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PVEM rechaza a Clara Luz Flores y tensa la 4T rumbo a 2027

El dirigente estatal Édgar Salvatierra citó los altos negativos de la aspirante y el descalabro de 2021, y planteó a Waldo Fernández o una candidatura propia del Verde.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

El Partido Verde en Nuevo León rechazó que Clara Luz Flores encabece la coordinación de la 4T rumbo a la gubernatura de 2027. Su dirigente estatal, Édgar Salvatierra, citó altos negativos, el fracaso de 2021 y la falta de respaldo de referentes morenistas, y propuso a Waldo Fernández o una candidatura propia del Verde.

El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en Nuevo León rechazó que Clara Luz Flores encabece la coordinación de la 4T rumbo a la Gubernatura en 2027. La objeción no tiene efecto jurídico sobre la decisión que tome Morena, pero convierte una definición interna en una negociación de coalición: el socio que en 2021 la acompañó en la boleta hoy la señala como el principal riesgo electoral de la alianza.

El argumento del Verde, con cuentas de 2021

El dirigente estatal del PVEM, Édgar Salvatierra, sostuvo que las encuestas levantadas para la selección del coordinador de la 4T colocan a Clara Luz Flores con los negativos más altos de la entidad. «Es la política con más negativos en la entidad», declaró, y agregó que sus propias predicciones la ubican con intención de voto de un solo dígito.

El dirigente estatal apeló al antecedente de 2021, cuando Flores compitió por la Gubernatura con el respaldo de Morena. Según su versión, la votación fue tan baja que varios partidos de la coalición perdieron su registro —entre ellos el Verde— y candidatos a las alcaldías de Monterrey, Santa Catarina y San Nicolás abandonaron la contienda por la tendencia negativa de la campaña.

Ese dato conviene precisarlo: el PVEM conservó su registro federal después de 2021, de modo que la frase debe leerse como descripción del desplome de la votación y del costo que, desde la perspectiva del dirigente, tuvo para los aliados, no como una pérdida formal del partido a nivel nacional. Las encuestas que cita tampoco están públicas: la evidencia disponible no incluye los levantamientos ni sus metodologías.

Salvatierra añadió que referentes morenistas como Andrés Mijes, Judith Díaz, Tatiana Clouthier y Waldo Fernández no respaldan el proyecto de Flores, y criticó que incorporara a su equipo a Karina Barrón, quien —dijo— estuvo en prisión acusada de extorsión y falsedad de declaraciones en perjuicio del senador Waldo Fernández. Se trata de una acusación del dirigente; la evidencia disponible no reporta sentencia ni resolución judicial alguna sobre el caso.

Su alternativa es explícita: «En Waldo Fernández vemos la mejor opción para competir por la Gubernatura de Nuevo León en este 2027, incluso si tenemos que ir solos», concluyó.

La lectura política

La «coordinación de la 4T» es el nombre con el que Morena ordena su sucesión estatal. En la práctica funciona como una precandidatura de facto: quien la obtiene queda colocado en posición de encabezar la boleta de 2027 y de repartir posiciones en diputaciones locales y alcaldías. El límite es claro: no existe candidatura registrada, no ha comenzado la precampaña formal y ninguna autoridad electoral ha intervenido en la definición.

Lo políticamente relevante es que el veto provenga de un aliado y no de un adversario. El Verde no puede decidir el método de Morena, pero puede encarecerlo: la amenaza de competir con siglas propias no parece un escenario de victoria, sino una moneda de cambio. En una entidad donde el voto opositor ha sido competitivo, unos puntos porcentuales restados a la alianza oficialista alteran la aritmética y, sobre todo, el relato de unidad.

El movimiento también defiende el interés propio del dirigente: un partido aliado que se siente arrastrado por una candidatura débil negocia mejor sus espacios cuanto más creíble sea su salida. Y envía una señal a la dirigencia nacional de Morena: en Nuevo León el eje del debate dejó de ser la lealtad y pasó a ser la electabilidad. Clara Luz Flores pierde margen porque la conversación se trasladó a sus negativos; Waldo Fernández gana visibilidad como alternativa sin haber movido ficha públicamente.

Falta un elemento para sostener que se trate de una postura institucional del partido y no solo de su dirigente: no hay resolución de consejo estatal documentada, ni respuesta de Clara Luz Flores o del morenismo local. Tampoco está claro que la dirigencia nacional del Verde acompañe el pulso, dado su alineamiento federal con la 4T.

Qué sigue

El primer paso verificable es si el PVEM estatal formaliza la postura en una resolución de consejo o la deja como declaración de su dirigente. En paralelo, Morena debe definir a su coordinador estatal: el método, los resultados de sus encuestas y la validación nacional son los puntos donde se medirá si el veto prospera.

Después está la respuesta de Waldo Fernández, que hasta ahora no ha fijado posición pública en la evidencia disponible, y la decisión del Verde sobre registrar candidatura propia o sostener la coalición. El calendario federal prevé la jornada para el primer domingo de junio de 2027 y Nuevo León renueva la Gubernatura en esa misma elección; los convenios de coalición y el registro de candidaturas se resolverán en la etapa local, aún sin fechas finas públicas.