RUTA 27 · MEDIUM
Velasco advierte que romper con el PT puede costarle a Morena 2027
El coordinador del PVEM en el Senado pidió publicar las encuestas con las que se definen las coordinaciones estatales, el mismo método que en 2023 legitimó la sucesión de las corcholatas. El PT mantiene reclamos por las designaciones.

Manuel Velasco, coordinador del PVEM en el Senado, advirtió que una ruptura entre Morena y el PT puede costarle derrotas a la coalición oficialista en 2027 y pidió publicar las encuestas del proceso que define a los coordinadores de la transformación. Su llamado coincide con quejas del PT por las designaciones estatales. Las alianzas deben registrarse ante el INE en diciembre, lo que fija el reloj
Manuel Velasco Coello, coordinador del grupo parlamentario del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en el Senado, advirtió que una ruptura entre Morena y el Partido del Trabajo (PT) podría traducirse en derrotas electorales para la coalición oficialista en 2027 y pidió transparentar las encuestas con las que se están definiendo las coordinaciones de "la defensa de la transformación y la soberanía". El mensaje tiene dos destinatarios y una misma lógica: el PVEM quiere que la alianza llegue entera a la boleta, pero no está dispuesto a que el método de selección quede a resguardo de unos cuantos.
La advertencia no cae en el vacío. Dirigentes del PT han reclamado por las designaciones de coordinadores estatales, y ese malestar es el telón de fondo del llamado. "Es importante que se respeten las encuestas, que exista transparencia en el tema", dijo Velasco en entrevista, y remitió al proceso de 2023, cuando Morena definió a su responsable nacional entre las llamadas corcholatas: entonces, sostuvo, los estudios se hicieron públicos al darse a conocer los resultados, y eso dio legitimidad al desenlace. Ahora pide lo mismo entidad por entidad.
Su segundo argumento es territorial. El PT pesa en municipios, distritos locales, distritos federales y entidades, y esos votos "podrían llegar a ser la diferencia entre perder o ganar una alcaldía, un estado, una diputación federal o un distrito local". De ahí la frase que ordena su postura: "en una elección nunca hay que ser soberbio".
La encuesta como método y como moneda de negociación
El nombre formal del proceso —coordinar la defensa de la transformación— no equivale a una candidatura. Se trata de un mecanismo interno de selección partidista. En la práctica, funciona como filtro para decidir quién encabezará los trabajos de la coalición en cada entidad y, por esa vía, quién queda mejor colocado cuando lleguen las definiciones formales. Nada de eso constituye aún precandidatura ni candidatura registrada: no hay coalición formalizada ante el Instituto Nacional Electoral (INE) ni listas aprobadas, y las alianzas para 2027 tienen como plazo de registro diciembre, según el calendario del proceso.
Ese es el punto donde la transparencia deja de ser un tema técnico y se vuelve moneda de cambio. Una encuesta publicada con metodología abierta permite a cada socio reclamar posiciones con un argumento verificable; una encuesta reservada deja la distribución de espacios a la correlación de fuerzas internas. Velasco no acusó a Morena de imponer candidatos ni de manipular los estudios, y esa precisión importa: lo que pidió fue que se publiquen.
La lectura política
Velasco habla desde un lugar cómodo y calculado. Como coordinador del PVEM en el Senado no compite por una candidatura en este tramo, así que puede colocarse como fiador de la unidad sin pagar costo interno. Al defender al PT, gana algo más: se presenta ante un socio incómodo como el interlocutor que sí lo escucha, y ante Morena como el aliado que evita la fractura antes de que ocurra. Es una posición de bisagra, no de ruptura.
Los incentivos de fondo son de reparto. Si el Frente Amplio (nombre informal con el que se agrupa la coalición oficialista en el discurso) se mantiene completo, el PVEM negocia espacios dentro de una alianza con tres firmas; si el PT se va, todo se renegocia y el Verde pierde certeza sobre sus propios tramos. Por eso el llamado a la unidad y el reclamo de transparencia no se contradicen: son la misma jugada en dos direcciones. La demanda de encuestas públicas es, además, un seguro: si el método no se abre, el PVEM conserva un argumento legítimo para exigir compensaciones.
La señal que se envía rumbo a 2027 es doble. Hacia dentro, que la disputa por las coordinaciones estatales no está resuelta y que el socio verde no piensa validar en automático. Hacia fuera, que la coalición oficialista llega al tramo de definiciones con un diferendo abierto y una fecha institucional que lo acota. Quien gana margen de maniobra hoy es el PVEM; quien lo pierde es Morena, que debe elegir entre mantener el método cerrado o abrirlo para conservar al PT.
Qué sigue
Morena ha dicho que dará a conocer las encuestas de manera detallada. El primer examen verificable es si esa publicación ocurre entidad por entidad, con casa encuestadora, fechas de levantamiento, tamaños de muestra y cuestionarios, o si se limita a los resultados finales. El segundo es la respuesta del PT: sus reclamos por las designaciones estatales seguirán siendo el termómetro de la ruptura. El tercero es el calendario: el registro de alianzas ante el INE, con diciembre como referencia, obliga a las partes a decidir si negocian juntas o cada una por su cuenta.