RUTA 27 · LOW
Zepeda arranca asambleas en Mulegé y mide fuerza para la coordinación de 2027
El exdelegado de Bienestar dejó el cargo para recorrer el municipio más extenso de Baja California Sur. Su apuesta: que la definición interna se resuelva en el territorio y no en el escritorio.

Raúl Zepeda Pérez, exdelegado de Bienestar en Mulegé, inició asambleas informativas en Heroica Mulegé para posicionarse rumbo a la Coordinación Municipal de los Comités de Defensa de la Transformación. No hay candidatura formal ni proceso reglamentado aún: es un posicionamiento territorial anticipado que busca influir en cómo se definirá el cargo rumbo a 2027 en Baja California Sur.
Raúl Zepeda Pérez abrió en Heroica Mulegé una serie de asambleas informativas con las que busca colocarse en la conversación por la Coordinación Municipal de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional. El movimiento no es un acto administrativo ni una candidatura registrada: es el arranque visible de un posicionamiento territorial en el municipio más extenso de Baja California Sur, donde la dispersión geográfica vuelve costoso cualquier recorrido y, por lo mismo, políticamente elocuente a quien lo emprende.
Zepeda no es un desconocido en la zona. Se desempeñó como delegado de los programas de Bienestar en Mulegé y dejó esa responsabilidad para entrar al proceso político municipal; después confirmó públicamente sus aspiraciones a la coordinación. Ese itinerario —del cargo operativo de un programa federal a la disputa por el liderazgo local del movimiento— describe el tipo de perfil que la llamada Cuarta Transformación ha cultivado en el territorio: gestores con estructura de contacto directo y capacidad de movilizar beneficiarios.
El aspirante presentó sus recorridos como una consulta abierta a la ciudadanía y no como una campaña cerrada de militantes. En su primer encuentro sostuvo que "será la gente quien decida" y llamó a privilegiar la unidad y el respeto entre quienes buscan la misma coordinación. También expresó su respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y afirmó que el trabajo político municipal debe mantener como referencia los principios del movimiento que gobierna el país.
Ese lenguaje no es casual. En la política mexicana, la frase "la gente decidirá" suele operar como fórmula de legitimación anticipada: desplaza la decisión hacia un sujeto abstracto y, con ello, resta peso a las reglas formales del proceso interno. No equivale a una candidatura, pero funciona como precandidatura de facto en la medida en que produce recorridos, agenda, contactos y una narrativa de arraigo antes de que exista convocatoria, método o calendario definidos.
La lectura política
El primer dato relevante es el orden de los factores. Zepeda no esperó a que el movimiento publicara reglas: salió al territorio primero. Quien fija el ritmo de un proceso interno antes de que exista el reglamento gana margen para influir en cómo se diseñará ese reglamento, sobre todo en un municipio donde la logística de asambleas ya es, en sí misma, una demostración de capacidad organizativa.
El segundo dato es el perfil. Un exdelegado de Bienestar no compite con el mismo capital que un dirigente partidista tradicional: su activo es la red de atención social y el conocimiento de las comunidades. Eso lo coloca en una posición distinta frente a otros aspirantes y envía una señal a los aliados locales sobre qué tipo de liderazgo se está promoviendo desde el movimiento.
El tercer dato es el calendario. Las elecciones locales de 2027 todavía están lejos, pero las coordinaciones municipales suelen ser el primer eslabón de una cadena que después ordena candidaturas a presidencias municipales, diputaciones locales y, eventualmente, la gubernatura. Definir hoy quién coordina Mulegé es, en la práctica, empezar a ordenar la sucesión local con años de anticipación.
Hay un límite que conviene precisar: no existe evidencia de que el proceso interno esté formalmente abierto, ni de que Zepeda haya sido registrado como aspirante en un mecanismo reglamentado. Lo que hay es un posicionamiento público, con recorridos y discurso, que busca incidir en la definición. La diferencia entre aspirar y ser precandidato de facto es la que separa la intención declarada de la estructura en movimiento; aquí la segunda ya comenzó a operar.
El respaldo explícito a Sheinbaum cumple también una función interna: marca lealtad al proyecto nacional y desactiva la sospecha de disputar el espacio por fuera de la línea del movimiento. En un sistema donde la cohesión se negocia más por señales que por estatutos, ese gesto no es retórica menor.
Qué sigue
La agenda anunciada contempla más asambleas en distintas localidades de Mulegé, con visitas casa por casa. El punto verificable será si el movimiento estatal publica convocatoria, método de selección y calendario para las coordinaciones municipales, y si Zepeda aparece formalmente registrado. Mientras eso no ocurra, su recorrido seguirá siendo posicionamiento: costoso, visible y políticamente útil, pero todavía sin estatus legal de candidatura.