RUTA 27 · MEDIUM
A Lamarque se le agota la licencia y regresa a Cajeme sin candidatura
El alcalde de Cajeme volvió a despachar tras 90 días fuera, porque el plazo que le dio el Cabildo expiró antes que la definición de Morena en Sonora. Su aspiración sigue viva; su tiempo completo, no.

Javier Lamarque, alcalde de Cajeme, regresó a la Presidencia Municipal porque la licencia de 90 días que pidió para buscar la candidatura de Morena al gobierno de Sonora se venció antes de que el partido defina a su abanderado. Sigue siendo aspirante, no candidato: no hay convocatoria, método ni registro. Volver a ausentarse exigiría otro permiso del Cabildo.
Javier Lamarque volvió a ocupar su oficina en la Presidencia Municipal de Cajeme. La licencia de 90 días que el Cabildo le concedió para recorrer Sonora como aspirante de Morena al gobierno del estado se agotó antes que la definición del partido, así que el alcalde regresó a despachar. El episodio es menor en apariencia y bastante elocuente: mide la distancia entre pedir permiso para buscar un cargo y tener ese cargo al alcance.
La columna Rozones, publicada el 22 de septiembre de 2026, relata la escena en su registro habitual: Lamarque "anda buscando más 'monedas' para recargar su licencia"; el plazo que le dio el Cabildo se venció antes de que se conociera quién encabezará los trabajos de Morena en Sonora rumbo a 2027; y el edil permanecerá despachando hasta que lo llamen a la Ciudad de México. "Todo camina como debe caminar", dice, y confía en que el resultado será positivo para "lo que sigue".
Una ausencia de 90 días que perdió cobertura legal
Conviene separar el dato de la versión. El regreso tras 90 días de ausencia y la expiración de la licencia provienen de una columna de rumores políticos, no de una constancia oficial: en la evidencia disponible no hay acta de Cabildo, comunicado del ayuntamiento ni pronunciamiento del propio Lamarque. La verificación pendiente es sencilla y local: la sesión en que el Cabildo de Cajeme aprobó el permiso y la fecha exacta de su conclusión.
La mecánica, en cambio, es clara. En el régimen municipal mexicano la licencia es un permiso temporal con plazo definido que el Cabildo otorga y puede negar. No equivale a una candidatura ni a un derecho: es una pausa que deja el cargo en manos de un sustituto y devuelve al titular el tiempo completo. Agotado el plazo, el retorno no es opcional. Y si Lamarque quiere ausentarse otra vez, tendrá que pedirlo al mismo Cabildo que ya le puso fecha de caducidad.
La lectura política
En términos formales, Lamarque no es precandidato ni candidato: no hay convocatoria, método ni registro. Lo que existía era una precandidatura de facto sostenida por un permiso administrativo. Esa figura funcionaba como vehículo práctico de la aspiración: recorrido estatal sin costo de gestión y con el cargo a resguardo. Sin licencia, la aspiración se reduce a lo que se pueda construir desde un despacho municipal, con agenda partida y teléfono ocupado.
El regreso tiene doble filo. Por un lado, Lamarque conserva su activo más sólido: Cajeme es uno de los municipios con más peso electoral de Sonora, y gobernarlo significa estructura, personal, obra y presupuesto. Por otro, lo ata a los pasivos locales y debilita su narrativa estatal. Leído desde los incentivos, quedarse en el escritorio es una jugada de resguardo: no soltar la única carta que ya está en la mano mientras la dirigencia nacional decide.
Y ahí está el otro dato político. Según la columna, las actividades internas de la definición concluyeron hace días, pero no hay anuncio. Mantener abierta la definición le sirve a Morena nacional: evita rupturas tempranas, impide que un aspirante se pose como inevitable y conserva intacto el poder de designación. El costo lo absorben los cuadros que ya se movieron y hoy aparecen desgastados sin estatus formal. La señal hacia adentro es incómoda para el partido; hacia afuera, sugiere que el oficialismo llega a la disputa de 2027 en Sonora sin abanderado a la vista.
La petición de una nueva licencia sería, si ocurre, un test real: convertiría al Cabildo —y a la relación política del edil con él— en árbitro informal de su aspiración. Ese es el sentido del "recargar licencia". El límite analítico es claro: la evidencia no permite saber si la dirigencia definirá por encuesta, designación o elección interna en Sonora, ni si Lamarque negociará su salida o se reposicionará desde la alcaldía. Sin ese dato, cualquier escenario sobre su futuro inmediato es inferencia, no hecho. Un elemento adicional de calendario: la disputa estatal de 2027 coincide con la elección federal intermedia, lo que comprime los tiempos y hace difícil que la definición se postergue indefinidamente.
Qué sigue
La primera verificación es documental: el acta de la sesión de Cabildo de Cajeme donde se aprobó la licencia, su fecha de vencimiento y la eventual existencia de una nueva solicitud. En paralelo, la dirigencia nacional de Morena tendrá que anunciar método y responsable de los trabajos del partido en Sonora, y el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Sonora (IEE Sonora) fijará calendario de precampañas cuando arranque el proceso local.
El indicador más barato para medir la ruta de Lamarque será su agenda de las próximas semanas: cuánto despacho y cuánto recorrido. Hasta ahora no hay fecha pública para la definición, y sin convocatoria ni calendario, la "llamada de la Ciudad de México" sigue siendo un acto discrecional.
Actualización
El hecho nuevo confirma que Javier Lamarque regresó a la presidencia municipal tras concluir su licencia, resolviendo la situación de ausencia planteada en la historia anterior. Leer el nuevo desarrollo.