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RUTA 27 · MEDIUM

Sheinbaum avala las encuestas de Morena y fija la regla rumbo a 2027

La presidenta defendió el método con el que el partido reparte coordinaciones estatales y rechazó que sea un dedazo. La designación de Beatriz Mojica en Guerrero sigue generando reclamos.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre encuestas de opinión pública
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Claudia Sheinbaum respaldó en la mañanera del 21 de septiembre el método de encuestas con el que Morena define a sus coordinadores estatales rumbo a 2027 y salió al paso de las críticas por la designación de Beatriz Mojica en Guerrero. Dijo que no interviene en las decisiones, pidió a los inconformes serenarse y sostuvo que los resultados podrán abrirse en su momento.

Claudia Sheinbaum convirtió la mañanera del 21 de septiembre de 2026 en un respaldo explícito al método con el que Morena está repartiendo coordinaciones estatales rumbo a 2027: las encuestas. En el mismo acto defendió la designación de Beatriz Mojica al frente de la coordinación de la Defensa de la Transformación en Guerrero y rechazó que se trate de un "dedazo". El respaldo presidencial no es un trámite: define qué será legítimo dentro del partido en los próximos meses y traslada el costo de la disputa a la dirigencia nacional y a los inconformes.

Mojica fue anunciada el 14 de septiembre, después de que Morena presentara a los aspirantes los resultados de las encuestas levantadas en la entidad. Las críticas no tardaron, y en Guerrero se convocó a una marcha en respaldo de Abelina López. La presidenta respondió con un argumento de biografía y de método: "Esta compañera de Guerrero es senadora de Morena en el 2024, fue electa y ganó una encuesta", dijo, y agregó que no todos los gobernadores ni los integrantes actuales del partido militan en Morena desde 2015. El mensaje es doble: la antigüedad no es el criterio que el partido reconoce como válido; el resultado de la encuesta sí. La propia Mojica declaró después que la coordinación en Guerrero "no es un reconocimiento personal".

Al mismo tiempo, Sheinbaum marcó distancia de la decisión. "Yo no me meto", afirmó al referirse a la definición de candidaturas, y pidió a los integrantes del movimiento "serenarse" ante los descontentos. Sostuvo que el mecanismo de encuestas se estableció, precisamente, para evitar que la decisión fuera un dedazo de la dirigencia, y planteó que esos ejercicios deberán abrirse en su momento para que la ciudadanía conozca los resultados. También desestimó que los coordinadores asistan a sus eventos públicos: no hay irregularidad, dijo, porque aún no comienza formalmente la inscripción de precandidatos o candidatos, de modo que asisten como cualquier persona.

De un caso estatal a una regla nacional

El episodio de Guerrero importa menos por Guerrero que por lo que fija hacia adelante. Morena tiene pendientes definiciones equivalentes en otras entidades y el argumento presidencial de este lunes se convertirá en el criterio con el que se responderá a cada inconformidad: si el método es la encuesta, el desacuerdo con el resultado se vuelve un problema de disciplina y no de procedimiento.

El límite es preciso. No existe hasta ahora candidatura ni precandidatura registrada ante autoridad electoral alguna; lo que hay son nombramientos internos de coordinación cuya función práctica es posicionar a quien los recibe para la contienda estatal de 2027. En términos legales, Mojica es senadora de Morena y coordinadora de una estructura partidista. En términos políticos, está colocada en la posición de salida.

La lectura política

El nombre formal es "coordinación de la Defensa de la Transformación". La función práctica es otra: opera como precandidatura de facto. El sello no es nuevo; Morena ya lo usó en 2023 para designar a quienes después fueron sus candidaturas, y esa memoria está presente en todos los actores que hoy compiten por los mismos espacios.

Con ese respaldo, la presidenta conserva autoridad sobre la regla sin quedar atada a cada resultado: avala el método, no los nombres, y mantiene la negociación en manos de la dirigencia nacional. La dirigencia gana margen de arbitraje; los aspirantes lo pierden, porque su capacidad de presión ya no se mide contra Palacio Nacional sino contra un instrumento que el propio partido define como neutral. "Serenarse" funciona en la práctica como llamado a la disciplina: convierte la queja en deslealtad.

El punto débil es verificable. Hasta ahora no se conocen las casas encuestadoras, los cuestionarios, los tamaños de muestra ni los márgenes de diferencia. Sin esos datos, "ganó la encuesta" es una afirmación de autoridad, no un hecho comprobable. Sheinbaum dijo que los resultados podrán abrirse, pero no fijó fecha. Ese es el elemento que falta para que el mecanismo haga lo que promete: despersonalizar el conflicto.

Qué sigue

Morena debe resolver las coordinaciones estatales que siguen pendientes, con el criterio de encuestas ya refrendado desde la mañanera. La dirigencia tiene sobre la mesa la decisión de publicar o no los resultados y de hacerlo cuándo; la presidenta dejó esa puerta abierta sin calendario. En Guerrero, el conflicto no desaparece: el anuncio del 14 de septiembre ya derivó en convocatorias de movilización y en intentos de sumar fuerzas dentro del propio partido.

La siguiente fecha relevante es el arranque formal de la inscripción de precandidaturas. Cuando eso ocurra, los coordinadores dejarán de asistir a los actos presidenciales como simples asistentes y entrarán en otra etapa de reglas. Antes de eso, cualquier lectura de candidatura es, por ahora, una lectura política: adelantada, previsible y todavía sin registro.