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RUTA 27 · MEDIUM

PVEM Sonora cierra filas con Lorenia Valles y apura coalición rumbo a 2027

La dirigencia verde le entregó el chaleco del partido a la coordinadora estatal de la 4T en un acto con militancia en Hermosillo. El respaldo llega antes de que existan convenio de coalición, candidatura registrada y proceso electoral en curso.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

El PVEM en Sonora refrendó su respaldo a Lorenia Valles Sampedro, coordinadora de la 4T en el estado, y le entregó el chaleco del partido ante su militancia. El gesto la coloca como precandidata de facto de la coalición gobernante rumbo a la gubernatura en 2027, aunque no hay candidatura registrada, convenio de coalición ni proceso electoral local en marcha.

El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en Sonora cerró filas con Lorenia Valles Sampedro, coordinadora estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, en un encuentro con la militancia donde la dirigencia estatal le refrendó su respaldo para encabezar los trabajos del movimiento en la entidad. El mensaje se selló con un objeto: el chaleco del partido, que el dirigente estatal Manuel Ignacio Acosta Gutiérrez, “Maloro”, le entregó en público. Con ese gesto, el partido aliado se colocó detrás de quien la propia dirigencia verde describe como la inminente candidata de la coalición gobernante al gobierno de Sonora.

Conviene separar el acto político de su estatus legal. No hay candidatura registrada, no hay convenio de coalición formalizado ante el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Sonora (IEE Sonora) y el proceso electoral local todavía no arranca. Lo que existe es una coordinación: la fórmula con la que Morena y sus aliados anticiparon designaciones en el ciclo 2023-2024 —cuando nombraron “coordinadores” a quienes después serían candidatos— y que en la práctica funciona como una precandidatura de facto sin serlo en términos jurídicos, porque la precampaña no ha comenzado.

De la coordinación al chaleco

El encuentro reunió a dirigentes y militantes del PVEM Sonora en el salón de eventos La Cascada. Ahí, Acosta Gutiérrez destacó la trayectoria política y social de Valles, recordó sus inicios en la colonia Ladrilleras y su paso por el Sistema DIF Sonora, y reconoció la labor del gobernador Alfonso Durazo: “nos toca cuidar lo que se ha avanzado”, dijo.

También asistió el diputado local Omar del Valle Colosio, quien manifestó su respaldo y destacó la trayectoria y sensibilidad de Valles “para conducir los trabajos del movimiento”. Su presencia no es menor: participó en el proceso interno por la coordinación estatal, por lo que su adhesión pública se lee como un posicionamiento posterior a la definición de Morena. Estuvieron además Mariel Gaxiola y Bernardo Parras, presentados como representantes de la comunidad más joven de la facción.

Valles llamó a mantener un trabajo coordinado para llevar las acciones del movimiento a todos los rincones del estado, dar continuidad al proyecto de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, y apoyar a la administración federal. Fue, según la propia crónica del acto, uno de los primeros respaldos públicos de un partido aliado tras su designación como coordinadora estatal.

La lectura política

Para el PVEM, el cálculo es de rentabilidad. En Sonora no tiene perfil propio para competir por la gubernatura; su valor de cambio es la estructura, el registro y la capacidad de sumarse a una coalición. Entregar el chaleco a estas alturas equivale a apartar lugar en la mesa donde se repartirán diputaciones locales, ayuntamientos y, eventualmente, espacios de gobierno. El respaldo se ofrece antes de que la negociación formal exista, que es cuando más se cobra.

Para Valles, el respaldo de un aliado opera sobre todo hacia adentro. Del Valle Colosio compitió en el proceso interno por la coordinación estatal y su adhesión pública busca proyectar un cierre de filas que evite que la definición se reabra o que el cuadro derrotado migre. En la política mexicana, los actos de unidad miden lealtades además de celebrarlas.

Para la coalición gobernante, el movimiento ordena su sucesión en Sonora antes de que existan reglas formales, y eso envía una señal a la oposición: quien quiera competir en 2027 tendrá que definir su método mientras la 4T ya muestra estructura y aliados. El costo es que cualquier fricción interna futura será más visible, porque el respaldo se dio en público y con nombre propio.

El elemento que falta para sostener una lectura más fuerte es el pacto: no hay convenio, no hay método de selección publicado, no hay fecha de registro ni pronunciamiento de las dirigencias nacionales. Sin eso, el respaldo es un posicionamiento anticipado, no un hecho consumado.

Qué sigue

El primer paso verificable es si el respaldo se formaliza en los órganos estatales del PVEM y si la dirigencia nacional del partido lo ratifica, dado su alineamiento con Morena a escala federal. En paralelo, habrá que observar si otros partidos del movimiento replican el gesto en Sonora o si mantienen silencio.

La definición de fondo llegará con el proceso electoral sonorense de 2027: ahí deberán registrarse, ante el IEE Sonora y el Instituto Nacional Electoral, los términos de cualquier coalición o candidatura común, con reglas y plazos. Solo entonces se sabrá si este chaleco se convirtió en candidatura formal o quedó como acompañamiento.

Queda por ver también el destino de quienes compitieron en el proceso interno —si permanecen en la estructura o buscan otro espacio— y el tiempo que elige la oposición para definir su propia candidatura, presionada por un cierre de filas que ocurre varios meses antes de la primera fecha formal del calendario.