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RUTA 27 · LOW

Sheinbaum pide la salida de Cota para que Agricultura no pese en 2027

La presidenta dijo que ella solicitó la salida del titular de la Sader porque su hijo coordina el movimiento de Transformación en Baja California Sur. El ahora exfuncionario se incorporará a tareas de Morena, no necesariamente en ese estado.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre candidaturas y aspirantes
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Claudia Sheinbaum confirmó la salida de Leonel Cota Montaño de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural y explicó que ella se lo pidió para evitar que se interprete que la dependencia apoya a un candidato rumbo a 2027. Su hijo, Manuel Alejandro Cota Cárdenas, es coordinador del movimiento de Transformación en Baja California Sur desde el 28 de septiembre. Cota pasará a tareas de Morena.

La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó el 19 de octubre de 2026 la salida de Leonel Cota Montaño de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) y dio una explicación que conviene leer despacio: evitar que se diga que las instituciones públicas se usan en apoyo de candidatos rumbo a las elecciones de 2027. El detonante no es una falla administrativa ni una pugna interna. Es que su hijo, Manuel Alejandro Cota Cárdenas, fue designado el 28 de septiembre coordinador del movimiento de Transformación en Baja California Sur.

En la conferencia matutina, la presidenta narró la decisión en primera persona: “Yo se lo pedí… porque su hijo es coordinador de Baja California Sur y no creo que esté bien que el papá esté aquí mientras su hijo está compitiendo”. Añadió que ambos estuvieron de acuerdo y que el propio Cota le planteó la salida, para que la Secretaría de Agricultura no se preste a la lectura de que apoya “a algún candidato de algún partido político”.

Hay una discrepancia menor pero no irrelevante en el registro público: la confirmación se refiere a la Sader, mientras distintas crónicas de la misma conferencia ubican a Cota en la subsecretaría de esa dependencia. La diferencia importa para cualquier revisión documental posterior, aunque no altera el fondo del asunto: un familiar directo del funcionario entró a la competencia y el funcionario dejó el cargo.

Del gabinete al partido

Sheinbaum precisó que el futuro de Cota está en Morena, que la dirigencia del partido, encabezada por Ariadna Montiel, lo buscó para sumarse a actividades partidistas y que no necesariamente operará en Baja California Sur, donde su hijo construye posiciones. Es decir: el padre sale del aparato público y entra al aparato partidista. La mudanza no es una jubilación, es una reasignación.

El dato incómodo para la coalición gobernante es que Manuel Cota Cárdenas es emanado del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y ocupa la titularidad de la coordinación del movimiento de Transformación en el estado. La figura permite que las dos fuerzas se repartan protagonismo sin definir todavía una candidatura. Medios nacionales lo perfilan como aspirante a la gubernatura; ni él ni Morena han formalizado método, fecha ni reglas de selección, y ese silencio es hoy la parte más elocuente del arreglo.

La lectura política

El movimiento cumple al menos tres funciones. La primera es anticipar el escándalo: cuando la salida se anuncia desde la mañanera y con la presidenta como quien pidió el cambio, el costo político se paga de una vez y en el tono más bajo posible, en lugar de quedar disponible para que la oposición o un adversario lo cobren en plena contienda. Sheinbaum gana margen regulatorio: fija un estándar de conflicto de interés antes de que alguien lo exija.

La segunda es ordenar la operación. Un exgobernador con oficio, que fue dirigente partidista y que conoce el territorio, es más útil como operador de partido que como funcionario bajo sospecha. La tercera es de coordinación interna: el reparto —hijo en el movimiento, padre en Morena— permite que el PVEM y Morena se acomoden en Baja California Sur sin que ninguno de los dos tenga que ceder públicamente la candidatura.

Aquí conviene precisar los términos. La “coordinación” de Baja California Sur no es una candidatura registrada ni un cargo electivo: es una posición organizativa. Pero en la práctica funciona como plataforma de posicionamiento y equivale a una precandidatura de facto, con la ventaja de que no activa todavía las obligaciones ni los controles formales de una precampaña. Lo que no ha ocurrido —y es el límite de cualquier lectura más fuerte— es la definición legal de una candidatura, la publicación de un método de selección o un registro ante la autoridad electoral.

El precedente que se establece también tiene filo hacia adentro. Si el criterio es que ningún funcionario con familiar competiendo permanezca en el cargo, el umbral queda fijado y puede aplicarse a otros casos, incluidos los de quienes hoy se sientan alrededor de la misma mesa. La presidenta ganó claridad y capacidad de arbitraje; el costo es que la regla, una vez enunciada, deja de ser discrecional.

Qué sigue

Tres cosas son verificables en las próximas semanas. Primero, la formalización de la salida y el relevo en la Sader, con nombre y fecha. Segundo, el modo en que Cota Montaño se incorpora a las tareas de Morena: un cargo orgánico, una coordinación territorial o una tarea de afiliación dicen cosas distintas sobre el uso que el partido piensa darle. Tercero, el calendario de definición de la candidatura en Baja California Sur, que hoy no existe públicamente y que definirá si la coordinación del movimiento se convierte en candidatura o en moneda de cambio.

Falta además un elemento para sostener cualquier lectura más ambiciosa: no hay evidencia pública de que la salida responda a una negociación de coalición en curso, más allá de la coincidencia de siglas. La señal, por ahora, es de prudencia preventiva.