Política · Seguridad · Mundo · Tecnología · Ambiente · Economía
← Volver a Seguridad

SEGURIDAD · HIGH

Fiscalía confirma que una bala de la Guardia Estatal mató a Aranza Aidelany en Matamoros

El análisis de balística identificó una ojiva 7.62 disparada desde un helicóptero oficial durante un operativo para detener a un objetivo prioritario. La madre de la niña resultó herida al intentar protegerla.

Ilustración editorial de Ruido Cero sobre seguridad pública
Ilustración editorial de Ruido Cero; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

La Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas confirmó que la bala que mató a la niña Aranza Aidelany en Matamoros salió de un helicóptero de la Policía de la Guardia Estatal. El análisis de balística identificó una ojiva calibre 7.62 de esa corporación y descartó fuego de los hombres armados que atacaron a las autoridades. El fiscal Jesús Govea dijo que los peritajes coinciden con datos de la Sec

La Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas confirmó que la bala que causó la muerte de la niña Aranza Aidelany durante un operativo en Matamoros procedió de un helicóptero de la Policía de la Guardia Estatal. La confirmación convierte un episodio confuso de la jornada violenta en un señalamiento institucional directo: no fueron los hombres armados que atacaron a las autoridades, sino fuego oficial desde el aire, el que alcanzó a una menor.

El organismo precisó que los análisis periciales y de balística determinaron que la ojiva calibre 7.62 correspondía a esa corporación. La identificación balística de una ojiva 7.62 disparada desde un helicóptero oficial es el dato que traslada la investigación del terreno de la hipótesis al de la cadena de mando. El fiscal Jesús Govea explicó que elementos de la Guardia Estatal participaban en un operativo para detener a Axel Alfredo, alias Axel, identificado como objetivo prioritario de seguridad, el pasado jueves en la ciudad fronteriza.

Govea señaló que inicialmente no existía certeza sobre la trayectoria del proyectil; sin embargo, las investigaciones permitieron descartar que la bala hubiera sido disparada por los hombres armados que atacaron a las autoridades. Indicó además que los resultados del laboratorio de balística de la Fiscalía coincidieron con los datos proporcionados por la Secretaría de Seguridad Pública. Que el peritaje de la Fiscalía coincida con los datos de la Secretaría de Seguridad Pública refuerza la trazabilidad del hallazgo, aunque ambos pertenecen al mismo aparato estatal. El fiscal agregó que los testimonios recabados coinciden con las versiones de los familiares de Aranza Aidelany y de otras personas que presenciaron lo ocurrido.

La Fiscalía también informó que la madre de la menor resultó herida cuando intentó protegerla durante los hechos. Ese detalle sitúa el disparo en un momento de proximidad entre la niña y su madre, y no en un enfrentamiento lejano entre grupos armados.

La jornada y el contexto del operativo

La confirmación se produce en el marco de una jornada violenta más amplia. La FGJT reportó que otras cinco personas murieron durante ese día luego de sufrir accidentes viales al impactar sus vehículos contra unidades de carga, autobuses y automóviles particulares que presuntos integrantes del grupo criminal utilizaron para bloquear el paso de policías estatales y federales. El saldo de cinco muertos por accidentes vinculados a bloqueos criminales muestra que el operativo derivó en un riesgo extendido para personas ajenas al enfrentamiento.

De acuerdo con las autoridades, Axel es identificado como el segundo al mando de la célula delictiva Ciclones y familiar de Osiel Cárdenas Guillén, exlíder del cártel del Golfo. También es señalado como presunto integrante de una organización criminal dedicada al trasiego de drogas, armas y tráfico de personas en el noreste de México. La evidencia disponible no permite establecer si el helicóptero disparó de forma reglada, por error o fuera de protocolo; tampoco precisa la distancia, la altura ni el momento exacto del disparo respecto de la menor.

La lectura

El hecho tiene una consecuencia pública que excede el caso individual: una corporación estatal confirmó, a través de su propia fiscalía, que uno de sus helicópteros produjo la muerte de una niña. La confirmación oficial de que fuego desde un helicóptero de la Guardia Estatal mató a una menor obliga a revisar los protocolos de uso de la fuerza aérea en operativos urbanos. No se trata de una versión de testigos ni de una denuncia de familiares: es el resultado pericial de la autoridad investigadora, contrastado con datos de la corporación involucrada.

La lectura institucional, sin embargo, debe calibrarse. La Fiscalía describió la coincidencia entre su laboratorio y la Secretaría de Seguridad Pública como un elemento de corroboración, pero no informó si se abrió una investigación interna contra los tripulantes o mandos que ordenaron el vuelo, ni si se identificó a la persona que accionó el arma. Tampoco se precisó si la menor y su madre se encontraban dentro de un domicilio, en la vía pública o en una zona de riesgo identificada por las autoridades. Esos elementos son los que permitirían distinguir entre un error operativo, una falla de protocolo o una conducta sancionable individualmente.

Qué sigue

Falta conocer el expediente de balística completo, la identidad y adscripción de los tripulantes, la cadena de mando del operativo y las medidas administrativas o penales que la Fiscalía o la Secretaría de Seguridad Pública adopten. También queda por esclarecer si la madre de Aranza Aidelany recibirá atención y si su testimonio fue incorporado formalmente a la carpeta de investigación. La confirmación del origen del disparo es un avance sustantivo, pero no cierra la pregunta central: quién respondió por el fuego que alcanzó a una niña en una ciudad donde el Estado desplegó un operativo de alta intensidad.