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CTIA y operadoras piden a la FCC reglas iguales para satélites y 5G

AT&T, T-Mobile y Verizon quieren blindar las bandas de 2.5 GHz y 3.45 GHz antes de la votación del 29 de octubre que ampliaría el espectro satelital para conectar teléfonos directamente.

Ilustración editorial de Ruido Cero sobre telecomunicaciones
Ilustración editorial de Ruido Cero; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

La CTIA, con AT&T, T-Mobile y Verizon, pidió a la FCC aplicar el principio de "mismos clientes, mismas reglas" a los proveedores satelitales y proteger las bandas 5G de 2.5 GHz y 3.45 GHz. La agencia votará el 29 de octubre una propuesta que abriría unos 482 MHz de espectro satelital para conectividad directa a dispositivos, en un pulso entre operadores terrestres y satelitales como SpaceX.

La CTIA, la asociación que agrupa a las principales operadoras móviles de Estados Unidos, junto con AT&T, T-Mobile y Verizon, pidió a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) aplicar el principio de "mismos clientes, mismas reglas" a los proveedores satelitales y proteger las bandas de espectro 5G de 2.5 GHz y 3.45 GHz. La solicitud llega días antes de una votación que puede reordenar quién controla el espectro con el que se conectan los teléfonos en ese país.

El 29 de octubre la FCC, presidida por Brendan Carr, votará una propuesta que actualizaría las reglas de 2024 para la "cobertura suplementaria desde el espacio" (SCS). Esa tecnología permite que un satélite transmita directamente a teléfonos convencionales usando frecuencias licenciadas a operadores terrestres. Según la agencia, el objetivo es eliminar las zonas sin cobertura celular que persisten en buena parte del territorio estadounidense. De aprobarse, la iniciativa abriría aproximadamente 482 megahertz adicionales de espectro para uso satelital y abriría un período de comentarios públicos, sin ser todavía una decisión final.

El punto de conflicto es la posible inclusión de las bandas TDD de 2.5 GHz y 3.45 GHz en el marco regulatorio satelital, frecuencias que la CTIA considera fundamentales para las redes 5G de millones de estadounidenses. La asociación sostiene que, a diferencia del espectro FDD, las bandas TDD alternan la transmisión de enlace ascendente y descendente en una secuencia temporal precisa, lo que generaría interferencias difíciles de resolver y haría inviable su uso compartido con satélites. La banda de 3.45 GHz es especialmente sensible para AT&T, que adquirió unos 30 MHz de ese espectro a nivel nacional mediante un acuerdo con EchoStar cerrado en julio. Son, además, bandas medias: el segmento que el sector aprecia por su equilibrio entre cobertura y capacidad.

La CTIA se reunió el 20 de octubre con asesores de alto nivel de la FCC para plantear sus objeciones. Su carta pública también cuestiona las diferencias de obligaciones entre proveedores terrestres y satelitales. La industria pide que los operadores satelitales queden sujetos a los mismos estándares de servicio y protecciones al consumidor que los operadores tradicionales, y que las métricas de desempeño reflejen la capacidad real que necesitan los usuarios. De ahí el principio que resume su posición: mismo cliente, mismas reglas, sin importar la arquitectura tecnológica que elija cada proveedor.

Hay un segundo frente: el control del espectro. Bajo el esquema actual, las empresas satelitales deben arrendar frecuencias a los operadores terrestres para operar. La propuesta de la FCC flexibilizaría ese requisito, por lo que la CTIA pide conservar el derecho de los licenciatarios terrestres a aprobar, controlar y terminar esos acuerdos. También solicita postergar cualquier límite sobre la intensidad de señal satelital en los bordes de las áreas licenciadas hasta contar con estudios adicionales, y que la FCC reafirme el carácter exclusivo de las licencias terrestres en lugar de concluir, sin expediente suficiente, que el marco de arrendamiento es demasiado restrictivo.

La lectura

El debate no es solo técnico: define quién controla la infraestructura sobre la que se presta la conectividad móvil. Si la FCC flexibiliza el arrendamiento y abre bandas medias al uso satelital, los operadores terrestres perderían parte del control sobre un activo que ya licenciaron y por el que pagaron. Para AT&T, T-Mobile y Verizon, el espectro es la base de su negocio 5G; para los satelitales, el acceso a frecuencias licenciadas es la puerta para competir en el mercado móvil sin desplegar red terrestre.

El trasfondo competitivo es explícito. A inicios de octubre, AT&T, Verizon y T-Mobile formalizaron una empresa conjunta, anunciada en mayo, para compartir espectro y permitir que más proveedores satelitales ofrezcan servicio a sus clientes. Sus directivos han minimizado la amenaza de SpaceX: el CEO de AT&T, John Stankey, dijo que construir una red competitiva "no se logra de la noche a la mañana"; el de Verizon, Dan Schulman, afirmó en septiembre que no ve el servicio satelital como "un competidor viable a mediano ni largo plazo". Elon Musk sostiene lo contrario y ha pronosticado que el negocio de conectividad de SpaceX podría generar "varios cientos de miles de millones de dólares" anuales.

La presión regulatoria y comercial de SpaceX se aceleró. El 6 de octubre la FCC la autorizó a desplegar hasta 15,000 satélites de nueva generación para conectarse directamente con teléfonos móviles; dos días después acordó adquirir hasta 14 MHz de espectro pareado en la banda de 800 MHz a Grain Management, en una operación valuada en unos 8,000 millones de dólares. La empresa fijó 2028 como objetivo para lanzar Starlink Mobile sobre su propio espectro.

Qué sigue

La votación del 29 de octubre en la FCC marcará el punto de inflexión. Si la propuesta avanza, se abrirá un período de comentarios públicos en el que la CTIA y las operadoras intentarán acotar el alcance de las bandas TDD y del régimen de arrendamiento. La decisión que importa no es solo si se autoriza más espectro satelital, sino si la FCC impone a los satelitales las mismas obligaciones de servicio y protección al consumidor que a los operadores terrestres. Ese es el terreno donde se definirá si la conectividad directa desde el espacio compite en igualdad de condiciones o con reglas propias.