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Sánchez Barrios no levanta la mano a Citlalli y apuesta a la encuesta

La negativa ocurre después de la reunión del 17 de septiembre en Buenavista, de la que quedaron fuera los cuadros históricos de la Cuauhtémoc. El distrito 9, ofrecido como compensación, ya figura en la mesa como oferta para otra aspirante.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre encuestas de opinión pública
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Diana Sánchez Barrios se negó a levantar la mano a Citlalli Hernández y exigió que la encuesta decida la candidatura de Morena en Cuauhtémoc. Su negativa ocurre tras la reunión del 17 de septiembre en Buenavista, de la que quedaron fuera cuadros históricos de la alcaldía. Sin declinación, podría perder el respaldo para el distrito 9 rumbo a 2027.

Diana Sánchez Barrios se negó este martes a levantar la mano en favor de Citlalli Hernández en conferencia de prensa y sostuvo que será la encuesta, no la mesa de negociación, la que defina la candidatura de Morena en la alcaldía Cuauhtémoc. El gesto rompe el guion de "candidata de unidad" que desde la semana pasada empujan el gobierno de Claudia Sheinbaum y la jefatura de Gobierno de Clara Brugada, y deja en riesgo el respaldo que se le habría ofrecido para una diputación local por el distrito 9.

La negativa no ocurrió en el vacío. El jueves 17, emisarios de Brugada se reunieron con aspirantes en un Sanborns de Buenavista. A la mesa acudieron el titular del Gabinete de Seguridad Ciudadana y Procuración de Justicia de la Ciudad de México, José Manuel Oropeza, y el secretario de Movilidad, Héctor Ulises García, junto con la propia Hernández, que sigue al frente de la dirigencia nacional de Morena. Fuera quedaron cuadros con décadas de presencia en la alcaldía: la diputada local Iliana Chávez, cercana a Padierna; el dirigente René Bejarano, del Movimiento Nacional por la Esperanza; la diputada local Leonor Otegui; la diputada federal María Rosete, con base en Tepito; y el concejal José Emilio Villar, del grupo de Alfonso Ramírez Cuéllar. La explicación ofrecida es aritmética: ninguno alcanzó el 1% en la última encuesta del partido.

Una mesa que administra pocos premios

Dentro de la negociación se mantienen otros nombres. Ricardo Monreal sigue en la mesa a través de su coordinador de asesores, sin declinar. Martí Batres conserva su puja mediante Dunia Ludlow, directora general de SuperISSSTE, a quien en la mesa se ofreció respaldo para ganar el distrito 9 y quien, según las versiones sobre la negociación, levantaría la mano esta semana. La senadora Cynthia López Castro también mantiene dudas, en parte porque su prioridad declarada es presidir el Senado.

Ahí aparece un detalle revelador: el distrito 9, presentado como compensación para Sánchez Barrios, figura también como oferta para Ludlow. Un mismo premio ofrecido a dos interlocutoras sugiere que la mesa administra con poco margen y que la declinación se está comprando con lo que queda disponible.

La lectura política

Lo que se negocia formalmente es una candidatura; lo que se reparte, en la práctica, son posiciones de salida. La fórmula de "candidata de unidad" funciona como un mecanismo de designación convalidado después por encuesta, no como una contienda abierta: la reunión con emisarios de dos gobiernos —el de la ciudad y el federal, por la vía del partido— opera como precandidatura de facto de Hernández, aunque no exista aún candidatura registrada ni reglas publicadas. Sánchez Barrios no renunció a su aspiración: ha dicho que se mantiene en el proceso y que respetará el resultado de la encuesta.

El punto fino es quién arbitra. La encuesta que invoca Sánchez Barrios sería aplicada por el partido que encabeza la propia Hernández, y fue ese mismo instrumento el que sirvió para dejar fuera a los cuadros históricos. Eso no acredita irregularidad alguna, pero explica por qué su exigencia es, en los hechos, una demanda de reglas antes que un respaldo. Falta el dato básico: fecha, metodología y responsable de esa encuesta.

Los incentivos están claros. Para Sánchez Barrios, levantar la mano sin contraprestación verificable equivale a declinar gratis. Para la mesa, cerrar Cuauhtémoc importa porque es el territorio más simbólico de la capital y porque una unidad mal cerrada se lee como fractura a menos de un año de los comicios de 2027. Para Brugada, colocar a una aliada consolida su posición en la ciudad; para los desplazados, quedar fuera no borra su capacidad de movilización, sólo la deja sin representación formal.

Qué sigue

Los próximos días medirán si la mesa resiste sin Sánchez Barrios. Está previsto que Ludlow defina esta semana y López Castro sigue sin declinar. Habrá que ver si el distrito 9 se reasigna a una sola persona o se queda como promesa duplicada. El elemento faltante es la letra chica: si Morena publica reglas, fecha y responsable de su encuesta, la vía que reclamó Sánchez Barrios tendrá forma verificable. Mientras eso no ocurra, todo lo anterior es política interna sin efecto registral.