RUTA 27 · LOW
Puebla: 28 funcionarios piden licencia y el gabinete se vuelve cantera de Morena
La Secretaría de Gobernación estatal reporta 27 o 28 solicitudes, pero solo dos titulares de primer nivel dejaron sus secretarías. El resto son delegados y mandos medios que buscan diputaciones y ayuntamientos.

El secretario de Gobernación de Puebla, Samuel Aguilar Pala, informó que entre 27 y 28 funcionarios del gobierno de Alejandro Armenta solicitaron licencia para buscar candidaturas de Morena a diputaciones federales, locales y presidencias municipales rumbo a 2027. Solo Gabriela Sánchez y Miryam Aquino han dejado sus secretarías. El caso muestra cómo el gobierno estatal funciona como cantera del pa
Puebla: 28 funcionarios piden licencia y el gabinete se vuelve cantera de Morena
El gobierno de Puebla abrió la compuerta. El secretario de Gobernación estatal, Samuel Aguilar Pala, informó el 15 de octubre de 2026 que entre 27 y 28 funcionarios de la administración de Alejandro Armenta Mier solicitaron licencia para participar en el proceso interno con el que Morena definirá candidaturas a diputaciones federales, diputaciones locales y presidencias municipales rumbo a 2027. La cifra no es un dato administrativo: es la primera medición pública de cuánto del aparato estatal se está moviendo hacia la arena electoral, y de quién controla esa salida.
La lista es desigual, y ahí está lo interesante. Entre los titulares de primer nivel solo dos han dejado el cargo: Gabriela Sánchez, que encabezaba la Secretaría de Deporte y busca la presidencia municipal de Puebla, y Miryam Aquino, responsable de Ciencia, que va por Amozoc. El resto de las solicitudes corresponde a delegados de Bienestar y Salud, mandos medios y perfiles de menor jerarquía. Aguilar Pala reconoció el límite de su propio conteo: son entre 27 y 28 las solicitudes de las que tiene conocimiento, "aunque podrían ser más". También descartó que Ana Laura Altamirano haya pedido licencia y afirmó que seguirá al frente de su secretaría, pese a que su nombre se menciona para Atlixco.
El funcionario dijo que la revisión de perfiles y de relevos está en curso y que en los siguientes días se anunciarán encargados de despacho y sustitutos. En reportes del mismo día, las separaciones se describieron indistintamente como licencias o renuncias, distinción que no es menor: la licencia conserva un hilo jurídico con el puesto y una expectativa de retorno; la renuncia lo corta.
La apuesta escalonada
El patrón sugiere más cálculo que entusiasmo súbito. Quienes tienen más que perder —los secretarios de primer nivel— son los que menos se mueven; quienes compiten por espacios de menor costo electoral se van en bloque. Para el gobernador, liberar cuadros hacia el proceso interno tiene doble rendimiento: coloca gente propia en la eventual bancada local y en ayuntamientos clave, y conserva la posibilidad de reincorporarlos si el partido no los favorece. Para los funcionarios, la licencia es una apuesta con red: si pierden, el retorno es plausible; mientras tanto quedan dependiendo de quien reparte las candidaturas.
La lectura política
Conviene separar planos. Lo que existe hoy es una aspiración declarada y, en dos casos, un movimiento verificable: dejaron la titularidad de sus secretarías. No hay candidatura registrada, ni precandidatura formal ante Morena ni ante la autoridad electoral, ni calendario público del proceso interno en la información disponible. Dicho eso, la licencia de la exsecretaria de Deporte para buscar la capital del estado funciona en la práctica como una precandidatura de facto: la coloca en posición de competir y de ser medida, sin que exista todavía acto jurídico alguno.
La Secretaría de Gobernación estatal cumplió aquí una función que excede informar: ordenó el conteo, fijó jerarquías y marcó el ritmo del anuncio. En términos operativos opera como la ventanilla política del gobierno ante Morena en Puebla, y envía una señal a los aspirantes: la ruta pasa por la estructura del gobernador. Deja también un flanco previsible para los partidos de oposición —el uso de la estructura pública como semillero partidista—, aunque la evidencia disponible no documenta ninguna irregularidad y el punto, por ahora, es político, no jurídico.
Falta lo más útil para medir el alcance real: los nombres de la mayoría de las 27 o 28 personas, las dependencias exactas y si el conjunto crecerá. Que solo dos titulares de primer nivel se hayan separado admite dos lecturas: contención del gabinete o primera oleada.
Qué sigue
En los siguientes días se esperan los nombramientos de encargados de despacho y sustitutos que adelantó el propio Aguilar Pala. En paralelo, Morena deberá desahogar su proceso interno, y solo hasta que haya registros formales podrá hablarse de precandidaturas y no de aspiraciones. Tres indicadores a vigilar: si el conteo rebasa los 28, si aparece un tercer titular de primer nivel y si Altamirano termina sumándose o se queda en la secretaría.