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Sheinbaum rechaza la acusación del PT y defiende la encuesta rumbo a 2027
Alberto Anaya, dirigente del PT, sostuvo que Estados Unidos presionó para dar un "corrimiento al centro" a los perfiles estatales de Morena. La presidenta también negó un acuerdo con la dirigencia morenista o con Andrés Manuel López Obrador para definir candidaturas.

La presidenta Claudia Sheinbaum calificó de "absurdo" el señalamiento del PT de que Estados Unidos presionó en la definición de los coordinadores estatales de Morena rumbo a 2027. Defendió que la selección se hace por encuesta y negó un acuerdo con la dirigencia morenista o con Andrés Manuel López Obrador. El diferendo expone la disputa entre aliados por el método de reparto.
La presidenta Claudia Sheinbaum calificó como "absurdo" y "sin sustento" el señalamiento del Partido del Trabajo (PT) sobre una supuesta presión de Estados Unidos en la definición de los perfiles que encabezan las coordinaciones estatales de Morena rumbo a las elecciones de 2027. No es un cruce menor: un socio formal de la coalición que la llevó a la Presidencia cuestionó en público el mecanismo con el que Morena reparte perfiles, y la respuesta presidencial consistió en defender ese mecanismo, no en abrir expediente sobre la acusación.
"Pues es un absurdo. Realmente. No, no tiene ningún sustento lo que está diciendo", dijo en la conferencia matutina del 8 de octubre de 2026. El origen fue el dirigente nacional del PT, Alberto Anaya, quien sostuvo que hubo presión estadounidense para dar a los perfiles un "corrimiento al centro y a la centroderecha".
Sheinbaum respondió con el método: Morena, recordó, decidió desde su formación que los coordinadores se eligieran por encuesta. Añadió una concesión que pesa más que la negación: "todo esquema es perfectible" y "hay veces que no sale en la encuesta la persona que hubiera querido uno de los partidos políticos". Dicho de otro modo: hay perdedores en el reparto, y el resultado se les presenta como dato técnico.
En el mismo encuentro negó un acuerdo con la dirigencia de Morena o con Andrés Manuel López Obrador para definir candidaturas, y evitó opinar sobre la presencia de Andrés Manuel López Beltrán en el aniversario 15 del partido: se limitó a decir que quien está a cargo del instituto político debe cuidarlo y mantenerlo cercano a la gente.
Un "coordinador estatal" no es una candidatura: designa al perfil que encabezará la estructura territorial y, en la práctica, funciona como precandidatura de facto, aunque el registro formal ante las autoridades electorales ocurra después, conforme al calendario de cada entidad y del proceso federal. Esa distancia entre el nombre formal y la función real es lo que vuelve sensible el método.
El método como campo de batalla
Una acusación de injerencia extranjera es costosa de sostener y difícil de verificar: no hay documento, convenio ni testimonio público que la respalde, y la presidenta no ofreció un desmentido documental, sino una negación categórica. Lo verificable es la disputa que envuelve: quién decide los perfiles y con qué criterio. La encuesta convierte un reparto políticamente negociado en resultado técnico; para un aliado que compite por espacios en la misma coalición, cuestionar el método —y el perfil ideológico que produce— es una forma de abrir la negociación antes de que existan boletas.
La lectura política
Para Sheinbaum, admitir injerencia externa en los perfiles de la coalición gobernante erosionaría dos activos: el relato de soberanía y la idea de que el partido en el gobierno decide por sí mismo. De ahí la respuesta en dos tiempos: negar el hecho y blindar el instrumento.
Para el PT, la acusación tiene costo de verificación bajo y valor de posicionamiento alto: instala el tema del perfil ideológico de quienes encabezarán los estados y le da argumento para exigir cuotas, vetos o una revisión del criterio en la negociación de 2027. No impugna una candidatura; impugna la regla con la que se reparten.
La encuesta cumple además una función de disciplina interna: quien pierde no puede reclamar dedazo, porque el resultado aparece como dato y no como decisión. El costo se traslada al instrumento y a quien lo opera; de ahí que sea el punto donde se concentran los reclamos de los aliados.
Lo que la evidencia no permite sostener: no hay prueba pública de presión estadounidense ni consta que el PT haya llevado el reclamo por escrito a la mesa de la coalición Morena-PT-PVEM. Tampoco existe candidatura alguna registrada para 2027: lo que hay son coordinaciones designadas y posiciones en formación.
Qué sigue
- Si el PT formaliza el reclamo en la mesa de la coalición o lo deja como declaración de dirigencia. - Si Morena publica metodologías y resultados de las encuestas que sustentan cada coordinación, el paso más simple para cerrar la discusión. - El calendario de registro de candidaturas, que depende de cada entidad y del proceso federal: ahí se sabrá si las coordinaciones se convierten en postulaciones sin fricción interna. - La relación con la dirigencia de Morena y el mensaje presidencial sobre "cuidar" el partido, que fija expectativas sobre su conducción.