RUTA 27 · MEDIUM
Sheinbaum defiende encuestas y descarta dedazo en las candidaturas de la 4T
La presidenta sostuvo que el método no ha cambiado desde la fundación de Morena y que es "la gente" quien decide. El respaldo llegó el mismo día en que pidió a Morena aclarar la nacionalidad de su coordinadora en Nayarit.

Claudia Sheinbaum afirmó el 30 de septiembre de 2026 que las coordinaciones y candidaturas de la Cuarta Transformación se definen por encuestas y no por dedazo, y descartó que cambie el método de Morena. Lo dijo en la mañanera, el mismo día en que pidió a Morena aclarar la nacionalidad de su coordinadora en Nayarit. Es el procedimiento con el que el oficialismo reparte posiciones rumbo a 2027.
La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo el 30 de septiembre de 2026 que las coordinaciones y candidaturas de los partidos de la Cuarta Transformación no se definen "por dedazo", sino por encuestas. El pronunciamiento, hecho en la conferencia matutina de Palacio Nacional, no anuncia un cambio de método: confirma y defiende el que Morena usa desde su fundación. Su peso político está en el calendario. Con designaciones estatales en curso y la sucesión de 2027 en el horizonte, la presidenta puso el procedimiento —no los nombres— en el centro del debate interno.
"¿Qué virtud tiene la encuesta? Primero no hay dedazo, como era en la época del PRI, por más cartones que quieran poner. No hay dedazo ni de la presidenta ni de cualquiera de las diligencias de Morena, ni de los partidos aliados", declaró. Añadió que el mecanismo "es el mismo desde que se formó Morena, el mismito, no ha cambiado" y recordó que su propia candidatura presidencial se definió por esa vía, en una contienda interna de seis aspirantes. "Podrá haber habido alguien que no estuviera de acuerdo con el resultado, pero, ¿quién decidió? La gente".
El mismo día, la mandataria pidió a la dirigencia de Morena aclarar la situación de Jasmine Bugarín, designada coordinadora del partido en Nayarit rumbo a la gubernatura de 2027, después de que se conociera que cuenta con nacionalidad estadounidense. Sheinbaum respaldó la reforma constitucional que exige nacionalidad mexicana única a quienes aspiren a la Presidencia, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, y advirtió que Bugarín tendría que renunciar a la otra nacionalidad si la reforma entra en vigor y si pretende competir.
El respaldo también llegó desde el Senado
Senadores de Morena salieron a defender el instrumento. Margarita Valdés dijo que las encuestas son preferibles a "la tómbola", al "compadrazgo" o "al yo te invito", y afirmó que en los procesos de 2018, 2021, 2024 y 2025 no constató manipulación. Verónica Camino, que compitió en 2024 por la coordinación de Yucatán y no obtuvo la designación, consideró que una medición concentrada en un mismo punto, sin dispersión territorial adecuada, pierde confiabilidad. Óscar Cantón matizó: dijo que la encuesta no es el único elemento que determina la designación, que se ponderan honestidad, cercanía y competitividad, y que Morena recurre después a encuestas espejo de empresas privadas. Correspondería a la Comisión Nacional de Elecciones explicar la metodología, aclaró.
La lectura política
La defensa presidencial cumple tres funciones. Primera: cerrar la discusión sobre resultados ya emitidos, en particular las coordinaciones estatales, trasladando la legitimidad del designado a "la gente" y no al dirigente que lo anuncia. Segunda: fijar la línea frente a los inconformes internos, a quienes deja dos rutas, aceptar la medición o impugnarla sin una instancia arbitral claramente identificada. Tercera: enviar señal a los partidos aliados, que quedan comprendidos en el mismo método.
La encuesta funciona, en la práctica, como dispositivo de disciplina interna. Quien controla el diseño —universo, preguntas, ponderaciones y empresas seleccionadas— conserva margen sobre el resultado, aunque el resultado se presente como ajeno a la voluntad de la cúpula. Que sea el propio Ejecutivo federal quien valide el procedimiento en la mañanera refuerza esa ambigüedad: no hay dedazo declarado, pero sí una voz presidencial que respalda el método y, con él, a quienes ya fueron designados.
Ahí está la distinción que conviene precisar: una coordinación estatal no es una candidatura registrada. Es un posicionamiento y, en varios casos, opera como precandidatura de facto, porque coloca al designado en la ruta y en la vitrina rumbo a la boleta de 2027. El límite legal sigue intacto: los plazos, registros y requisitos ante el Instituto Nacional Electoral (INE) no se han activado. Lo que falta para sostener una lectura más dura también es verificable: las reglas publicadas por la Comisión Nacional de Elecciones, las empresas que levantan las encuestas espejo y los contratos respectivos. Sin eso, la discusión sobre manipulación permanece en el terreno de la sospecha, no de la evidencia.
Qué sigue
El primer punto verificable es la Comisión Nacional de Elecciones de Morena: si publica calendario, metodología y criterios de ponderación para las definiciones que faltan. El segundo es Nayarit, donde la dirigencia debe resolver la situación de Bugarín y el Congreso, o los tribunales, precisar cuándo entra en vigor el requisito de nacionalidad única. El tercero es el comportamiento de los perdedores de las encuestas: si aceptan el resultado o lo llevan a instancias partidistas, al INE o al Tribunal Electoral. Cada uno de esos movimientos dirá si la encuesta opera como método compartido o como sello de una decisión ya tomada.