RUTA 27 · LOW
Sansores destapa a su secretario de Bienestar para la alcaldía de Campeche
La gobernadora presentó a Esteban Hinojosa Rebolledo como su "carta de oro" rumbo a 2027, pero el respaldo no equivale a candidatura: Morena aún no define método ni reglas internas.

La gobernadora de Campeche, Layda Sansores, respaldó públicamente a su secretario de Bienestar, Esteban Hinojosa Rebolledo, para competir por Morena por la alcaldía de la capital en 2027. Lo llamó su "carta de oro" y admitió que su primera opción era Yamile Moguel. Es un posicionamiento, no una candidatura: aún faltan los procedimientos internos del partido.
La gobernadora de Campeche, Layda Sansores San Román, respaldó públicamente a Esteban Hinojosa Rebolledo, secretario de Bienestar del gobierno estatal, para competir por Morena por la presidencia municipal de Campeche en 2027. El respaldo ocurrió en su transmisión semanal, donde lo llamó su "carta de oro" y lo presentó como uno de los perfiles que contempla para encabezar el proyecto morenista en la capital del estado.
El movimiento pesa porque junta dos cosas que en la política campechana suelen ir separadas: la titularidad de una secretaría y la antesala de una candidatura. Hinojosa no es un cuadro externo en busca de espacio; forma parte del gabinete que Sansores reorganizó en enero de 2025, cuando lo colocó al frente de Bienestar tras años ligado al sector cultural del estado.
Un anuncio con sustituto a la vista
Sansores reconoció que Hinojosa no fue su primera opción. Dijo que primero contempló a Yamile Moguel, quien según la propia gobernadora habría decidido no participar por compromisos familiares. Con esa mención, el respaldo queda presentado como una decisión tomada después de descartar alternativas, no como resultado de un proceso interno de Morena. El anuncio llega además mientras la alcaldía capitalina —hoy encabezada por Biby Rabelo de la Torre— entra en la conversación rumbo a 2027.
Hasta aquí, lo que existe es un respaldo político explícito hecho desde un espacio de la gobernadora, con detalles personales del funcionario incluidos en la presentación. Lo que no existe todavía es una candidatura: no hay registro ante órganos partidistas, no hay precampaña y no hay método definido. El propio Hinojosa tendría que desahogar los procedimientos internos de Morena antes de que su nombre sea algo más que una propuesta pública de la mandataria.
La lectura política
En la práctica, el anuncio funciona como una precandidatura de facto, aunque formalmente no lo sea. Lo que hace Sansores es colocar a un subordinado en posición de salida y entregarle el aval más visible que puede ofrecer una gobernadora. Eso ordena el tablero de Morena en la capital antes de que el partido abra su convocatoria y obliga a cualquier otro aspirante a medirse contra un nombre que ya cuenta con respaldo desde el Ejecutivo estatal.
Los incentivos son claros en ambos lados. Para Hinojosa, el aval reduce el costo de entrada: sin estructura partidista propia, arranca con visibilidad y con el respaldo de quien controla la administración estatal. Para Sansores, la capital es la plaza políticamente más valiosa del estado y, en un ciclo donde se renuevan varios cargos de elección popular, la capacidad de incidir en esa candidatura es también capacidad de negociación hacia dentro de su propio partido. La evidencia disponible no permite afirmar que exista un acuerdo sobre la sucesión estatal; lo que sí permite afirmar es que quien coloca el nombre de la capital llega con un activo a esa conversación.
El costo está en el método. Morena ha hecho de las encuestas y de sus procesos internos su argumento de legitimidad, y este respaldo se anunció desde un espacio de la gobernadora, al margen de esos mecanismos y antes de que arranquen. Eso admite dos lecturas: presión sobre la estructura municipal del partido o mensaje de que la decisión ya está tomada. También abre el flanco jurídico habitual en estos casos. Los actos anticipados de precampaña y campaña sólo son sancionables cuando reúnen elementos personales, expresos e inequívocos de apoyo a una aspiración y ocurren fuera de los plazos legales; un respaldo como éste cae en la zona gris que los árbitros electorales han tenido que calificar caso por caso. A eso se suma el deber de imparcialidad de los servidores públicos, que pesa más conforme avanza el calendario.
La señal para aliados y adversarios es doble: dentro de Morena, que la gobernadora pretende conservar la iniciativa sobre las candidaturas de 2027; fuera, que la disputa en Campeche no será sólo partidista, sino por el control de la estructura de gobierno. Falta un elemento para sostener una lectura más fuerte: no se conoce la respuesta de la dirigencia estatal ni del resto de los aspirantes a la capital.
Qué sigue
Hinojosa debe definir si se separa o no de la Secretaría de Bienestar para concentrarse en los trabajos partidistas; la evidencia no incluye fecha ni decisión al respecto. Morena tampoco ha publicado convocatoria, método ni calendario para la capital, de modo que el respaldo no vincula al partido mientras esos pasos no ocurran.
Se desconoce si hay otros aspirantes ya registrados y cómo se posicionará la alcaldesa Biby Rabelo de la Torre ante la irrupción de un miembro del gabinete estatal en la contienda. Y si algún actor presenta denuncia por actos anticipados, el organismo electoral local tendrá que resolverlo; hasta ahora no hay denuncia conocida.