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RUTA 27 · LOW

Ruiz Uribe respalda a Ramírez: busca cerrar filas en Morena de Baja California

El encuentro en Mexicali, convocado por el aspirante derrotado en la interna, busca mostrar que la competencia no dejó fractura. La adhesión de los otros siete perfiles registrados aún no se documenta.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre Congreso y reglas electorales
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Jesús Alejandro Ruiz Uribe respaldó a la senadora Julieta Ramírez, designada coordinadora de la Defensa de la Transformación en Baja California, en una reunión en Mexicali con la que Morena busca cerrar la interna que ganó la legisladora. El gesto la coloca en posición de ventaja rumbo a 2027, aunque no existe todavía candidatura ni precandidatura formal.

El respaldo público de Jesús Alejandro Ruiz Uribe a la senadora Julieta Ramírez, escenificado en una reunión en Mexicali, es el primer gesto visible para cerrar la interna de Morena en Baja California después de que ella quedó al frente de la Coordinación de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en el estado. Lo convocó él —uno de los nueve perfiles que se registraron para encabezar ese mismo espacio— y a la cita acudió el equipo de trabajo que lo acompañó en la contienda.

El mensaje fue explícito: dejar atrás las diferencias y concentrarse en el proyecto. Ramírez reconoció la disposición de Ruiz Uribe para reunirse con su equipo y subrayó la importancia del diálogo entre los grupos que participaron en el proceso; planteó que la unidad debe sostenerse en el respeto a trayectorias y puntos de vista distintos, y fijó como tarea la organización del partido y el trabajo cercano con la población. Ruiz Uribe confirmó su respaldo y sostuvo que, tras la competencia, el interés colectivo debe colocarse por encima de las aspiraciones personales.

La reunión llega después de que Morena diera a conocer la designación de Ramírez, quien asumió oficialmente la coordinación estatal el 15 de septiembre y llamó a los aspirantes a sumarse a la organización. La lista de registrados en esa interna es amplia: Armando Ayala, Alfredo Álvarez, Jorge Ramos, Ismael Burgueño, Fernando Castro Trenti, Montserrat Caballero, Evangelina Moreno, la propia Ramírez y Ruiz Uribe. La competencia tuvo momentos de confrontación entre quienes buscaban encabezar el proyecto.

Un encargo interno, no una candidatura

La Coordinación de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional funciona como la figura con la que Morena ha ordenado en distintas entidades a sus aspirantes a gobiernos estatales antes de que exista una candidatura registrada. Administra estructura territorial y coloca a quien la ejerce en una posición de ventaja dentro del partido. Legalmente no es candidatura ni precandidatura: es un nombramiento de partido, y la evidencia disponible no acredita que ya exista un proceso electoral local en curso ni una determinación formal sobre 2027.

La lectura política

El encuentro cumple una función precisa: mostrar que la interna no dejó una fractura permanente. Quien lo convoca es el derrotado, y su respaldo vale por lo que entrega: un equipo, una red territorial y una aspiración desactivada en público. Ese gesto rara vez es gratuito; suele canjearse por participación en la estructura que organizará el siguiente ciclo o por una posición negociable cuando la candidatura se defina. Ruiz Uribe evita quedar como polo alterno y, con ello, pierde margen para reabrir la disputa por su cuenta.

Para Ramírez el beneficio es de legitimidad y de tiempo. La designación le dio el cargo, no la unanimidad, y las coordinaciones se miden por la capacidad de sumar a quienes compitieron contra su nombre. La reunión resuelve un flanco, no todos: el respaldo de los demás registrados —entre ellos perfiles con peso territorial en el estado— no aparece en el encuentro. La unidad mostrada es parcial y su valor real se verá cuando el resto de los grupos decida si se incorpora o conserva su propia agenda.

Falta un dato para medir la fuerza real de la coordinadora: el mecanismo con el que fue seleccionada —encuesta, consenso de la dirigencia o acuerdo entre grupos— no se detalla en la información disponible. Sin ese elemento, la magnitud de su legitimidad interna queda indeterminada. La señal se dirige además hacia la dirigencia nacional: un Morena ordenado en Baja California es un argumento para que la definición de 2027 no se convierta en un problema de arbitraje, y para que los adversarios no puedan leer al partido como dividido de cara al proceso.

Qué sigue

El indicador verificable inmediato es la conducta de los siete aspirantes restantes: si se repiten reuniones de adhesión con otros grupos o si el acercamiento se queda en una sola fotografía. También importa si los equipos derrotados reciben responsabilidades concretas en la organización territorial de los siete municipios, la tarea que Ramírez fijó como principal.

En el calendario, lo que sigue es la definición del proceso electoral local y la determinación de Morena sobre su candidatura a la gubernatura, decisiones que no dependen de la coordinación estatal. Hasta entonces, lo ocurrido en Mexicali es un posicionamiento interno, no el arranque de una campaña.