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Senado avala prohibir doble nacionalidad en candidaturas; faltan los estados
La minuta ya pasó por la Cámara de Diputados y ahora enfrenta la discusión en lo particular, donde pueden cambiar su alcance y sus transitorios. La oposición la califica de discriminatoria y todavía requiere el aval de los congresos estatales.

El Senado aprobó en lo general prohibir la doble nacionalidad a quienes aspiren a la Presidencia, una gubernatura o la jefatura de Gobierno de la CDMX, con 86 votos a favor y 42 en contra. La minuta ya pasó por Diputados; falta la discusión en lo particular y el aval de la mayoría de los congresos estatales.
El Senado aprobó en lo general, con 86 votos a favor, 42 en contra y cero abstenciones, la minuta que reforma los artículos 86, 116 y 122 de la Constitución para prohibir que quien aspire a la Presidencia de la República, a una gubernatura o a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México tenga una nacionalidad distinta de la mexicana. La votación superó el umbral de dos tercios que exige una reforma constitucional, y el dato político es que el bloque mayoritario impuso una regla de elegibilidad en plena definición de los ciclos sucesorios: no se trata de un trámite administrativo, sino de quién puede aparecer en la boleta.
La minuta llegó avalada por la Cámara de Diputados —334 votos a favor, 109 en contra y una abstención— y pasó antes por las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y Estudios Legislativos Primera. Con el aval en lo general, el pleno entra a la discusión en lo particular: la etapa de las reservas, donde el alcance de la regla todavía puede cambiar.
Ese alcance es acotado. La prohibición cubre al titular del Ejecutivo federal, a las gubernaturas y a la jefatura de Gobierno de la capital, pero no toca diputaciones, senadurías ni alcaldías. El requisito opera al solicitar el registro: quien tenga otra nacionalidad deberá renunciar a ella antes de ese trámite. El filtro no recae sobre el ejercicio del cargo, sino sobre el momento previo a que la candidatura exista formalmente.
La sesión dejó ver la incomodidad que la medida produce incluso dentro de la mayoría: un senador de Morena con ciudadanía estadounidense abandonó el pleno durante la discusión, según el reporte de la jornada. Desde fuera, el empresario Larry Rubin llamó a los senadores a rechazar la reforma y la calificó de "discriminación innecesaria". En el antecedente inmediato del dictamen, la oposición sostuvo que la reforma violenta derechos humanos.
La lectura política
En la práctica, la reforma funciona como un filtro de elegibilidad que traslada una decisión política —quién tiene perfil para competir por el poder ejecutivo— a un requisito documental verificable en el registro. Eso estrecha el margen de negociación: quien no acredite nacionalidad única no llega a la boleta, sin que nadie tenga que bajarlo a mano.
Sus efectos de poder van en dos direcciones. Hacia afuera, coloca a la oposición ante un dilema: votar contra una regla con envoltura soberanista o aceptar un candado que reduce el universo de aspirantes que ha reclutado en ciclos recientes; el hecho de que el llamado público a rechazarla viniera de un perfil empresarial muestra qué tipo de figuras se sienten aludidas. Hacia adentro, la medida también toca a la coalición gobernante: el senador que salió del pleno con doble nacionalidad evidencia que la regla no distingue siglas y que hay biografías que ahora deben resolverse antes de cualquier registro.
Hay además una asimetría que no parece accidental: la prohibición se concentra en la escalera ejecutiva y deja intacta la legislativa. Quien tenga segunda nacionalidad puede seguir siendo diputado, senador o alcalde. El objetivo apunta a ordenar la competencia por los cargos de mayor control territorial, no a homologar un estándar para toda la clase política.
Falta el articulado final y los transitorios para medir el impacto completo: ahí se definirá si la regla aplica a procesos ya en curso, si hay plazos de gracia y cómo se acredita la renuncia. Sin ese texto, cualquier lectura sobre a quién excluye en 2027 —gubernaturas— y en 2030 —Presidencia y Ciudad de México— es preliminar.
Qué sigue
La discusión en lo particular puede modificar el dictamen por reservas: habrá que observar si alguien intenta extender la prohibición a diputaciones y senadurías, o si se agregan excepciones y transitorios. Después viene la votación final del Senado.
Por ser reforma constitucional, el aval del Congreso de la Unión no basta: la minuta deberá obtener la aprobación de la mayoría de los congresos estatales, trámite que se escalona según los periodos ordinarios de cada legislatura.
En paralelo, las autoridades electorales tendrán que precisar documento y plazo para acreditar la renuncia antes del registro, y los perfiles afectados podrían impugnar la medida una vez publicado el decreto.
Actualización
El IEEH de Hidalgo crea la Comisión de Precampañas, implementando la estructura electoral local para el proceso 2026-2027 que se alinea con la reforma federal de doble nacionalidad aprobada por el Senado. Leer el nuevo desarrollo.