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Denuncian a Samuel García y Mariana Rodríguez por desvío de 7,200 MDP ante la FGR

La senadora Clara Luz Flores presentó dos denuncias formales ante la Fiscalía General de la República contra el gobernador de Nuevo León, su esposa y el alcalde de Monterrey por presuntos delitos financieros.

EN 30 SEGUNDOS

La senadora Clara Luz Flores denunció ante la Fiscalía General de la República (FGR) al gobernador de Nuevo León, Samuel García, a su esposa, Mariana Rodríguez, y al alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza. Las acusaciones incluyen desvío de recursos y lavado de dinero, basadas en irregularidades auditoras por más de 7,200 millones de pesos y contratos cuestionables del caso Next Energy. La denuncia busca investigar si los fondos públicos fueron desviados hacia intereses privados.

La senadora Clara Luz Flores, integrante del partido Morena, formalizó ante la Fiscalía General de la República (FGR) dos denuncias penales que apuntan directamente a la cúpula del gobierno de Nuevo León. En el expediente se acusa al gobernador Samuel García, a su esposa Mariana Rodríguez y al alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza, de presuntos delitos de desvío de recursos públicos y lavado de dinero. Esta acción judicial marca un punto de inflexión en la tensión política que ha caracterizado la relación entre el gobierno estatal y la federación en los últimos meses.

El núcleo de la denuncia se sustenta en hallazgos de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), la cual identificó operaciones irregulares por un monto superior a los 7,200 millones de pesos. Según la información presentada por Flores, estos recursos, originalmente destinados a programas de seguridad y prevención del delito, habrían sido canalizados a través de esquemas de triangulación financiera. El objetivo final de estas maniobras, según se alega, fue el enriquecimiento ilícito o el financiamiento de gastos personales y jurídicos de la familia del gobernador, específicamente vinculados al despacho jurídico de Mariana Rodríguez.

La estructura de la denuncia detalla cómo los recursos públicos fueron desviados de su propósito original hacia cuentas y servicios privados, lo que constituiría un fraude al erario federal y estatal. Las autoridades auditoras habían señalado previamente la falta de justificación en el gasto de estas partidas, lo que ahora se traduce en una acusación formal ante el Ministerio Público. La senadora argumenta que la opacidad en la contratación y la ejecución de estos fondos no solo viola la ley, sino que debilita la capacidad de respuesta del estado ante la violencia que azota a la región.

Además de las acusaciones contra el binomio gubernamental, la denuncia se extiende al ámbito municipal. Adrián de la Garza es señalado por su presunta participación en el caso Next Energy, una empresa que obtuvo contratos por valor de 7,370 millones de pesos para la instalación de puntos de recarga para vehículos eléctricos en Monterrey. La senadora cuestiona la legalidad y la necesidad de dichos contratos, sugiriendo que fueron adjudicados sin los debidos procesos de licitación o que beneficiaron a intereses cercanos al poder político local. Este caso ha sido objeto de escrutinio por parte de la oposición y medios de comunicación, quienes han señalado posibles conflictos de interés y falta de transparencia en la administración municipal.

El caso Next Energy representa un frente adicional de investigación, donde se analiza si los contratos millonarios fueron otorgados bajo criterios políticos más que técnicos, generando una carga financiera significativa para el municipio sin un beneficio claro para la ciudadanía. La FGR deberá determinar si existe un nexo directo entre las decisiones administrativas de De la Garza y los beneficios obtenidos por la empresa Next Energy, así como si el gobernador y su esposa tuvieron conocimiento o participación en estas decisiones.

La presentación de estas denuncias ocurre en un contexto político delicado. Samuel García, quien ha mantenido una postura crítica hacia el gobierno federal y ha explorado opciones electorales independientes, se enfrenta a un escrutinio judicial que podría tener implicaciones graves para su carrera política y para la estabilidad del gobierno de Nuevo León. La senadora Flores, por su parte, busca demostrar su compromiso con la lucha contra la corrupción y la defensa del erario público, posicionándose como una voz de control dentro de su propio partido.

La Fiscalía General de la República ahora tiene la tarea de investigar a fondo estas acusaciones. Deberá verificar la autenticidad de los documentos presentados, el rastro de los fondos y la responsabilidad penal de los imputados. La rapidez y la imparcialidad con la que la FGR resuelva este caso serán determinantes para establecer precedentes sobre la rendición de cuentas en los gobiernos estatales y para definir si las acusaciones de corrupción contra la élite política de Nuevo León prosperan o quedan en el olvido judicial.

La sociedad civil y la oposición política observan con atención el desarrollo de esta investigación. Si las pruebas son sólidas, podría abrirse un debate nacional sobre los mecanismos de control al poder ejecutivo estatal. Si, por el contrario, la investigación se estanca o se archiva, se reforzará la percepción de impunidad que ha acompañado a varios casos de corrupción en México. El tiempo dirá si la justicia mexicana logra hacer valer la ley o si estos casos se convierten en más ejemplos de la falta de independencia judicial.