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Roxana Luna salta al PAN para la revancha de 285 votos en Cholula

La excandidata que perdió San Pedro Cholula por 285 sufragios en 2024 se apunta al proceso interno blanquiazul, que se resolverá por encuesta. La alcaldesa Tonantzin Fernández ya deja abierta la reelección.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre encuestas de opinión pública
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Roxana Luna Porquillo, exdiputada federal y excandidata a la alcaldía de San Pedro Cholula, anunció que competirá en el proceso interno del PAN por esa candidatura rumbo a 2027, a definirse por encuesta. Perdió 2024 por 285 votos frente a la alcaldesa Tonantzin Fernández, de Morena, que rindió su segundo informe y no cierra la puerta a la reelección.

La exdiputada federal Roxana Luna Porquillo anunció el 13 de octubre de 2026 que competirá en el proceso interno del Partido Acción Nacional (PAN) que definirá por encuesta la candidatura a la alcaldía de San Pedro Cholula en 2027. El movimiento coloca a la aspirante que quedó más cerca de esa presidencia municipal en 2024 dentro de un partido que entonces no la postuló: en la práctica, una precandidatura de facto, aunque formalmente no exista todavía ni convocatoria cerrada ni registro de aspirantes.

El anuncio se hizo en redes sociales, con la consigna "¡Va la nuestra!" y una petición de respaldo ciudadano para promocionar su aspiración. Detrás hay una aritmética que explica el interés: en 2024, Tonantzin Fernández Díaz ganó la elección con 24,319 votos frente a los 24,034 de Luna Porquillo. Un margen de 285 sufragios que el Instituto Electoral del Estado (IEE) ratificó y que convirtió a San Pedro Cholula en uno de los municipios más cerrados de Puebla.

Este fin de semana, Fernández rindió su segundo informe de gobierno y dejó abierta la puerta a la reelección si la población respalda la continuidad del proyecto, abanderado por la coalición encabezada por Morena. Del lado blanquiazul, en cambio, el anuncio llega sin que se conozcan aún los nombres de los demás aspirantes ni las reglas con las que se resolverá la encuesta.

Una derrota de 285 votos como capital, y como trampa

Los 24,034 sufragios de 2024 son el principal activo político de Luna Porquillo: nombre con identidad propia en el municipio y capacidad demostrada de movilizar una elección cerrada. También son su límite. Se emitieron bajo un sello distinto al del partido al que ahora pide cobijo, y Luna proviene del PRD, fuerza que perdió su registro nacional tras las elecciones de 2024 y dejó a varios de sus cuadros sin vehículo electoral para 2027.

No hay evidencia pública de que esos votos se transfieran automáticamente ni de que su estructura territorial siga intacta dos años después. De ahí que el PAN enfrente una decisión con costo en cualquier escenario: postular a un perfil externo con voto probado, pero ajeno a la vida interna del partido, o reservar la candidatura para cuadros propios con menos recorrido y medirse contra una alcaldesa en funciones.

La lectura política

El primer dato es de método. Al definir su candidatura municipal por encuesta, el PAN traslada la decisión del terreno de la militancia al de la medición: quien tenga mejor posicionamiento de nombre arranca con ventaja y quien pierda queda sin un órgano interno al que apelar. Ese diseño favorece precisamente a figuras como Luna Porquillo, con alta exposición mediática previa, y también concentra el riesgo de impugnación interna si el resultado es estrecho.

El segundo dato es de incentivos. Para Luna, el PAN es hoy la marca opositora con estructura visible en el municipio y, sin PRD con registro, la vía más corta para mantener vigencia en un territorio donde su capital electoral se deprecia con cada ciclo. Para el PAN, incorporar un perfil con 24 mil votos previos es comprar competitividad inmediata sin construirla, y a la vez enviar una señal a otros aspirantes sin partido: la puerta está abierta, pero también lo está la disputa.

El tercer dato es de contexto. El adversario real no es el PAN, es la aritmética de 285 votos. Una diferencia así solo se remonta si la oposición vuelve a operar como bloque cohesionado, y eso exige un candidato capaz de aglutinar lo que en 2024 se repartió entre varios ofertantes. El segundo informe de Fernández y su reelección abierta funcionan como posicionamiento anticipado, no como candidatura formal: la definición de Morena todavía no ocurre.

Falta un elemento para medir la fuerza real del movimiento: se desconocen el calendario, la empresa encuestadora, el universo y los ponderadores con los que el PAN resolverá su encuesta. Sin esos datos, la aspiración de Luna Porquillo se sostiene sobre su nombre, no sobre reglas conocidas.

Qué sigue

El siguiente paso verificable es la definición del método interno del PAN en Puebla: convocatoria, plazos de registro, empresa responsable de la encuesta y momento de su aplicación. En paralelo, la lista de aspirantes blanquiazules que se sumen —o que se retiren— dirá si el partido apuesta por el perfil externo o por su militancia.

Del otro lado, el calendario de Morena para definir si Fernández buscó la reelección definirá el peso real de la contienda, y el IEE quedará como árbitro del proceso municipal de 2027. La fecha límite no es el anuncio, sino el registro: hasta entonces, lo de Luna Porquillo es una aspiración en proceso interno, no una candidatura.