ruta 27.Un proyecto de ruido cero.
← Volver a la cobertura

RUTA 27 · MEDIUM

Virgilio Mendoza deja el PVEM de Colima y se posiciona rumbo a 2027

Unos 40 liderazgos locales del Verde renunciaron junto con él, según el propio senador. La salida deja a la coalición PVEM-Morena sin su operador más visible en el estado y abre la pregunta de bajo qué sigla competirá en 2027.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Virgilio Mendoza renunció a la dirigencia del PVEM en Colima tras la designación de Rosi Bayardo como coordinadora de Morena, a la que la coalición estatal apunta como candidata. Dice que unos 40 cuadros locales lo acompañan. Es un posicionamiento rumbo a la gubernatura de 2027, no una candidatura registrada.

El senador Virgilio Mendoza Amezcua anunció su renuncia a la dirigencia estatal del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en Colima, días después de que Rosi Bayardo fuera designada coordinadora de Morena en el estado, paso previo —según el propio Mendoza— a su candidatura. La salida deja a la coalición PVEM-Morena sin su operador más visible en el territorio y, sobre todo, libera al senador de la disciplina partidista justo cuando su aspiración a la gubernatura de 2027 necesitaba aire.

En conferencia de prensa, Mendoza explicó que como dirigente estuvo obligado a acatar la coalición decidida por la dirigencia nacional. “Mi obligación como dirigente es acatar y respetar las decisiones del órgano facultado… y como tal lo acepté. Sin embargo, como colimense, como Virgilio Mendoza… mi decisión es dejar la dirigencia del Partido Verde”, declaró. No ocultó el motivo: cuestionó que Bayardo encabece el proyecto porque “no logró las expectativas que se tenían y vaya que fuimos parte importante en su campaña”.

Añadió que alrededor de 40 liderazgos locales del PVEM, entre hombres y mujeres, renunciaron a sus cargos para sumarse a su movimiento. Es su propio cálculo, sin verificación de la dirigencia estatal o nacional, y define el tamaño del problema: no se trata de una salida individual, sino de una fuga de cuadros en un partido que opera sobre estructuras pequeñas y personales.

Un partido que pierde estructura y un senador que gana margen

En su intervención sostuvo que existe “un 60% de colimenses que desean un cambio”, cifra que no acompañó de encuesta ni de fuente verificable. También insistió en que las dirigencias nacionales deben entender que los asuntos de Colima corresponden a la ciudadanía y no a “una agenda nacional”.

La evidencia disponible es ambigua en un punto relevante: circulan versiones de que el Verde iría solo en Colima tras romper la alianza con Morena. La secuencia —si esa ruptura precedió o siguió a la designación de Bayardo— no queda establecida, y el orden cambia la lectura: si la coalición ya se deshizo, la renuncia de Mendoza llega a un partido sin el acuerdo que lo ataba; si sigue vigente, su salida es la primera fractura pública de ese arreglo.

La lectura política

No hay en la evidencia registro formal de candidatura ni de precandidatura: Mendoza renuncia a un cargo partidista y no se precisa si también dejó la militancia. La distinción importa porque una precandidatura supone reglas, plazos y un proceso interno; aquí hay, por ahora, un posicionamiento con tribuna, apellido y estructura propia. En la práctica, funciona como el paso previo que un aspirante necesita para poder criticar la coalición sin violar la disciplina que él mismo estaba obligado a guardar.

El cálculo es simétrico al de las dirigencias nacionales. El PVEM federal gana un acuerdo con Morena y, con él, acceso a cargos y a la negociación presupuestal que de ahí se deriva, pero paga con la estructura territorial de Colima. Morena capitaliza la coordinación de Bayardo, aunque pierde al operador que, por dicho de Mendoza, fue parte importante de su campaña. Y Mendoza deja de defender una alianza que, sostiene, no rindió.

La señal rumbo a 2027 es doble. Hacia el interior del Verde, advierte que quien se salga no queda aislado: puede llevarse cuadros. Hacia el campo opositor, Mendoza se ofrece como perfil disponible; un antecedente registrado apunta a que ya sostiene conversaciones para construir un frente opositor en el estado rumbo a 2027. Eso lo coloca en la antesala de una definición, no en una candidatura.

El límite también es claro. Si no cuaja en una vía electoral —otro partido, un frente o la ruta independiente, que exige firmas— la renuncia se vuelve una salida sin retorno: deja la dirigencia sin garantía de plataforma propia ni de financiamiento. Y si el Verde cierra filas con Morena, su margen para negociar dentro del partido se estrecha cada semana.

Qué sigue

- Definir quién asume la dirigencia estatal del PVEM en Colima; la evidencia no precisa fecha ni si habrá encargo interino. - Verificar el número real de renuncias: las 40 son, hasta ahora, un dato aportado por el propio Mendoza. - Aclarar el estatus de la coalición PVEM-Morena en Colima, punto que la evidencia deja sin resolver. - Mendoza debe precisar su vehículo: si conserva militancia y negocia dentro del Verde, si se suma a otro partido o si encabeza un frente. - El calendario del proceso electoral local 2026-2027 fijará los plazos de coaliciones, precampañas y registro de candidaturas; ahí se sabrá si esto fue posicionamiento o ruptura consumada.