RUTA 27 · LOW
Tere Guerra descarta el distrito federal y apunta a la alcaldía de Culiacán
La diputada local con licencia por Morena concentra su aspiración en la capital sinaloense después de perder la interna estatal, mientras su partido sigue sin emitir convocatorias municipales.

María Teresa Guerra Ochoa, diputada local con licencia por Morena en Sinaloa, dijo que de darse algún registro de su parte sería para la alcaldía de Culiacán y descartó competir por un distrito federal. Espera las convocatorias municipales de su partido, que aún no se emiten. Tras perder la coordinación estatal, concentra su aspiración en el municipio de mayor peso electoral rumbo a 2027.
María Teresa Guerra Ochoa no anunció una candidatura. Anunció un territorio. La diputada local con licencia por Morena afirmó que, de darse algún registro de su parte, sería para la alcaldía de Culiacán y descartó competir por un distrito federal. La precisión no es un matiz menor en un sistema donde "candidatura" tiene fecha, formato y árbitro: lo que existe hoy es una aspiración hecha pública y un posicionamiento anticipado, no un registro ni un cargo en disputa.
La declaración llegó en Los Mochis, durante el segundo informe legislativo de los diputados locales de su partido, donde asistió como expresidenta de la Junta de Coordinación Política del Congreso estatal. Es decir, habló desde un escenario de lealtades internas y no desde una tribuna de campaña. Guerra Ochoa recordó que participó en el proceso de la coordinación estatal de la Defensa de la Cuarta Transformación y Soberanía nacional por Sinaloa, donde no quedó electa, y que ahora espera la convocatoria que emita Morena.
De la interna estatal al ayuntamiento
El movimiento tiene una lógica de reacomodo. Quien compite por una coordinación estatal y pierde queda, en términos prácticos, sin posición en la estructura que se está formando. Guerra Ochoa no desaparece del tablero: cambia de escala. En lugar de insistir en una ruta legislativa federal que ella misma descarta, apunta al gobierno municipal donde dice tener su mayor trayectoria profesional y política.
Su argumento es explícito: "uno tiene que ir viendo dónde están sus fortalezas". Ese criterio, aplicado a Culiacán, no es casual. Es el municipio más poblado de Sinaloa, sede de la capital y del padrón electoral más grande del estado. Ganar ahí no equivale a ganar la gubernatura, pero coloca a quien lo logre en una posición de visibilidad y recursos que un escaño de representación proporcional o un distrito federal difícilmente igualan.
Las convocatorias siguen sin publicarse. Ni las distritales ni las municipales tienen fecha, según la propia legisladora con licencia.
La lectura política
Hay tres cosas distintas que conviene no mezclar. Primera: una aspiración, que es lo que Guerra Ochoa declaró. Segunda: un posicionamiento, que es el efecto de decirlo públicamente antes de que existan reglas. Tercera: una precandidatura de facto, figura que solo se configura cuando el partido abre el proceso y el actor se inscribe. Hasta ahora solo ocurrieron las dos primeras.
Dicho eso, la maniobra envía una señal clara hacia adentro de Morena en Sinaloa. Al descartar el distrito federal, la diputada con licencia comunica que no piensa dispersar su capital político en una ruta paralela y que su apuesta territorial está concentrada en un solo municipio. Eso reduce el número de frentes que su partido tendría que administrar en la capital del estado y, al mismo tiempo, la convierte en un actor con el que habrá que negociar si el proceso interno se resuelve por encuesta, por acuerdo o por una combinación de ambos.
El costo de la jugada es que queda expuesta a la medición. Al nombrar su terreno, también aceptó el terreno donde será evaluada. Y hay un límite que la evidencia no permite cerrar: no se sabe quiénes más buscarán la misma coordinación municipal ni con qué respaldo compite. Sin convocatoria ni lista de aspirantes, la fuerza real de su aspiración es, por ahora, una declaración de intención respaldada por trayectoria.
El contexto importa rumbo a 2027. Ese año Sinaloa renovará gubernatura, Congreso local y sus 20 ayuntamientos en una sola jornada. Las definiciones municipales no serán un trámite menor: son la base operativa de cualquier proyecto estatal, y Culiacán es la pieza más pesada del tablero. Que una figura de peso anuncie temprano su interés por ese ayuntamiento es, en la práctica, el inicio de la negociación por la sucesión local.
La alcaldía capitalina también carga una exigencia adicional: en los últimos años Culiacán ha sido escenario recurrente de episodios de violencia de alto impacto, lo que convierte al gobierno municipal en un cargo de gestión de seguridad, no solo de administración.
Qué sigue
El paso verificable es la publicación de las convocatorias de Morena para las coordinaciones municipales y distritales. Guerra Ochoa dijo que no tienen fecha. Hasta que aparezcan, no hay registro, no hay precandidatura formal y no hay contendientes confirmados.
Después vendrá la pregunta que define todo: si el partido resuelve por encuesta, por consenso de dirigencia o por designación directa. De ese método depende si un posicionamiento temprano como el suyo se convierte en candidatura o queda como un buen punto de partida sin destino.