SEGURIDAD · MEDIUM
Ravelo documenta 8 mil investigaciones por lavado y solo 47 sentencias
El periodista sostiene que entre 2016 y 2026 la PGR y la FGR abrieron más de ocho mil carpetas por lavado de dinero, con apenas 47 sentencias. La cifra, sin metodología detallada, apunta a un patrón de impunidad financiera.

Ricardo Ravelo afirma que entre 2016 y 2026 la PGR y luego la FGR integraron más de ocho mil carpetas de investigación por lavado de dinero y solo lograron 47 sentencias. El periodista presentó los datos en su libro El Lavadero y en entrevista, sin detallar la metodología. El contraste sugiere impunidad sistémica en la persecución del dinero criminal, aunque falta verificar las cifras.
El periodista de investigación Ricardo Ravelo sostiene que entre 2016 y 2026 la extinta Procuraduría General de la República (PGR) y después la Fiscalía General de la República (FGR) integraron más de ocho mil carpetas de investigación por lavado de dinero, y que en ese mismo periodo solo se obtuvieron 47 sentencias. La cifra, presentada en su libro *El Lavadero: Las rutas del dinero sucio* y expuesta en entrevista, coloca en el centro del debate público un problema que rara vez ocupa los titulares de seguridad: la persecución del dinero que sostiene a las organizaciones criminales.
El contraste entre más de ocho mil investigaciones abiertas y 47 sentencias configura, según Ravelo, un patrón de impunidad sistémica en el combate al lavado de dinero. El periodista lo resumió así: “El lavado de dinero está totalmente cobijado por la impunidad en México y en buena parte del mundo”. Su lectura es que el Estado ha concentrado esfuerzos en las manifestaciones visibles de la delincuencia —detenciones, decomisos, operativos— mientras mantiene deficiencias estructurales para perseguir financieramente a las redes criminales.
La relevancia pública del dato no depende solo de su magnitud, sino de lo que implica para la política de seguridad. Si de cada cien investigaciones por lavado apenas una termina en sentencia, el mensaje institucional que se proyecta es que el dinero ilícito puede circular con bajo riesgo de castigo. Ravelo vincula esa tolerancia con la economía formal: “Ahí hay una tolerancia del Estado. Y hacia arriba hay impunidad”, afirmó.
Empresas fantasma y rutas del dinero
Uno de los mecanismos que el periodista identifica como central es el uso de empresas fantasma. Estas estructuras, explicó, permiten simular operaciones comerciales, mover recursos entre cuentas y ocultar la identidad de los beneficiarios finales. “La empresa fantasma es el vehículo por donde se mueven los capitales que se desvían de los gobiernos”, señaló. A través de ellas, las redes de lavado pueden conectar a organizaciones criminales con intermediarios financieros, empresarios y funcionarios públicos.
Ravelo sitúa el lavado de dinero dentro de una estructura financiera internacional que traslada capitales a jurisdicciones con altos niveles de secreto y opacidad. En su diagnóstico, la falta de una estrategia internacional coordinada es uno de los mayores obstáculos: “No hay una política antilavado en el mundo eficaz”, sostuvo, al señalar que las grandes potencias tienen intereses económicos que dificultan compromisos más estrictos.
El periodista también relaciona parte del problema con el contrabando y la comercialización de mercancías falsificadas que circulan en mercados informales, actividades que pueden servir para mezclar recursos de origen ilícito con operaciones aparentemente legales.
La lectura
La evidencia disponible permite afirmar que Ravelo documenta un desequilibrio entre investigaciones abiertas y sentencias obtenidas, pero no permite verificar de forma independiente la metodología de las cifras. El propio periodista presentó los datos durante la conversación sin detallar cómo se construyeron. Esa ausencia no invalida la denuncia, pero sí marca el límite de lo que puede sostenerse con la evidencia actual: se trata de una afirmación atribuida a un periodista de investigación, no de una estadística oficial confirmada.
Aun con esa cautela, el patrón que describe es consistente con una crítica recurrente al sistema de justicia mexicano: la dificultad para llevar casos financieros complejos hasta sentencia. El lavado de dinero exige investigaciones patrimoniales, cooperación interinstitucional y capacidad técnica que, según el propio relato de Ravelo, no se han traducido en resultados proporcionales al volumen de carpetas abiertas.
La consecuencia política es que el debate sobre seguridad queda incompleto si se limita a homicidios y detenciones. Ravelo propone mirar el recorrido del dinero: mientras la estructura financiera permanezca intacta, advierte, las organizaciones delictivas conservarán buena parte de su capacidad para reproducirse.
Qué sigue
Queda por esclarecer la metodología con la que se construyeron las cifras y si corresponden a un universo completo de carpetas o a una muestra. También falta conocer la respuesta de la FGR sobre el estado actual de esas investigaciones y sobre los cuellos de botella que explican la brecha entre carpetas y sentencias. El libro de Ravelo plantea, además, una pregunta de política pública: si la estrategia antilavado se evaluará por operativos o por sentencias. Sin esos elementos, la denuncia permanece como una acusación documentada por su autor, pero pendiente de contraste institucional.
