RUTA 27 · MEDIUM
Ramiro López descarta 2027 y 2030; el apellido sigue con Pío y Andy
El secretario de Gobierno de Tabasco dice que su aspiración es «irme a mi terrenito» al terminar la administración de Javier May. Su salida de la boleta no frena el registro de dos familiares en el proceso interno de Morena.

José Ramiro López Obrador, secretario de Gobierno de Tabasco y hermano de AMLO, anunció que no competirá en 2027 ni en 2030: quiere «irse a su terrenito» cuando concluya la administración de Javier May. El mismo día respaldó los registros de Pío y Andy López en el proceso interno de Morena, que en la práctica opera como filtro de candidaturas rumbo a 2027.
José Ramiro López Obrador, secretario de Gobierno de Tabasco y hermano del expresidente Andrés Manuel López Obrador, descartó el 17 de octubre de 2026 competir por un cargo de elección popular: su nombre no estará en la boleta de 2027 —cuando se renuevan la Cámara de Diputados y los ayuntamientos— ni en la de 2030, año en que Tabasco disputa la gubernatura. «Mi aspiración que tengo es irme a mi terrenito allá, a descansar más adelantito», dijo a pregunta expresa de la prensa.
No es un retiro. Ramiro López llegó al gabinete de Javier May por invitación del gobernador y su apuesta es mantenerse ahí: trabajar, dijo, para servir a la población, y descansar cuando la administración termine. Lo relevante del sábado no es la renuncia a una aspiración que nunca formalizó, sino el reparto que deja: él en la estructura de gobierno, otros miembros de la familia en la boleta.
El mismo día respaldó los registros de su hermano Pío López Obrador y de su sobrino Andrés Manuel López Beltrán, conocido como Andy López, en el proceso interno de Morena. «Está en su derecho», dijo, y añadió la condición que el partido ha convertido en dogma: «No somos los mismos, porque, aunque sea familiar, tiene que pasar por las urnas». Ambos, precisó, deben someterse a las encuestas del partido.
El apellido se reparte
Pío se registró para la coordinación de los Comités de Defensa del Distrito 9, con cabecera en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Carga un expediente conocido: los videos de 2020 en los que aparece recibiendo fajos de billetes de manos de David León para construir la campaña presidencial de 2018; el expresidente los describió entonces como «aportaciones para fortalecer el movimiento». Andy busca el Distrito 6 de Tabasco y sobre él pesa el reporte de The New York Times, de septiembre pasado, según el cual al menos dos agencias estadounidenses analizan la posibilidad de abrir acusaciones por vínculos con el crimen organizado y contrabando de combustible. Son reportes y análisis, no sentencias ni acusaciones formales conocidas.
La lectura política
En Morena, registrarse para una «coordinación de Defensa de la Transformación» no es una candidatura: es una estructura organizativa. En la práctica funciona como el carril por el que se filtra y se mide a quienes competirán en 2027; el límite es preciso: no hay boleta, no hay constancia de candidatura y la decisión final pasa por encuestas y negociación interna. Es un posicionamiento y, para Pío y Andy, una precandidatura de facto.
Para May, la salida de Ramiro de la boleta significa margen. Un secretario de Gobierno con ambiciones electorales propias es un reloj incómodo dentro del gabinete; uno que anuncia retiro al final del sexenio es un operador sin conflicto de calendario. También despeja la ruta de 2030, cuando la gubernatura sea el premio mayor y el mayismo necesite ordenar su propia sucesión.
El cálculo tiene costo controlado y beneficio doble: si los dos familiares ganan sus encuestas, el apellido se renueva en la boleta sin que el hermano aparezca en ella; si pierden, queda instalado el argumento de que la familia se sometió al proceso. Lo que no se borra son los expedientes que arrastran ambos registros, material disponible para la oposición en el estado de mayor densidad simbólica del obradorismo. Falta evidencia de un acuerdo interno o de un cargo futuro para Ramiro.
Qué sigue
Morena debe resolver sus coordinaciones: qué miden las encuestas, con qué muestra y en qué fechas, algo que la evidencia disponible no precisa. Después viene el calendario de las autoridades electorales locales para 2027 y la definición de candidaturas a los ayuntamientos tabasqueños, donde se verá si el apellido sigue rindiendo votos. En el horizonte de 2030, la incógnita es la sucesión de May. Ramiro, por lo pronto, se queda en el gabinete hasta el cierre de la administración, según sus propias palabras.