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Fermaca se vuelve socio de Nvidia y apuesta 60 MW de cómputo de IA en México
El grupo de infraestructura energética construirá y operará instalaciones de IA, empezando por Digital Origins en la Ciudad de México, para vender capacidad de cómputo a empresas. La meta para 2027 depende de energía, permisos y una red eléctrica ya saturada.

Fermaca, empresa mexicana de infraestructura energética, se incorporó al programa de socios de nube de Nvidia y planea 60 megawatts de instalaciones de IA operativas al 31 de diciembre de 2027, comenzando por Digital Origins en la Ciudad de México con tecnología Blackwell Ultra. Venderá capacidad de cómputo a empresas mexicanas y latinoamericanas. El cuello de botella será la conexión eléctrica.
Fermaca, un grupo mexicano conocido por su infraestructura energética y de fibra óptica, anunció su incorporación al programa de socios de nube de Nvidia y un plan para operar instalaciones de inteligencia artificial que sumen 60 megawatts de potencia total al 31 de diciembre de 2027. El primer despliegue será Digital Origins, en la Ciudad de México, equipado inicialmente con tecnología Blackwell Ultra. La empresa será responsable de construir y operar esas instalaciones.
El movimiento importa porque coloca a un actor mexicano en el negocio de arrendar capacidad de cómputo para IA, un mercado dominado por proveedores globales de nube. Fermaca no venderá modelos de inteligencia artificial: venderá la infraestructura física y eléctrica sobre la que otras empresas entrenan y ejecutan los suyos. Eso incluye a compañías que hoy no pueden instalar equipos especializados en sus propias oficinas.
Nvidia define a los integrantes de su programa de socios de nube como proveedores especializados en el procesamiento de cargas de IA. La estadounidense concentra una porción decisiva de ese mercado: en su segundo trimestre fiscal de 2026, su división de centros de datos generó aproximadamente 89,000 millones de dólares, 117% más que un año antes, y representó alrededor de 92.5% de los ingresos trimestrales totales de la compañía. Es decir, la alianza con Nvidia no es un detalle comercial: es la puerta de acceso a la tecnología que hoy define quién puede entrenar modelos a escala.
La lectura
El anuncio describe una cadena de control con tres eslabones. Nvidia controla el hardware y el programa de socios; Fermaca controla el suelo, la energía, la fibra y la operación de los centros de datos; las empresas que contraten capacidad controlan sus modelos y sus datos, pero dependerán de esa infraestructura para procesarlos. Quien opera el centro de datos decide condiciones de acceso, precio y continuidad del cómputo, un insumo cada vez más parecido a la electricidad o al agua.
Fermaca busca aprovechar su experiencia en infraestructura energética para entrar a ese negocio. Su plataforma combina desarrollo de instalaciones, conectividad de fibra óptica y capacidades del grupo en gas y energía. También desarrolla Fermaca Digital City en Durango, un proyecto de mayor escala para el que contempla hasta 1 gigawatt de capacidad de cómputo a largo plazo; en abril de 2026 el Congreso estatal informó que la inversión proyectada para ese centro de datos era de 2,700 millones de dólares.
El límite no será el anuncio, sino la red eléctrica. La construcción de centros de datos en México enfrenta dificultades para conectarse al sistema eléctrico, y ese cuello de botella condiciona cualquier meta de megawatts. En abril de 2026 el país tenía 279 megawatts de capacidad operativa y otros 205 megawatts en construcción, según la Asociación Mexicana de Data Centers. La organización calculó que la iniciativa privada había invertido alrededor de 340 millones de dólares en infraestructura eléctrica, principalmente en el Bajío, para reforzar subestaciones y líneas de transmisión.
Hay señales de que el calendario es frágil. En Querétaro, CloudHQ terminó una primera subestación de alta tensión y mantenía otra en construcción en septiembre; Luis Lugo, responsable de la compañía en México, explicó durante Mexico Connect que las obras eléctricas y los trámites relacionados con el terreno habían alargado el calendario de su proyecto. La tecnología también cambia durante la obra: Jesús Muñoz, responsable de WSP en México, dijo a El Economista que los nuevos servidores obligan a modificar la ingeniería de los edificios antes de terminarlos, y que parte del diseño se traslada al sitio para adaptar suministro eléctrico y enfriamiento a los equipos que finalmente ocuparán los espacios.
La meta de 60 megawatts para 2027 incluye la energía necesaria para los equipos de cómputo y para otros sistemas, como los de enfriamiento. Fermaca contempla incorporar posteriormente la generación Vera Rubin de Nvidia, sucesora de Blackwell Ultra. El despliegue arranca en la Ciudad de México, pero su alcance real se medirá por la capacidad de energía firme que logre contratar y por los permisos que obtenga.
Qué sigue
La pregunta pública es quién garantiza la energía y bajo qué reglas. Un proyecto de esta escala requiere conexión al sistema eléctrico, permisos de uso de suelo y condiciones de operación que dependen de autoridades federales y locales. La evidencia disponible no permite saber si Fermaca ya cuenta con esos permisos ni con la capacidad eléctrica comprometida; ese dato falta para evaluar si los 60 megawatts llegarán en la fecha anunciada.
También queda por definir el mercado: si la capacidad se ofrecerá a empresas mexicanas y latinoamericanas en condiciones accesibles o si reproducirá la concentración que hoy caracteriza al cómputo de IA. Y queda la pregunta por los datos: quién los resguarda, bajo qué jurisdicción y con qué obligaciones de transparencia cuando el procesamiento ocurre en instalaciones operadas por un tercero. El anuncio abre ese debate; no lo resuelve.
