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PVEM presume aspirantes a gubernaturas y mide su peso dentro de la 4T
Karen Castrejón celebró la presentación de los perfiles con los que el Verde busca gobernaturas en 2027. Los nombres ya muestran cómo cobra en candidaturas su peso legislativo.

El PVEM celebró la presentación de sus aspirantes a gubernaturas de 2027: Jasmine Bugarín en Nayarit, Eugenio Segura en Quintana Roo, Manuel Cota en Baja California Sur y Ruth González en San Luis Potosí, dentro de un reparto con Morena que dejó fuera al PT. Karen Castrejón encabezó el acto. No hay candidaturas registradas: es el Verde mostrando el precio de su alianza.
El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) hizo pública la noche del lunes su lista de aspirantes a las gubernaturas que se disputarán en 2027, y su dirigente nacional, Karen Castrejón, lo celebró como una señal de avance. "Desde el Partido Verde seguimos avanzando con compromiso y cercanía, fortaleciendo nuestro trabajo en favor de México", escribió, y acompañó el mensaje con una imagen junto a la lideresa nacional de Morena, Ariadna Montiel.
El gesto importa más que la lista. Ninguno de esos nombres está registrado ante autoridad electoral alguna: son aspiraciones dentro de una coalición que todavía no se formaliza. En la práctica, sin embargo, funcionan como precandidaturas de facto, y su publicación ordena el reparto antes de que arranque el proceso formal.
Los nombres detrás de la foto
En Nayarit el Verde colocó a la senadora Jasmine Bugarín. En Quintana Roo respalda al senador Eugenio Segura, identificado como cercano a la gobernadora Mara Lezama y ubicado en el grupo del "Niño Verde", Jorge Emilio González. Para Baja California Sur el perfil es el del diputado federal Manuel Cota, que se asume morenista pero que en la negociación operó como cuota del PVEM. En San Luis Potosí la carta es la senadora Ruth González, esposa del gobernador Ricardo Gallardo.
El contraste con el Partido del Trabajo (PT) es el dato más elocuente. El PT condicionó y obtuvo la candidatura de Nuevo León para Clara Luz Flores, pero no corrió la misma suerte en Baja California Sur: había presionado por el alcalde de Los Cabos, Christian Agúndez, y Morena se negó. Tampoco prosperaron los perfiles que respaldaba en otros estados —Raúl Morón en Michoacán, Rafael Marín en Quintana Roo, Andrea Chávez en Chihuahua—. Hoy valora competir solo en Zacatecas, con la senadora Geovanna Bañuelos.
Los números explican la asimetría. El Verde pasó de 4.78 por ciento de votación en 2018 a 8.39 por ciento en 2024, con 62 diputados y 14 senadores, y de 75 a 217 municipios gobernados. Es el mismo partido que Morena cuestionó con dureza antes de 2018 y que hoy resulta pieza imprescindible para cualquier reforma constitucional.
La lectura política
Lo que ocurrió el lunes no es un trámite partidista: es una demostración de fuerza con fecha. El PVEM convierte en candidaturas el valor de sus votos en el Congreso, donde la coalición gobernante los necesita para alcanzar mayorías calificadas. Al hacerlo, fija posiciones y eleva el costo público de quitarle un nombre después: revertir una aspiración ya anunciada se lee como derrota frente a aliados y frente a la propia militancia.
Hay además una señal dirigida hacia adentro de la alianza. La fotografía con la dirigencia de Morena sugiere que el acuerdo se negocia en la cúpula y no en los territorios, es decir, que las candidaturas del Verde se entregan como resultado de un intercambio legislativo y no de una contienda local. El caso de Baja California Sur lo ilustra con crudeza: ahí el criterio que se impuso no fue la fuerza electoral del PT, sino la utilidad del Verde en San Lázaro.
El costo lo absorbe la coalición en su conjunto. Un partido que obtiene candidaturas fuera de las encuestas locales acumula resentimiento en las estructuras que quedaron fuera, y el PT ya advirtió que puede competir por su cuenta en Zacatecas. Ese escenario, si se concreta, fragmentaría el voto oficialista en un estado que la alianza gobernante no puede permitirse perder.
El límite de la lectura es claro: no existe convocatoria publicada, coalición registrada ni candidatura formal. Todo lo anunciado puede moverse si la negociación federal se reabre o si el PT rompe.
Qué sigue
Vienen tres definiciones verificables. Primera, la formalización de las coaliciones ante el Instituto Nacional Electoral (INE) y los organismos locales cuando arranquen los procesos correspondientes, trámite que obliga a convertir aspiraciones en nombres registrados. Segunda, la decisión del PT sobre Zacatecas. Tercera, el cierre del reparto en los estados que aún no tienen perfil anunciado, donde el PVEM tendrá que decidir si mantiene el mismo nivel de exigencia o modera su demanda para preservar la alianza.
Actualización
El hecho nuevo confirma que la coalición con el PVEM se mantiene para 2027, resolviendo la incertidumbre sobre el peso y la continuidad de la alianza que el PVEM había presumido en su presentación de aspirantes. Leer el nuevo desarrollo.
Actualización
El PVEM confirma la alianza con Morena y PT en Baja California Sur, especificando el alcance territorial que antes se presentaba como una lista de aspirantes sin definición de coalición. Leer el nuevo desarrollo.