COBERTURA · MEDIUM
Rocha admite a Galindo como el mejor posicionado y aplaza el respaldo
La dirigente del PRI potosino validó el posicionamiento del alcalde capitalino, pero dejó la coalición con el PAN y el método de selección en manos de una negociación nacional sin fecha.

Sara Rocha Medina, presidenta del PRI en San Luis Potosí, reconoció que el alcalde Enrique Galindo es el aspirante priista mejor posicionado rumbo a 2027, pero no comprometió su respaldo ni definió la coalición con el PAN. El PRI potosino viene de 8.27% de la votación local en 2024 y sin distritos ganados: su principal activo queda sujeto a negociaciones que se deciden fuera del estado.
La presidenta del PRI en San Luis Potosí, Sara Rocha Medina, reconoció este 20 de octubre que el alcalde capitalino, Enrique Galindo, es el aspirante priista mejor posicionado rumbo a 2027, pero evitó comprometer su respaldo. En una entrevista en Arriba San Luis, la dirigente tampoco precisó en qué municipios el partido puede competir ni fijó los alcances de una eventual coalición con el PAN. El reconocimiento tiene valor político inmediato: valida al principal activo electoral del priismo potosino y, a la vez, lo deja sin garantía. En la práctica coloca a Galindo en posición de aspirante con ventaja interna; no lo convierte en candidato ni en precandidato formal.
Un partido que presume estructura y arrastra 8.27%
Rocha sostuvo en la misma conversación que el PRI potosino "está muy bien" y habló de estructuras, militantes que regresan y nuevos entusiasmos. Los números de la elección legislativa local de 2024 ofrecen el punto de comparación: 109 mil 105 votos, 8.27 por ciento de la votación emitida, ningún distrito de mayoría ganado y dos diputaciones plurinominales, una de ellas ocupada por ella misma. El triunfo priista en Coahuila, que mencionó como señal de oxígeno, ocurrió en otra geografía y en otra elección.
Sobre Galindo, la frase que ordena la conversación fue suya: "Esto no es un tema de amores, es un tema de intereses". La expresión describe cómo piensa procesar la selección de candidaturas, aunque no resuelve la pregunta central: si el PRI respaldará al alcalde para la gubernatura o si lo usará como pieza de un acuerdo más amplio. La memoria reciente añade ruido. En octubre de 2025, un año antes, la propia dirigente había reconocido públicamente una reconciliación con Galindo tras meses de distanciamiento y de un procedimiento de expulsión que terminó judicializado. Y en junio de este año sostenía que el partido tenía fuerza para competir solo; ahora afirma que las coaliciones llegaron para quedarse.
La lectura política
El movimiento de Rocha no es una candidatura: es una administración de tiempos. Al admitir el posicionamiento de Galindo, la dirigencia reconoce dónde está su capital electoral y evita que el alcalde aparezca como actor fuera de la estructura. Al no comprometer el respaldo, conserva margen de negociación y traslada el costo de la definición a instancias que ella misma describió como superiores: según su explicación, Alejandro Moreno conduce los acuerdos nacionales, primero las diputaciones federales, luego la gubernatura y después los municipios.
Ese orden tiene una consecuencia concreta: el principal activo priista del estado queda sujeto a un calendario y a una mesa que no se sientan en San Luis Potosí. Gana margen la dirigencia nacional, que puede usar la candidatura como moneda de un acuerdo mayor; lo pierde el priismo local, que depende de que el PAN acepte la alianza en sus términos. Rubén Guajardo ya puso precio: advirtió que una coalición con el PRI debe pasar por un análisis de competitividad, porque los votos no se suman de forma automática. Si el PRI no define, el PAN define por él.
Hay un segundo flanco. Rocha defiende su relación con el gobierno de Ricardo Gallardo y con el Partido Verde sin precisar dónde quedan los límites políticos frente al proyecto que dice querer enfrentar en 2027. La interlocución institucional es legítima y ella la ha defendido con el argumento de que dialogó igual con un gobierno panista; la duda que no cerró es electoral. Para un partido que busca reconstruirse como oposición, ese vacío pesa más que la retórica.
Qué sigue
El 15 de noviembre comienza formalmente el proceso electoral local y con él se reducen los márgenes para respuestas sin cifras. Antes de esa fecha, o en las semanas inmediatas, se espera que la dirigencia nacional del PRI resuelva el orden de negociaciones que Rocha describió. Del lado panista, la definición capitalina mantiene activos a Guajardo, Marcelo de los Santos Anaya y Verónica Rodríguez, entre otros, lo que condiciona cualquier acuerdo. Falta un dato que la entrevista no aportó: el método y la fecha con los que el PRI potosino piensa elegir candidatura, y si Galindo competirá con respaldo formal o solo con reconocimiento verbal.