RUTA 27 · LOW
Romo se ofrece a Morena para Miguel Hidalgo y reta al PAN en 2027
El diputado local, que ya gobernó la demarcación en dos periodos, condiciona cualquier candidatura a la decisión de su partido y se suma a una lista de aspirantes que todavía no tiene reglas públicas de definición.

Víctor Hugo Romo, diputado local de Morena en la Ciudad de México y exalcalde de Miguel Hidalgo en dos periodos, se declaró disponible para cualquier encargo de su partido y afirmó que si le toca competir por esa alcaldía en 2027 le ganaría al PAN. No es una candidatura: es un posicionamiento que presiona por una definición interna y mide lealtades rumbo a 2027.
Víctor Hugo Romo, diputado local de Morena en la Ciudad de México, se declaró disponible para asumir "cualquier responsabilidad" que le encomiende su partido y afirmó que, si la dirigencia decide que compita por la alcaldía Miguel Hidalgo en 2027, "le ganaremos al PAN". No anunció una candidatura. Hizo algo distinto y, en la política mexicana, más frecuente: puso su nombre sobre la mesa, ató la decisión a la autoridad partidista y se colocó en la fila de salida de una de las demarcaciones más simbólicas para el antimorenismo.
El mensaje tiene dos destinatarios. Hacia afuera, fija una promesa de competitividad en un territorio donde Morena perdió terreno. Hacia adentro, envía una señal de disciplina: quien se dice "soldado de la Cuarta Transformación" no está reclamando, está esperando instrucciones. La frase completa —"si Morena lo necesita, ahí voy a estar"— es una solicitud de designación envuelta en retórica de subordinación.
Dos periodos, una marca territorial y ahora competencia interna
Romo no llega sin credenciales. Gobernó Miguel Hidalgo de 2012 a 2015, cuando la figura todavía se llamaba jefe delegacional, y volvió a encabezarla de 2018 a 2021 ya como alcalde. En su argumento, esa doble gestión equivale a conocimiento del territorio y trabajo permanente en las colonias, dos activos que en una alcaldía se miden en votos por sección y en capacidad de movilizar estructuras barriales.
Pero ya no es el único nombre. En el mismo universo de aspirantes de Morena aparece María Teresa Ealy, también interesada en Miguel Hidalgo, lo que confirma que la disputa por las 16 alcaldías capitalinas arrancó antes de que exista calendario formal. La pregunta que Romo no responde es la que más importa: qué mecanismo usará Morena para elegir entre perfiles con arraigo, encuestas y lealtad demostrada.
La lectura política
En la práctica, la declaración de Romo funciona como una precandidatura de facto de baja intensidad: no hay registro, no hay precampaña, no hay estructura de campaña declarada, pero sí hay un actor que se define públicamente como opción y que empieza a administrar expectativas. Con los tiempos electorales todavía sin correr formalmente —y sin reglas de selección publicadas—, lo único verificable es la aspiración.
El incentivo es claro. Quien se declara primero gana espacio en la conversación interna y obliga a los demás a reaccionar; quien se declara "soldado" evita el costo de parecer desleal ante una dirigencia que en Morena concentra la definición de candidaturas. Romo hace ambas cosas al mismo tiempo, y lo hace sabiendo que su paso por el Congreso capitalino le da tribuna, presupuesto de gestión y contacto permanente con la demarcación.
Hay un cálculo adicional. Miguel Hidalgo es gobernada por el PAN desde 2021, con Mauricio Tabe, y ha sido una de las plazas donde la oposición capitalina construyó su narrativa. Por eso "le ganaremos al PAN" no es una frase suelta: es un argumento de elegibilidad. Romo no ofrece solo un perfil, ofrece una tesis sobre qué tipo de candidato puede recuperar la alcaldía. Esa tesis, sin embargo, aún no está respaldada por encuesta pública alguna que la evidencia disponible permita citar.
El riesgo para Morena no es Romo. Es la suma de aspirantes sin reglas claras: cada declaración de disponibilidad eleva el costo de una definición que no satisfaga a todos. La señal que se envía a aliados y adversarios es de abierta competencia interna en la capital, mientras el partido sigue sin explicar cómo la ordenará.
Qué sigue
Los próximos pasos son verificables aunque todavía sin fecha cierta. Primero, la definición de Morena sobre su método de selección para las 16 alcaldías: encuesta, designación directa o una combinación, y quién la opera. Segundo, el arranque formal del proceso electoral local, que de acuerdo con el calendario habitual ocurriría en el segundo semestre de 2026 y con él llegarían los plazos de precampaña y registro ante el Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM). Tercero, el comportamiento de los demás aspirantes, incluida María Teresa Ealy, que permitirá medir si la competencia se ordena o se dispersa. Y cuarto, el uso que Romo haga de su escaño en los meses previos: cada iniciativa, cada recorrido y cada informe son, en esta etapa, actos de posicionamiento medibles.