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PVEM quiere conservar el siglado de Tijuana, pero acepta que decida la encuesta

Arturo Escobar, coordinador de Elecciones del PVEM, condiciona la alianza en Tijuana y Mexicali a un método de encuesta con reglas claras y encuestadoras espejo. Separa la marca del nombre: el siglado es del Verde; la candidatura, dice, la define la medición.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre encuestas de opinión pública
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

El PVEM dijo que aspira a conservar el siglado de la candidatura a la alcaldía de Tijuana en su coalición con Morena para 2027 y que una encuesta defina quién la encabece. Su coordinador de Elecciones, Arturo Escobar, señaló a Ismael Burgueño, actual alcalde, como favorito. Nada está formalizado: no hay convenio ni candidatura registrada.

El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) aspira a conservar el siglado de la candidatura a la alcaldía de Tijuana dentro de la coalición que negocia con Morena para 2027, pero sostiene que sea una encuesta —y no el reparto de cuotas— la que defina quién la encabece. La posición la fijó Arturo Escobar, coordinador nacional de Elecciones de ese partido, en entrevista publicada el 25 de septiembre de 2026.

Son dos decisiones distintas y él las separa: la marca con la que se compite y el método con el que se elige a la persona. “Sí. El siglado lo tenía el Partido Verde y aspiramos a mantener el siglado también en esta nueva coalición. Por supuesto, entendiendo que independientemente de que el siglado sea del Verde, lo que define la candidatura es la encuesta”, dijo.

La apuesta tiene nombre: Ismael Burgueño, hoy presidente municipal de Tijuana, postulado por el PVEM en 2024 pese a su cercanía con Morena. Escobar lo describe como el favorito si decide buscar la reelección, le reconoce un “derecho del tanto” por poder repetir en el cargo y afirma que, si la definición tuviera que tomarse hoy, “de manera muy clara sería Ismael Burgueño”. Hay una tensión fina ahí: el mismo dirigente partidista que pide que la encuesta decida anticipa su resultado.

El Verde no solo pide encuesta: pide reglas. Escobar dice que luchará “en la mesa” por dos cosas —que el método sea la encuesta, especialmente para presidentes municipales, y que las mediciones “tengan el debido cuidado, con encuestadoras espejo y claridad en la muestra”—. Ahí, en el diseño del instrumento, se concentra buena parte de la negociación: quien fija el método influye en el resultado.

Tijuana, Mexicali y un preacuerdo

Según su relato, en Tijuana y Mexicali —dos municipios que, dice, representan buena parte de la lista nominal estatal— hay voluntad de ir juntos, a encuesta. En otros, como San Quintín, el cálculo se complica porque ambas fuerzas tienen cuadros ubicados en primero y segundo lugar. Para los congresos locales menciona un “preacuerdo que todavía no es vinculatorio” que preserva los siglados actuales, y la aspiración de “crecer como bancada” y colocar perfiles propios en el gobierno estatal y en el Congreso, entre ellos Jorge Ramos, Rodrigo Otáñez y Fausto Gallardo.

La lectura política

El PVEM no es el socio más grande de la coalición, pero administra un activo desproporcionado: la marca con la que se ganó Tijuana en 2024 y, con ella, el argumento para exigir espacios. Su apuesta consiste en convertir ese siglado en asientos legislativos y cuadros dentro del gobierno estatal. La encuesta, que suena a cesión a la lógica de Morena, funciona en realidad como refugio: le permite conservar a un perfil cercano a Morena, competitivo y en funciones, sin que el resultado parezca imposición de ninguna de las partes.

Para Morena, el arreglo evita una definición interna costosa en el municipio más poblado de Baja California y llega con un mecanismo que su militancia ya reconoce como legítimo. Quien gana margen sin haber hecho nada público es el propio Burgueño: su posible reelección aparece promovida desde un partido aliado, y no desde una búsqueda que él haya abierto. La contraparte es que su suerte queda atada a una medición que todavía no existe.

Con precisión: aquí no hay candidatura registrada, ni precandidatura en términos legales, ni convenio de coalición formalizado ante autoridad electoral. Hay un posicionamiento público y un preacuerdo no vinculatorio. Que la encuesta decida es, por ahora, una aspiración de una de las partes, no una regla acordada.

Qué sigue

Escobar sitúa la constitución de las mesas estatales “a partir de octubre” y la definición de todas las candidaturas municipales y de congresos locales “a principios de diciembre”. Son sus plazos políticos, no el calendario oficial: la formalización de convenios de coalición y los registros corresponden a la autoridad electoral local, con fechas que la entrevista no detalla. Antes de eso, Burgueño debe decidir si busca la reelección, y PVEM y Morena deben acordar quién pone el siglado y con qué reglas se mide. Falta ver también si Morena acepta la fórmula o si el activo del Verde pierde valor en la mesa.