RUTA 27 · LOW
Sheinbaum defiende las encuestas de Morena y enfría el reclamo del PT
La presidenta desestimó la versión de una injerencia de Estados Unidos que planteó el dirigente petista Alberto Anaya. La disputa real es por el reparto de posiciones entre aliados rumbo a 2027.

En su conferencia del 8 de octubre de 2026, Claudia Sheinbaum calificó de "absurdo" que Estados Unidos haya influido en las encuestas con las que Morena eligió a sus coordinadores estatales, señalamiento del dirigente del PT, Alberto Anaya. La presidenta respaldó el método. El desacuerdo no es sobre la encuesta: es sobre el reparto de posiciones entre aliados rumbo a las 17 gubernaturas de 2027.
La presidenta Claudia Sheinbaum cerró este 8 de octubre de 2026, desde La Mañanera del Pueblo, el flanco más incómodo de la disputa interna de su coalición: la versión de que Estados Unidos influyó en las encuestas con las que Morena definió a sus coordinadores estatales. "Es absurdo pensar que Estados Unidos tuvo que ver con una encuesta de Morena", respondió al ser cuestionada por los señalamientos del dirigente nacional del Partido del Trabajo (PT), Alberto Anaya.
El valor político del episodio no está en la negación, sino en lo que la provoca. Morena y el PT están en plena definición de su estrategia rumbo a 2027, cuando se disputarán 17 gubernaturas, y el PT llegó a esa mesa sin un solo coordinador entre los perfiles que propuso en los estados con elección de gobernador. La queja del dirigente petista —presión estadounidense para que Morena tomara decisiones más cercanas al centro y la derecha— no se acompañó, hasta ahora, de evidencia pública que la sustente. La presidenta no entró al fondo del reclamo: contestó el componente más ruidoso y respaldó el método.
"Las encuestas forman parte de los mecanismos que Morena ha utilizado para definir a sus candidatos y representantes", dijo, y reconoció que hay aspectos por mejorar, pero sostuvo que debe respetarse el resultado de las mediciones. Añadió que esos resultados pueden no coincidir con las preferencias de dirigentes, grupos políticos o partidos aliados. La frase, leída con atención, admite la existencia del conflicto que la propia respuesta minimiza.
La encuesta como método de reparto
El "coordinador estatal" no es una candidatura registrada. Es el nombre formal de una figura que en la práctica opera como precandidatura: permite a Morena colocar a un perfil al frente de una estructura territorial antes de que exista convocatoria, registro o precampaña formal, sin activar los plazos legales del proceso electoral local. Quien define el método define, de facto, la lista.
Por eso la encuesta pesa más de lo que sugiere la discusión técnica. En Morena ha funcionado como un arbitraje con apariencia de medición: produce un ganador, desactiva reclamos de grupo y concentra en la dirigencia nacional —y en la Presidencia— la decisión sobre qué se mide, dónde y con qué reglas. La objeción del PT llegó después de un reparto adverso, no antes: cuestionó los resultados luego de que ninguno de sus perfiles fuera designado.
La lectura política
Sheinbaum gana margen con esta respuesta. Defiende el instrumento que le permite ordenar la sucesión de 2027 sin abrir una negociación caso por caso, y envía una señal a todos los aliados: el resultado de las mediciones no se renegocia por reclamo público. El costo es que el método queda expuesto como lo que es —un mecanismo de control de la coalición— justo cuando su legitimidad es el argumento que lo sostiene.
Para el PT el balance es inverso: convertir el agravio en denuncia pública le da visibilidad, pero sin evidencia queda expuesto a la respuesta presidencial y con menos cartas para pedir compensaciones. Su apuesta verificable no es Washington, es la negociación de espacios: candidaturas locales, ayuntamientos y, si el desacuerdo crece, su lugar en el bloque.
El resto es incentivos. Anaya mide presión interna y lealtades; Sheinbaum contiene la fractura antes de que se vuelva problema de calendario; los demás aliados observan si el reclamo rinde. Con 17 gubernaturas en juego, cada coordinación define estructura, recursos y militancia: el desacuerdo es sobre poder territorial, no sobre encuestas.
Queda un límite claro: no hay candidatura alguna registrada en estos estados, solo posicionamiento y estructuras; tampoco hay confirmación de que el PT lleve el conflicto a la mesa formal de la coalición ni respuesta de Anaya a la presidenta. Eso es lo que falta para saber si el episodio fue un roce declarativo o el inicio de una renegociación.
Qué sigue
- Si Anaya sostiene el señalamiento, el siguiente dato verificable es si presenta documentos o si el reclamo se diluye en la negociación interna. - La definición de las coordinaciones restantes y de los criterios de reparto con partidos aliados, que ambas fuerzas mantienen abiertos. - El calendario electoral local de 2027: mientras no haya convocatorias ni plazos de precampaña, sigue vigente la ventaja de quien ya tiene estructura. - La señal a observar: si Morena repite encuestas abiertas en los estados donde el PT reclama, medirá el costo político de sostener el método.