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PVEM refrenda a Torres Piña en Michoacán y acota la competencia interna
El respaldo se apoya en encuestas internas que el PVEM no ha publicado y llega antes de que Morena defina método, reglas y resultados en Michoacán. La coordinación funciona como plataforma, no como candidatura.

El diputado federal del PVEM Ernesto Núñez Aguilar refrendó el respaldo de su partido a Carlos Torres Piña como coordinador de la coalición de la Cuarta Transformación en Michoacán y perfil para la gubernatura de 2027. El respaldo se apoya en encuestas internas no publicadas. No hay candidatura ni precandidatura formal, pero la coordinación funciona ya como plataforma de arranque.
El diputado federal del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Ernesto Núñez Aguilar, afirmó que su partido mantiene su respaldo a Carlos Torres Piña como coordinador de la coalición de la Cuarta Transformación en Michoacán y como perfil para contender por la gubernatura en 2027.
El respaldo no registra una candidatura ni resuelve la sucesión michoacana. Lo que hace es fijar un punto de partida: coloca a Torres Piña como el nombre alrededor del cual el Verde ya se organiza y convierte una coordinación —categoría organizativa, no electoral— en plataforma de arranque con meses de anticipación al calendario.
Según la versión de Núñez Aguilar, el respaldo se hizo público luego de conocerse los resultados de mediciones internas en las que Torres Piña habría obtenido el primer lugar entre los aspirantes. El legislador —referido también como dirigente estatal del PVEM— recordó que el partido difundió un mensaje para refrendar su adhesión y que después sostuvo un encuentro con Torres Piña y con el dirigente nacional del Verde, Arturo Escobar, para avanzar en la definición de la participación del partido en la alianza.
Torres Piña fue designado en septiembre como coordinador estatal de Morena (Movimiento Regeneración Nacional) en Michoacán, dentro del proceso interno para definir el perfil que eventualmente represente a la alianza. El nombramiento y el respaldo verde hablan del mismo puesto: uno desde el partido mayoritario, otro desde un aliado que busca cobrar por anticipado.
El dato que falta
Núñez Aguilar no presentó la encuesta ni su metodología, y la evidencia disponible no incluye un pronunciamiento de Morena que valide ese primer lugar. Tampoco hay convocatoria publicada, reglas de medición ni resultados oficiales del proceso michoacano. Cuestionado sobre versiones de una posible segunda ronda de encuestas entre Morena y el Partido del Trabajo (PT) a nivel nacional, dijo no contar con información directa; sostuvo, en cambio, que nuevas mediciones volverían a favorecer a Torres Piña. Esa es su expectativa, no un resultado.
En paralelo, el Verde anunció mesas de trabajo en distritos y municipios para revisar la presencia territorial del PVEM, de Morena y, eventualmente, del PT.
La lectura política
El respaldo del PVEM no decide la candidatura: en Morena la definición pasa por sus propias reglas y mediciones. Lo que sí hace es ordenar el punto de partida. Un aliado que se pronuncia temprano desalienta la competencia interna, encarece una eventual ruptura y fija un precio: el Verde cobra su adhesión en espacios territoriales, candidaturas y presencia en la coalición. Las mesas distritales son el mecanismo para volver ese cobro verificable.
Los incentivos son claros. El PVEM gana margen al subirse al perfil que percibe más fuerte antes de que la contienda se abra formalmente. Torres Piña obtiene una legitimidad externa que puede usar como presión dentro de su propio partido. El PT pierde margen de negociación si el bloque PVEM-Morena se cierra antes de que se aclare si habrá una segunda ronda de mediciones nacionales. Y la dirigencia nacional de Morena gana o pierde flexibilidad según le convenga contener una ruptura o mantener abierto el abanico.
Hay además un detalle de forma que opera como seguro: el respaldo lo verbaliza un diputado federal y dirigente estatal, no el dirigente nacional del partido. Eso deja al PVEM espacio para escalar o matizar sin haberse comprometido formalmente.
En términos jurídicos, nada de esto es aún una precandidatura: no hay registro ante el Instituto Nacional Electoral (INE) ni ante el organismo electoral local, ni acto de precampaña. En la práctica, la coordinación estatal más el respaldo de un aliado funcionan como una precandidatura de facto, sin los derechos ni las obligaciones que la ley asigna a esa figura.
Qué sigue
- La instalación de mesas de trabajo del PVEM en distritos y municipios, con revisión de la presencia territorial de los tres partidos. - La definición formal de la participación del Verde en la alianza, tras el encuentro con Escobar. - Una eventual segunda ronda de encuestas Morena-PT a nivel nacional, sobre la que Núñez Aguilar dijo no tener información directa. - El punto de verificación más útil: si Morena publica convocatoria, método y resultados de sus mediciones en Michoacán, y si esos números coinciden con el primer lugar que el PVEM ya da por hecho.