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Senadora de Morena llama inmaduros a los perdedores y exhibe grieta en Michoacán
Reyna Celeste Ascencio reprobó el berrinche de quienes no fueron elegidos coordinadores estatales, pese a que ella misma compitió, perdió y cuestionó el método de selección.

Reyna Celeste Ascencio, senadora de Morena por Michoacán, llamó inmaduros a los aspirantes que reclamaron no haber sido elegidos coordinadores estatales, cargo que en la práctica equivale a una precandidatura a la gubernatura de 2027. Ascencio también compitió, perdió frente a Carlos Torres Piña y cuestionó el proceso. El episodio exhibe el costo interno de las designaciones de Morena rumbo a 2027
La senadora Reyna Celeste Ascencio calificó como "inmaduro" el reclamo de las y los aspirantes de Morena que no fueron seleccionados como coordinadores en Michoacán —cargo que en la práctica opera como precandidatura de facto a la gubernatura para 2027— y sostuvo que todas y todos los competidores sabían que sólo una persona sería elegida y se comprometieron a respetar el resultado. La descalificación viene de una competidora: Ascencio participó en esa contienda, la perdió y también cuestionó el método.
"Todos los competidores, incluida ella, sabíamos que sólo una persona sería seleccionada... a mí me parece incluso un poco inmaduro que a estas alturas tengamos que hacer algún tipo de berrinche porque no quedamos favorecidos, o favorecidas", dijo la legisladora por Michoacán, y añadió que esas actitudes no reflejan los valores del movimiento: "estamos aquí por un proyecto y no por intereses personales".
Un destape con reclamos cruzados
El 14 de septiembre Morena destapó al exfiscal Carlos Torres Piña como coordinador estatal. En la competencia interna participaron también el senador Raúl Morón y la exsecretaria de Desarrollo Urbano y Movilidad, Gladys Butanda. El nombre formal del puesto es coordinación; en los hechos, quien lo obtiene queda colocado en la rampa de salida hacia la candidatura de 2027, cuando Michoacán renueve gubernatura en la misma jornada en que se elige la Cámara de Diputados federal.
Ascencio se dijo conforme con el resultado, más no con el proceso: "hubo algunas situaciones donde hubo mucha diferenciación entre quienes pudiéramos pedir algún piso parejo", señaló. Reconoce el fallo y, a la vez, deja constancia de que el terreno no fue parejo.
El descontento no se agota en ella. Leonel Godoy, exgobernador de Michoacán y hoy diputado federal, calificó de "guerra sucia" los señalamientos que en su momento se hicieron contra Morón por su supuesta relación con el crimen de Carlos Manzo, y consideró que esa acusación le afectó en las encuestas y contribuyó a que no fuera seleccionado.
La lectura política
En Morena, "coordinación" nombra un cargo interno de partido, no una candidatura. No hay registro ante la autoridad electoral local ni precampaña formal: el plazo legal para postular en Michoacán pertenece al calendario de 2027. Pero la función práctica es otra: quien coordina encabeza la estructura territorial y, si no media ruptura, llega a la boleta como candidato natural. Es una precandidatura de facto con vocación de candidatura formal, y el límite es claro: nada de eso se ha traducido todavía en un registro legal.
La frase de Ascencio opera como disciplina interna. Con las designaciones repartidas en varios estados y gritos de "fraude" en más de uno, el costo de un pleito público es alto: quien rompe se queda sin estructura y sin acceso al reparto de candidaturas federales. El mensaje es que el resultado se acata, aunque no se comparta.
Al mismo tiempo, la senadora no renuncia a su propio reclamo. "Conforme con el resultado, inconforme con el proceso" conserva la queja sin activar la ruptura: mantiene abierta su viabilidad para otro cargo y evita quedar marcada como desertora. Es la versión calibrada del disenso en un partido donde las candidaturas se deciden en el centro y las encuestas funcionan como método de legitimación. Ganó margen quien impuso la lista, el liderazgo nacional y Torres Piña; lo perdió quien quería dirimir la competencia en un terreno que consideró desparejo.
La evidencia disponible no permite saber si el desacuerdo derivará en salida del partido, en impugnación formal o en incorporación disciplinada a la campaña. Tampoco hay elementos para afirmar que el señalamiento contra Morón fuera una maniobra deliberada. Lo verificable es más acotado: dos actores de peso sostienen públicamente que el proceso no fue limpio, y eso deja una deuda interna en el bastión donde Morena gobierna desde 2021.
Qué sigue
El primer indicador es si las y los inconformes se incorporan a la coordinación de Torres Piña o llevan el reclamo a las instancias internas del partido. El segundo, si Godoy y Morón formalizan la queja o la dejan en declaraciones.
Después viene el calendario: Morena aún debe definir cómo convierte las coordinaciones en candidaturas registradas y si aplica el mismo método en los demás estados que renuevan gubernatura en 2027. La formalización ante la autoridad electoral local —y no antes— es el punto donde la aspiración se convierte en precandidatura y luego en candidatura con efectos legales. Hasta entonces, en Michoacán hay un coordinador designado y un grupo que no termina de convencerse de cómo llegó ahí.