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TEPJF suma 102 días sin resolver el registro de Que Siga la Democracia
El INE le negó el registro el 25 de junio por irregularidades en su financiamiento; el precedente de 2020 se resolvió en 40 días, y ahora la Sala Superior no tiene fecha de sentencia.

Que Siga la Democracia, organización impulsada por ex morenistas, exige al TEPJF resolver si le otorga su registro como partido nacional: el INE se lo negó el 25 de junio por irregularidades en su financiamiento y la Sala Superior acumula 102 días sin sentencia. Su dirigente, Edgar Garza, presentó una excitativa de justicia. Cada día sin resolución reduce el valor práctico del registro rumbo a 202
El registro de un partido dejó de ser un trámite y se volvió una variable del calendario. La organización Que Siga la Democracia (QSLD) exigió al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) que resuelva si le otorga o no su registro como partido político nacional, y su dirigente, Edgar Garza, presentó una excitativa de justicia ante la Sala Superior para que el caso se desahogue "sin mayor dilación". Con 102 días de análisis, la pregunta ya no es sólo qué decidirá el Tribunal: es si alcanzará a decidirlo cuando todavía sirva.
El origen del pulso es una negativa. El 25 de junio, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) resolvió no entregarle el registro a QSLD ni a México Tiene Vida por irregularidades en su financiamiento. La organización impugnó y desde entonces espera.
El retraso, en números
El argumento de Garza se apoya en un precedente que la propia organización hizo público: en el proceso de creación de partidos de 2020, el INE acordó el registro el 4 de septiembre y el Tribunal Electoral resolvió las impugnaciones el 15 de octubre, cuarenta días después. Hoy lleva más del doble. El dirigente apuntó además a un responsable: a su juicio, corresponde al presidente del Tribunal, Gilberto Bátiz, elaborar el proyecto de sentencia, y no lo ha hecho.
En un video, Garza sostuvo que el retraso "nos causa graves perjuicios en el proceso electoral del 2027, que ya está en marcha", y que la omisión les impide participar en los órganos electorales, vigilar el proceso y posicionarse ante la ciudadanía "en condiciones de equidad frente a las demás fuerzas políticas". En la excitativa, su argumento es que el plazo legal "ha transcurrido en exceso".
De las cuatro organizaciones que buscaron registro, el INE sólo aprobó a Paz y Somos. QSLD —impulsada por ex morenistas— y México Tiene Vida —de empresarios y evangélicos— acreditaron asambleas y afiliaciones, pero fueron señaladas de financiamiento dudoso e indebido y de irregularidades en la captación de apoyos. El pleito de fondo no es cuántos simpatizantes tienen, sino de dónde salió el dinero con que los reunieron.
La lectura política
La excitativa de justicia es, formalmente, un instrumento procesal. En la práctica funciona como una jugada de calendario: no altera el fondo del expediente, pero presiona para que la definición llegue mientras todavía sirve. Cada día que pasa reduce el valor de un registro que se necesita antes de que el proceso avance, y traslada la presión al despacho de la presidencia de la Sala Superior.
Los incentivos apuntan en direcciones distintas. Para QSLD, la indefinición es peor que una negativa rápida: una negativa cierra el ciclo y permite replegarse hacia otra estructura; el silencio la deja sin licencia, sin lugar en los órganos electorales y sin equidad de condiciones. Para el INE, su criterio sobre el financiamiento de las organizaciones aspirantes queda en suspenso: si el Tribunal lo confirma, se consolida como doctrina; si lo revoca, el Instituto tendrá que rehacer la resolución y explicar por qué. Para los partidos ya establecidos, el retraso no cuesta nada: el tablero de 2027 no recibe competidor nuevo mientras el expediente siga abierto.
Un dato ordena la lectura: la propia organización se presenta como impulsada por ex morenistas. Si eso se confirma en su dirigencia y sus cuadros, QSLD no disputaría el voto opositor contra el bloque oficialista, sino un espacio contiguo al gobierno: competencia por electorado y estructura, no confrontación frontal. Es una inferencia anclada en la composición que la organización exhibe, no una conclusión sobre su futuro.
Aquí no hay candidatura ni precandidatura de facto: no existe una persona postulada a un cargo, sino una organización que pelea por el derecho a existir como partido. Y la evidencia disponible no permite saber por qué el proyecto sigue sin presentarse: no hay número de ponencia, sentido probable de la votación ni fecha de sesión. Eso es, justamente, lo que falta.
Qué sigue
El siguiente movimiento está en la Sala Superior: presentar el proyecto, someterlo a votación y publicar la sentencia. Los dos desenlaces son verificables. Si confirma el acuerdo del INE, QSLD y México Tiene Vida quedan fuera de 2027 y el criterio sobre financiamiento se endurece. Si lo revoca, el Instituto deberá emitir una nueva resolución y el expediente vuelve a empezar, con el reloj electoral corriendo en contra.
Vale la pena observar tres cosas: si el Tribunal fija fecha de sesión para el asunto; si el caso de México Tiene Vida, que enfrenta la misma negativa, corre en paralelo o acumulado; y si el INE adelanta algún criterio público sobre plazos de registro. La evidencia disponible no precisa ninguna de las tres.