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TECNOLOGÍA · MEDIUM

Aduanas estrena IA contra subvaluación sin reglas claras de datos

La ANAM mostró su Plataforma de Inteligencia de Valor en CONECTAA 2026. El modelo promete focalizar la fiscalización, pero no se detalló qué datos usa, cómo se audita ni qué recursos tendrá.

Ilustración editorial de Ruido Cero sobre impuestos y recaudación
Ilustración editorial de Ruido Cero; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

La Agencia Nacional de Aduanas de México presentó en CONECTAA 2026 una demostración de su Plataforma de Inteligencia de Valor, una herramienta con inteligencia artificial para detectar subvaluación en importaciones. El anuncio apunta a concentrar la fiscalización en operaciones de riesgo en lugar de revisiones generalizadas. Quedan abiertas las preguntas sobre datos, supervisión y resultados medib

La Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) presentó una demostración de su Plataforma de Inteligencia de Valor, una herramienta que usa análisis de datos e inteligencia artificial para identificar posibles casos de subvaluación en importaciones. La exhibición ocurrió durante CONECTAA 2026, el foro que organiza la Confederación de Asociaciones de Agentes Aduanales de la República Mexicana (CAAAREM) para discutir la transformación digital del sector. El hecho importa porque toca una de las funciones más sensibles del Estado en materia comercial: decidir qué mercancías se revisan, cuáles pasan y con qué criterio se calcula el valor que paga impuestos.

La subvaluación —declarar mercancías por debajo de su valor real— no es un tecnicismo. Afecta la recaudación fiscal y distorsiona la competencia entre empresas que sí declaran correctamente. La ANAM presentó una herramienta que busca concentrar la fiscalización en operaciones con mayor probabilidad de irregularidad, en lugar de revisar todo por igual. Ese cambio de enfoque, si se implementa, redefine quién carga con la revisión y quién pasa sin fricción.

El poder de decidir a quién revisar

El modelo descrito se apoya en análisis de información y de riesgos. La presentación no detalló qué fuentes de datos alimentan la plataforma, si cruza información de otros sistemas públicos o privados, ni cómo se valida un caso antes de frenar una importación. Tampoco se explicó si las empresas podrán impugnar una alerta generada por el sistema ni qué instancia audita los criterios del algoritmo.

Ese vacío es relevante porque quien controla los datos y el modelo controla, en la práctica, la velocidad y el costo de entrada de mercancías al país. La ANAM es un órgano desconcentrado de la Secretaría de Hacienda, de modo que la infraestructura de decisión quedaría en manos del Ejecutivo federal, sin que el anuncio haya precisado mecanismos externos de supervisión.

Para importadores, exportadores y agentes aduanales, la promesa oficial es reducir cargas administrativas y dar certidumbre a los procedimientos. La contraparte es que la certidumbre dependerá de que el sistema sea explicable y de que sus errores tengan remedio. Si una alerta automática bloquea una operación sin causa clara, el costo recae en el importador y el derecho a una revisión efectiva queda en duda.

El foro de CAAAREM también mostró la lógica de colaboración entre autoridad y sector privado. Los agentes aduanales son parte de la cadena y su participación resulta relevante para incorporar soluciones tecnológicas. Esa cercanía puede acelerar la adopción, pero también plantea la pregunta de quién define los patrones de riesgo cuando los operadores privados participan en el diseño.

La lectura

El anuncio confirma una dirección: la fiscalización aduanera mexicana se mueve hacia modelos de riesgo automatizado. La demostración no equivale a un sistema en operación ni a resultados comprobados; el impacto en tiempos de revisión, costos y detección de irregularidades dependerá de su implementación.

La lectura pública es doble. Por un lado, hay una promesa de eficiencia y de combate a prácticas que dañan la recaudación. Por otro, la herramienta concentra poder de decisión sobre el comercio en una agencia del Ejecutivo, con reglas de datos y de impugnación que no fueron expuestas. Sin transparencia algorítmica y sin vías claras de defensa, la modernización puede mejorar la fiscalización y, al mismo tiempo, trasladar riesgos a los operadores sin mecanismos visibles de rendición de cuentas.

Qué sigue

La pregunta inmediata es cuándo pasará la demostración a operación regular y con qué métricas se evaluará. También falta conocer el marco de protección de datos comerciales que alimentará la plataforma, la instancia que revisará sus criterios y si habrá publicación de resultados agregados. Para el sector, el siguiente paso es observar si la herramienta reduce trámites o añade fricciones; para el debate público, si el Congreso o los órganos de transparencia piden cuentas sobre un sistema que decide qué mercancías merecen sospecha.