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PVEM insiste en una segunda encuesta en Querétaro y reabre el reparto de 2027
El diputado federal Ricardo Astudillo dijo que la fecha podría definirse la próxima semana, pero la decisión quedó en manos de las dirigencias nacionales. Morena Querétaro asegura que no ha sido notificada.

Ricardo Astudillo, diputado federal del PVEM, afirmó que la próxima semana podría definirse la fecha de una segunda encuesta en Querétaro, propuesta por su partido y sujeta a las dirigencias nacionales de la coalición. Morena estatal dice no haber recibido notificación y mantiene a Santiago Nieto como coordinador. El episodio mide quién controla el reparto de posiciones rumbo a 2027.
El diputado federal del PVEM Ricardo Astudillo Suárez afirmó que la próxima semana podría definirse la fecha de una segunda encuesta en Querétaro propuesta por su partido, y que la decisión corresponde a las dirigencias nacionales de la coalición. El dato importa menos por la encuesta que por lo que revela: el mecanismo con el que se reparten posiciones rumbo a 2027 sigue abierto y el Partido Verde quiere volver a medir antes de aceptar el orden vigente en el estado.
"Creo que la semana que entra se va a resolver la fecha", declaró Astudillo, quien sostuvo que el planteamiento proviene de la dirigencia nacional del Partido Verde y ha sido ratificado por dirigentes nacionales de ese partido. Corresponderá a esas instancias decidir si la medición se aplica y bajo qué condiciones.
Morena en Querétaro ha señalado públicamente que no ha recibido notificación sobre una segunda medición y mantiene el reconocimiento de Santiago Nieto como coordinador estatal de los comités de la Cuarta Transformación. Nieto ha indicado que una eventual nueva encuesta dependerá de las dirigencias nacionales. Las versiones de ambos partidos coinciden en un punto: ninguno de los dos tiene en sus manos el calendario.
La evidencia disponible no precisa quién aplicaría la encuesta, con qué metodología ni qué posiciones sometería a medición. La palabra "segunda" es la única pista sobre el punto de partida: supone que hubo una primera medición cuyo resultado no bastó para cerrar el acuerdo.
Astudillo evitó confirmar una aspiración a la presidencia municipal de San Juan del Río. Dijo que todavía no es momento de definir las posiciones electorales de 2027 y que está dispuesto a participar en el cargo que determinen su partido y la coalición. No es candidatura ni precandidatura: es una disponibilidad, la fórmula con la que un actor se mantiene dentro del reparto mientras este se negocia.
La lectura política
En una coalición, una encuesta no es un ejercicio técnico neutral: funciona como método de arbitraje cuando dos partidos reclaman el mismo territorio y ninguno cede por acuerdo político. Insistir en una segunda medición es, en la práctica, la señal de que el PVEM no dio por bueno el primer resultado. Quien pide repetir el ejercicio no suele ser quien va ganando; es quien necesita otra foto para sostener su reclamo.
El movimiento también muestra dónde está el poder real. La definición se cocina entre dirigencias nacionales mientras el partido en el estado espera notificación formal. En ese arreglo, el PVEM gana margen de maniobra: puede usar la encuesta como moneda de cambio en Querétaro y en otros estados donde la coalición también debe repartir posiciones. Morena Querétaro pierde certeza. Conserva un coordinador estatal reconocido, pero no puede garantizar que esa posición sobreviva a una nueva medición.
Conviene separar categorías. El nombramiento de Santiago Nieto como coordinador de los comités de la Cuarta Transformación no es una candidatura: es una responsabilidad organizativa. En la práctica funciona como plataforma de posicionamiento para la sucesión estatal, con la ventaja de que no obliga a nadie a registrarse ni a dejar un cargo. Lo mismo aplica a Astudillo: su disponibilidad no equivale a precandidatura. No hay convocatoria, registro ni precampaña en curso, de modo que cualquier lectura de aspirantes es hoy posicionamiento, no situación jurídica.
Falta un elemento para sostener una lectura más dura: no se conoce el resultado de la primera medición ni los términos del acuerdo que la segunda encuesta busca reabrir. Sin ese dato, lo verificable es la disputa por el método —quién mide, quién decide, quién paga— más que el nombre de los beneficiarios.
Qué sigue
La primera fecha a vigilar es la que el propio diputado puso sobre la mesa: la semana próxima debería definirse cuándo se aplica la segunda encuesta, si es que se aplica. De ahí se desprenden tres verificaciones concretas: si las dirigencias nacionales del PVEM y de Morena anuncian el ejercicio de manera conjunta; si Morena Querétaro recibe notificación formal y bajo qué condiciones —quién aplica la medición, quién la paga y qué posiciones mide—; y si el reconocimiento de Santiago Nieto sigue intacto después de esa definición.
Ninguna de esas decisiones constituye aún un acto del proceso electoral. El calendario formal de 2027 en Querétaro —etapas, plazos de precampaña y registro— corresponde a las autoridades electorales locales y todavía no está abierto. Hasta que eso ocurra, la disputa se juega en mesas de negociación, no en boletas.