ruta 27.Un proyecto de ruido cero.
← Volver a la cobertura

RUTA 27 · MEDIUM

Xel Hernández busca el Distrito 6 y niega ruptura con el PT

La diputada local por el Distrito 11 se registró en la convocatoria de Morena para la coordinación federal de esa demarcación y sostiene que la dirigencia estatal del PT estaba enterada. Su suplente, Michelle Talavera, quedaría en el escaño local.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre Congreso y reglas electorales
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Xel Hernández, diputada local por el Distrito 11 de Puebla, anunció que buscará la diputación federal por el Distrito 6 y rechazó haber traicionado al PT por inscribirse en la convocatoria de Morena para coordinar esa demarcación. Asegura que la dirigente estatal del PT, Lizeth Sánchez García, estaba informada. El episodio muestra cómo la disputa por el Distrito 6 ya corre por dos carriles partidi

La diputada local Xel Hernández confirmó que buscará la diputación federal por el Distrito 6 de Puebla y rechazó haber traicionado al Partido del Trabajo (PT) por inscribirse en la convocatoria de Morena para la coordinación federal de esa demarcación. En una sola comparecencia hizo dos cosas: le puso nombre a una aspiración que hasta ahora se movía en el terreno organizativo y desactivó la acusación de deslealtad que suele acompañar a los traslados entre partidos aliados.

Una militancia que se reclama desde dos casas

La conferencia tuvo como marco la presentación de su informe de resultados legislativos, "Legislar para Transformar", y ahí la diputada ofreció los datos con los que busca blindar su posición. Dijo que la dirigente estatal del PT, Lizeth Sánchez García, ha estado informada de sus aspiraciones, y precisó que su suplente en la diputación local es Michelle Talavera. Ninguno de los dos datos es accesorio: el primero convierte una sospecha de traición individual en un supuesto acuerdo entre dirigencias; el segundo responde a la pregunta inmediata de qué pasa con su curul si se va al Congreso de la Unión.

El episodio también dejó ver el flanco interno. Hernández mencionó a Eurípides Flores Pacheco, militante de Morena y aspirante a la misma posición, y sugirió que quienes no obtengan la candidatura pueden aportar su experiencia en otros espacios. Es decir, la competencia por el Distrito 6 no es solo entre partidos: también es una disputa entre cuadros del propio movimiento.

Su argumento programático fue explícito. Sostuvo que el interés por llegar al Congreso de la Unión responde a necesidades de la demarcación que requieren facultades, recursos e inversiones por encima del ámbito municipal y estatal. Y pidió a las dirigencias privilegiar el trabajo en territorio y las mediciones objetivas de desempeño por encima de las disputas internas. "Habemos muchas y muchos compañeros que tienen un talento excepcional, pero no todos servimos para lo mismo", dijo, y se puso como ejemplo de autolimitación: no es abogada ni jurista, planteó, por lo que no aspiraría a un cargo judicial.

La lectura política

El registro en la convocatoria de Morena no es una candidatura. Formalmente, Hernández solo manifestó su interés ante el mecanismo de selección del partido y aspira a una coordinación distrital, una figura organizativa. Pero en la práctica esa coordinación funciona como plataforma de movilización y como antesala de la candidatura: quien coordina un distrito construye la estructura que luego se mide en la encuesta o en la definición de la comisión de elecciones. Dicho de otro modo, se trata de una precandidatura de facto, sin registro formal ni reconocimiento legal como tal. El límite importa: no hay candidatura, no hay precandidatura registrada ante el Instituto Nacional Electoral (INE) y el proceso interno de Morena aún no se resuelve.

El incentivo de la diputada es claro: saltar de un escaño local a uno federal aumenta el alcance de los recursos que puede gestionar y, sobre todo, la coloca en la ruta de una eventual reelección en otro nivel. El incentivo de su partido es doble: abre su convocatoria a cuadros de partidos aliados y, al hacerlo, diluye el peso que esos aliados pueden cobrar en el reparto de distritos. Si los perfiles del PT se registran individualmente en Morena, el PT llega a la negociación con menos cartas de las que tendría si postulara en bloque.

Por eso el mensaje de Hernández a la dirigencia del PT es tan cuidadoso: no rompe, pero tampoco se detiene. Y por eso su llamado a "mediciones objetivas" debe leerse como algo más que una prédica de buenas prácticas: es un intento de fijar la regla del juego antes de que se reparta el distrito, en un terreno donde ella considera tener ventaja territorial. Quien pide mediciones, normalmente, ya se midió.

Queda un elemento sin aclarar en la evidencia disponible: con qué partido o coalición llegó Hernández al Congreso local, pues el texto la identifica como morenista mientras el PT la reclama como propia. Esa ambigüedad es, en sí misma, la clave del caso: la frontera entre Morena y sus aliados se está desdibujando en el terreno, antes de que se defina en la mesa.

Qué sigue

La definición de la convocatoria de Morena para la coordinación del Distrito 6, conforme al calendario que fije su comisión de elecciones, es el primer filtro. Después viene el arranque formal del proceso electoral federal 2026-2027 por parte del INE, que es cuando las precandidaturas y candidaturas adquieren existencia jurídica. En medio estará la negociación de la alianza que en 2024 postuló a Morena, PT y PVEM, y que definirá si el Distrito 6 se reparte por cuota de partido o se dirime entre perfiles. Si la candidatura se concreta, el escaño local quedaría en manos de Michelle Talavera.