RUTA 27 · MEDIUM
Verónica Díaz asume coordinación en Zacatecas y la fractura queda al desnudo
La dirigencia nacional avaló la designación y contuvo a la disidencia en el mismo acto. El cargo funciona en la práctica como precandidatura rumbo a 2027, aunque sin registro formal todavía.

Verónica Díaz rindió protesta como coordinadora de la Defensa de la Transformación en Zacatecas, el cargo con el que Morena acomoda a su pieza rumbo a 2027. Lo hizo entre simpatizantes de José Narro Céspedes que gritaban “¡fraude!” y cuestionaban su cercanía con los Monreal. Respondió: “soy morenista”. Ganó la encuesta interna, pero el PT no acompañó el anuncio.
Verónica Díaz rindió protesta como coordinadora de la Defensa de la Transformación en Zacatecas en una ceremonia que debía cerrar la contienda interna y acabó retratándola. Mientras simpatizantes coreaban “coordinadora” rumbo a 2027, seguidores de José Narro Céspedes gritaban “¡fraude!” y denunciaban su cercanía con los Monreal. Cuestionada por esos señalamientos, respondió con una frase que condensa el problema: “soy morenista”.
El cargo importa por lo que nombra. “Coordinación de la Defensa de la Transformación” es la fórmula con la que Morena acomoda desde ahora a su pieza para la sucesión zacatecana de 2027. En la práctica opera como precandidatura; en términos legales todavía no lo es: no existe candidatura registrada, no hay precampaña declarada y la ruta ante la autoridad electoral local apenas comenzará. La protesta fue, sobre todo, una medición de lealtades.
Unidad proclamada, fractura a la vista
Díaz ganó la encuesta interna de Morena y fue anunciada como su carta para Zacatecas el 15 de septiembre de 2026. El anuncio ya había nacido incompleto: al acto no acudió la aspirante del Partido del Trabajo (PT), Geovanna Bañuelos de la Torre, ni la dirigencia petista, lo que dejó abierta la pregunta sobre la coalición.
En la ceremonia de Zacatecas, la dirigente nacional Ariadna Montiel tomó el micrófono para pedir orden: “Le pedimos compañero Narro si nos apoya pidiéndole a sus compañeros que guardemos la institucionalidad en este espacio”. Fue un reconocimiento implícito de que el conflicto no era ruido de fondo, sino una disputa con dueño. Díaz respondió con un llamado a la unidad: “La unidad no significa que todas y todos tengamos que pensar igual, sino más bien reconocernos en una misma causa”.
Las críticas no vienen solo del equipo de Narro. Colectivos y académicos agrupan el señalamiento bajo una etiqueta: el “cacicazgo del clan Monreal”, la acusación de que la familia ha controlado las decisiones del Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial estatal durante casi tres décadas. Organizaciones como la Coordinadora Zacatecana apuntan al despliegue mediático de Díaz y a su presencia constante en actos públicos junto a su excuñado, el gobernador David Monreal, y lo leen como una operación para imponerla. Antes, el senador Saúl Monreal había frenado su aspiración con el argumento de las reglas internas del partido.
La lectura política
Tres cosas quedaron claras. Primero, la dirigencia nacional decidió absorber el costo político de la designación: Montiel no asistió como observadora, sino a contener a la disidencia dentro del propio acto. Segundo, la respuesta “soy morenista” busca mover el eje de la discusión de la identidad familiar a la identidad partidista; funciona como blindaje, pero no contesta la acusación de fondo, que no es de militancia sino de método: quién controló la encuesta y con qué reglas.
Tercero, Narro y sus simpatizantes no midieron su fuerza con una impugnación formal, sino con gritos. Eso deja dos lecturas posibles y ninguna cerrada: puede ser un desahogo sin consecuencias o el inventario de una estructura que todavía negocia posiciones. Lo que falta para saberlo es verificable: si hay impugnación con expediente, cuántos municipios y distritos controla realmente esa red y qué lugar le ofrece Morena en la repartición de candidaturas locales.
Para 2027, el movimiento coloca a Zacatecas en un dilema conocido: la sucesión se resuelve dentro del partido gobernante, con el gobernador en funciones como pieza central. Eso da orden interno y le entrega a la oposición local un eje de campaña sencillo de comunicar: que no se trata de una elección cualquiera, sino de la continuidad de un arreglo familiar. Cuánto pese ese eje dependerá de si la fractura se procesa hacia adentro o se queda a la vista.
Qué sigue
- La difusión formal de los resultados del proceso interno y, en su caso, la ruta de impugnación ante la comisión de justicia partidaria. - La definición de la coalición: si el PT se suma o compite por separado. - El arranque del proceso electoral local y el registro de candidaturas ante la autoridad electoral de Zacatecas, ya en 2027. - La incógnita abierta: si la protesta de los seguidores de Narro se convierte en expediente o se disuelve en la repartición de espacios.