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Sarabia busca coordinar Morena en Rosario tras su polémica de Escuinapa

La diputada local se registra en el proceso interno municipal que en la práctica suele preceder a la candidatura a la alcaldía. La definición será por encuesta, con reglas que aún no se publican.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre encuestas de opinión pública
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Rosario Sarabia Soto, diputada local de Morena, se registró como aspirante a la Coordinación Municipal de la Defensa de la Transformación en Rosario, Sinaloa, dentro del proceso interno rumbo a 2027. La figura no equivale a una candidatura, pero suele ordenar la sucesión municipal. El registro ocurre un mes después de su polémica por comentarios sobre asesinatos de mujeres en Escuinapa, que la obl

La diputada local Rosario Sarabia Soto se registró durante el fin de semana como aspirante a la Coordinación Municipal de la Defensa de la Transformación y Soberanía Nacional en Rosario, Sinaloa, dentro del proceso interno de Morena rumbo a 2027. El dato importa porque la figura que busca no es una candidatura, pero en la práctica opera como el peldaño que ordena la sucesión municipal: quien coordine el movimiento en Rosario quedará colocado en posición de disputar la alcaldía cuando arranque el calendario electoral.

Sarabia, legisladora local de Morena, difundió imágenes de su registro en Facebook acompañada de simpatizantes y vecinos de distintas comunidades. "Estoy muy emocionada, porque hemos estado recorriendo territorio, no es de ahorita", expresó en la publicación, y agradeció a quienes se dieron cita desde varias localidades. En el mismo mensaje anunció que seguirá visitando domicilios e invitó a la ciudadanía a participar en "la encuesta" mediante la cual se definirá quién coordinará los trabajos del movimiento en el municipio.

El registro y el mes de Escuinapa

El nombre formal de la figura —Coordinación Municipal de la Defensa de la Transformación y Soberanía Nacional— remite a la estructura territorial del partido, no a un cargo público ni a una precandidatura formalizada. Su función práctica es organizativa: asambleas, recorridos, control de agenda local y capacidad de movilizar. En Morena, ese tipo de coordinaciones ha funcionado como antesala de las candidaturas municipales, aunque el registro por sí solo no garantiza nada.

El registro se produce un mes después de un episodio que marcó su perfil público. En septiembre, Sarabia protagonizó una controversia por comentarios en redes sociales sobre los asesinatos de mujeres en Escuinapa, Sinaloa, al relacionarlos con presuntos vínculos con grupos delincuenciales y afirmar que no correspondían a feminicidios. Tras las críticas ofreció una disculpa pública y reconoció que sus expresiones pudieron generar una generalización que no le correspondía. Ese pasivo sigue disponible para sus competidores internos.

La disputa no es aislada. La misma cobertura reporta registros simultáneos en otros municipios de Sinaloa, como Ahome, El Fuerte y Choix, lo que sugiere un proceso interno que corre en paralelo en todo el estado y no un caso singular.

La lectura política

El movimiento cumple tres funciones. Primero, fija nombre y territorialidad antes de que otros lo hagan: registrarse temprano obliga a la dirigencia a considerarla en la conversación municipal. Segundo, mide lealtades internas; los recorridos y asambleas previos son también una prueba de cuánta estructura propia puede movilizar una diputada que no controla el aparato municipal. Tercero, envía señal a adversarios internos: quien se registra primero busca marcar el ritmo del proceso.

El método anunciado —una encuesta— traslada la disputa a un terreno donde importan menos los votos que la pregunta, la muestra y quién la aplica. Mientras esos criterios no se conozcan, la encuesta funciona como mecanismo de administración de la competencia: da a la dirigencia margen para ordenar el resultado y evita una confrontación abierta en asambleas. Quien tenga mayor capacidad de movilización territorial gana influencia sobre el levantamiento; quien no la tenga, dependerá del arbitraje de las instancias partidarias. Ninguna de las dos vías está exenta de conflicto.

Para 2027, el cálculo es de dos niveles. En lo local, la coordinación municipal suele traducirse en peso para la definición de la candidatura a la alcaldía y en voz para integrar la lista del Congreso local. En lo estatal, la suma de coordinaciones define el equilibrio entre grupos y con la dirigencia estatal, de modo que cada registro cuenta como ficha en una negociación mayor.

El límite debe decirse con precisión: Sarabia es aspirante, no candidata. No hay candidatura registrada ante el Instituto Electoral del Estado de Sinaloa (IEES), ni consta convocatoria publicada, fecha de encuesta, empresa responsable o criterios de paridad. Tampoco hay evidencia de que la coordinación equivalga automáticamente a la candidatura municipal. Es, con rigor, un posicionamiento anticipado con alta probabilidad de convertirse en precandidatura de facto.

Qué sigue

La definición depende de datos que aún no se difunden: fecha del levantamiento, metodología, empresa y reglas de validación. También falta conocer si el registro fue ratificado por alguna instancia partidaria y si se publicará el listado completo de aspirantes en Rosario, dato indispensable para medir la competencia real.

En paralelo, el calendario estatal marcará los tiempos: la definición de candidaturas municipales y locales ante el IEES rumbo a 2027 definirá si la coordinación se convierte en candidatura o en un cargo organizativo sin consecuencia electoral. Sobre la polémica de Escuinapa no consta, hasta ahora, procedimiento partidario alguno en su contra.