SEGURIDAD · MEDIUM
Harfuch gradúa 166 elementos especializados en Campeche
La primera participación de la Unidad Nacional de Operaciones de la SSPC en un curso impartido por la Marina apunta a una coordinación operativa que se construye desde el adiestramiento.
Omar García Harfuch y el secretario de Marina encabezaron en Campeche la graduación de 166 elementos: 152 de la Armada y 14 de la Unidad Nacional de Operaciones de la SSPC. Es la primera vez que esa unidad participa en el programa especializado de la Marina. Harfuch vinculó la formación con la misión de neutralizar a organizaciones criminales y respetar la ley.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, y el secretario de Marina, almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, encabezaron este sábado 31 de octubre de 2026 en Campeche la graduación de 166 elementos especializados en operaciones de seguridad. La ceremonia se realizó en el Centro de Capacitación y Adiestramiento Especializado de Infantería de Marina, en San Luis Carpizo, municipio de Champotón.
La cifra desglosa dos orígenes institucionales: 152 integrantes de la Armada de México y 14 de la Unidad Nacional de Operaciones (UNO) de la SSPC. Los graduados concluyeron cinco especialidades: fusileros paracaidistas, mantenimiento de paracaídas, rappel, técnicas de tiro y operaciones especiales en zonas urbanas.
El dato con mayor peso institucional no es el total, sino la composición. Es la primera ocasión en que personal de la Unidad Nacional de Operaciones de la SSPC participa en este programa de formación especializada impartido por la Marina, según destacó García Harfuch. Esa primicia sugiere un desplazamiento gradual: la cooperación entre fuerzas de seguridad no se limita a operativos conjuntos, sino que empieza a institucionalizarse en la formación.
La lectura
El mensaje de García Harfuch en la ceremonia fue explícito sobre el propósito. La preparación, dijo, busca fortalecer las acciones contra las organizaciones criminales responsables de delitos como extorsión, robo, corrupción y otras formas de violencia. Añadió que los conocimientos adquiridos deberán aplicarse en operaciones para detener a presuntos delincuentes, proteger a la población y reducir los riesgos del propio personal de seguridad.
El titular de la SSPC pidió a los graduados actuar con disciplina, inteligencia y respeto a la ley, y en su cuenta de X describió la misión como "neutralizar la capacidad de las organizaciones criminales para ejercer violencia, corromper instituciones, robar, extorsionar y hacer daño al país".
La lectura pública de ese énfasis es doble. Por un lado, el gobierno federal presenta la capacitación como parte de una estrategia que combina coordinación interinstitucional y profesionalización. Por otro, la insistencia en el respeto a la ley y en la protección de la población funciona como un recordatorio de los riesgos que rodean a las operaciones de seguridad de alto impacto: el uso de la fuerza, la trazabilidad de los procedimientos y la rendición de cuentas.
La colaboración entre Marina y SSPC comienza desde el adiestramiento, sostuvo García Harfuch, cuando los elementos aprenden a trabajar juntos y responder como un solo equipo. El planteamiento es coherente con la lógica de que la confianza operativa se construye antes del despliegue, no durante la crisis.
El acto también tuvo una dimensión política local. García Harfuch agradeció el respaldo de la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, para la realización del evento, y enmarcó la continuidad de la estrategia en el Gabinete de Seguridad y en la presidencia de Claudia Sheinbaum.
Qué sigue
La evidencia disponible permite confirmar la graduación, el número de elementos, las especialidades y el carácter inédito de la participación de la UNO. No permite, en cambio, verificar cuántos de esos elementos serán desplegados en Campeche, en qué operaciones concretas ni con qué mecanismos de supervisión y evaluación de resultados.
Queda por esclarecer cómo se medirá el impacto de esta formación en las acciones contra la extorsión, el robo y la corrupción, delitos que García Harfuch mencionó de manera expresa. Tampoco se informó si la UNO repetirá su participación en futuras generaciones ni si el programa se ampliará a otras entidades.
La graduación es un hecho verificable y con valor simbólico: muestra una apuesta por la especialización y por la coordinación entre instituciones que operan con culturas distintas. La pregunta pública que permanece abierta es si esa preparación se traducirá en resultados medibles y en procedimientos auditables, o si quedará como un acto de capacitación sin consecuencias verificables en el terreno.
