados en Morena, PT y PVEM no alcanzan los 17 que se atribuyen al bloque afín; sumados a los cinco panistas y a la priista, el total da 22, no 23. A eso se añade una inconsistencia: Guadalupe Yamak aparece a la vez como aspirante a una coordinación distrital y en el listado de legisladores ausentes de la LXI Legislatura. Lo que falta para sostener una lectura más fuerte es el documento, no la declaración: el registro formal de la convocatoria y la precisión de si los 23 son diputados en funciones.
Qué sigue
El calendario aprieta. Las convocatorias de Morena tienen plazo de registro y fecha de resultados; ahí se sabrá quién gana cada coordinación y quién queda fuera con derecho a reclamar. En paralelo arranca el proceso electoral local —el reporte lo sitúa a menos de un mes—, con el calendario que apruebe el Consejo General del Instituto Electoral del Estado de Puebla (IEE), momento en que los plazos empiezan a correr con efectos legales. Después vendrá la prueba más costosa: las solicitudes de licencia y la pregunta de si Puebla tendrá una legislatura de salida o una que trabaje hasta el final.