RUTA 27 · MEDIUM
Sheinbaum pide revisar a su aspirante en Nayarit y deja el costo a Morena
La presidenta ordenó verificar si Jasmin Bugarín cumple los requisitos constitucionales y, de tener otra nacionalidad, que renuncie a ella. No la defendió: pidió que lo aclaren el partido y ella misma.

El 30 de septiembre, Claudia Sheinbaum pidió verificar si Jasmin Bugarín, coordinadora de Morena en Nayarit y aspirante a la gubernatura en 2027, cumple los requisitos constitucionales, y que renuncie a su nacionalidad estadounidense. La presidenta dejó la aclaración a Morena y a la propia Bugarín. Es la primera prueba política de la reforma de nacionalidad única aprobada un día antes en el Senado
La presidenta Claudia Sheinbaum no salió a defender a su coordinadora en Nayarit. En la conferencia matutina del 30 de septiembre pidió verificar si Jasmin Bugarín cumple los requisitos constitucionales para competir por la gubernatura en 2027 y, si tiene una segunda nacionalidad, que renuncie a ella. Después trasladó la carga: “Que lo aclare Morena, ¿no? Yo no tengo por qué andar aclarando. O sea, ellos, y que la aclare también Jasmin”, dijo.
El movimiento ocurre 48 horas después de que Bugarín fuera designada —el 28 de septiembre— coordinadora estatal de la Defensa de la Transformación en Nayarit, dentro de los 17 nombramientos con los que Morena ordenó su mapa rumbo a 2027. Y ocurre 24 horas después de que el Senado aprobara la reforma de nacionalidad única para aspirantes a la Presidencia, a las gubernaturas y a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
El nudo: dos constituciones y una vecindad
Bugarín nació en California, hija de padres nayaritas que migraron a Estados Unidos. El Registro Nacional de Población la tiene inscrita formalmente como “Nacida en el Extranjero” desde septiembre de 2013. El artículo 30 constitucional la reconoce como mexicana por nacimiento —fracción II, quienes nacen en el extranjero hijos de padres mexicanos—. Ahí, sostiene, no hay problema.
El punto fino está en el artículo 62 de la Constitución de Nayarit: exige ser ciudadano mexicano por nacimiento, hijo de padres mexicanos, y “nativo del Estado o con vecindad efectiva en él, no menor de cinco años inmediatamente anteriores al día de la elección”. Bugarín no es nativa; su elegibilidad depende, en los hechos, de la vecindad efectiva, un criterio que se acredita con documentos y que la evidencia disponible no detalla.
En un comunicado, la senadora con licencia respondió que desde hace años realizó ante la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) los trámites mediante los cuales manifestó renuncia a “toda sumisión, obediencia y fidelidad” a cualquier Estado extranjero, y que es mexicana conforme a la Constitución y nayarita conforme a la local. La dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, dijo que Bugarín se comprometió a hacer “lo que hubiera que hacer adicional para completar todo el trámite”. La presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones del partido, Citlalli Hernández, añadió que hay una “convicción” más allá de la reforma. Ninguna precisó cuándo ni cómo se extinguiría formalmente la nacionalidad estadounidense, que se tramita ante autoridades de Estados Unidos.
La lectura política
Primero: el nombramiento del 28 de septiembre funciona en la práctica como una precandidatura de facto. No hay candidatura registrada —tampoco precandidatura en términos legales— porque el proceso electoral local de Nayarit todavía no arranca formalmente. Pero la coordinación es el vehículo con el que Morena colocó a un perfil en posición de salida, igual que en los otros 16 estados.
Segundo: Sheinbaum eligió no blindarla. Al pedir la verificación y devolver la aclaración al partido, la presidenta se protege de lo que puede volverse un pasivo legal sin renunciar a la reforma que ella misma envió: la convierte en filtro de disciplina interna, incluso antes de que complete su proceso constitucional y esté en vigor. La señal a aliados y adversarios es doble: la regla ya opera como criterio político y su aplicación no la firma el Ejecutivo.
Tercero: el costo queda repartido. Morena y su Comisión Nacional de Elecciones cargan con la aclaración; Bugarín, con el trámite. Si el perfil se cae, la sustitución puede presentarse como efecto de un requisito legal y no como corrección política, y el discurso presidencial de que las coordinaciones se definen por encuestas y no por “dedazo” queda intacto. Si se sostiene, el precedente es igual de útil: cualquier aspirante con doble nacionalidad sabe que tendrá que acreditar la renuncia.
Falta, sin embargo, una pieza para medir el alcance real del caso: el texto final y la vigencia de la reforma, y si alcanza procesos internos ya iniciados.
Qué sigue
- La dirigencia nacional de Morena y su Comisión Nacional de Elecciones deben aclarar la situación de Bugarín, como pidió la presidenta. - Bugarín tendría que documentar la conclusión del trámite de renuncia a la ciudadanía estadounidense y acreditar la vecindad efectiva que exige el artículo 62 local. - La reforma de nacionalidad única, aprobada en el Senado el 29 de septiembre, debe completar su proceso constitucional antes de estar vigente; falta precisar su texto final y su aplicación a procesos ya en curso. - El Instituto Estatal Electoral de Nayarit marcará los plazos del proceso 2027; ahí se sabrá si el caso llegó a una candidatura formal o se resolvió antes, dentro de Morena.