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Aspirante de Morena en Mazatlán pide vetar a quienes aceptan cargos del PT
Juan Carlos Patrón Rosales pidió a las dirigencias revisar a militantes que se registraron en el proceso interno y a la vez aceptaron nombramientos del partido aliado. El caso visible es el de María Joseé Salazar, coordinadora de afiliación petista.

Juan Carlos Patrón Rosales, aspirante a la coordinación de Morena en Mazatlán, pidió revisar a militantes que participan en el proceso interno y aceptaron cargos del PT, como María Joseé Salazar, nombrada coordinadora de afiliación petista. Argumenta presión política antes de definir coordinaciones municipales. No hay alianza formal para 2027 y Morena no ha resuelto el municipio.
El proceso interno de Morena en Mazatlán sumó un frente de fricción con su principal aliado. Juan Carlos Patrón Rosales, aspirante a la Coordinación de la Defensa de la Cuarta Transformación en ese municipio, pidió a las dirigencias estatal y nacional y al Consejo Nacional de Elecciones revisar los casos de militantes inscritos en la contienda interna que también aceptaron nombramientos del Partido del Trabajo (PT). Lo hizo en un video en su cuenta de Facebook, el mismo viernes en que María Joseé Salazar Reyes fue designada coordinadora de afiliación del PT en Mazatlán mientras mantiene su aspiración dentro de Morena.
El planteamiento de Patrón no es una impugnación formal ni una solicitud de expulsión: es un llamado público a que la dirigencia analice la situación y convoque a los involucrados a respetar las reglas internas. Sostuvo que quienes compiten por una coordinación municipal deben sujetarse a la convocatoria de Morena, con independencia de que el PT sea aliado de la Cuarta Transformación. “Un compañero o compañera que se esté registrando en el proceso interno de Morena, esté aceptando nombramientos de otros partidos políticos aliados […] a mí me parece que habría que respetar”, declaró.
El aspirante añadió dos argumentos que acotan el alcance del conflicto. Primero, que el PT no desarrolla una selección equivalente para definir sus coordinaciones municipales, de modo que el nombramiento no se explica por un proceso partidista paralelo. Segundo, que todavía no se han formalizado acuerdos de alianza, coalición o candidatura común para las elecciones locales de 2027, por lo que, desde su lectura, aceptar un cargo petista mientras se busca una coordinación morenista introduce presión sobre la definición municipal. Planteó incluso que los involucrados podrían quedar fuera de la contienda.
El caso de Salazar es el que da materialidad al reclamo. Su designación como coordinadora de afiliación del PT ocurrió el mismo 23 de octubre, en medio de su aspiración morenista y de una disputa pública con la encuestadora Mitofsky, que la dejó fuera de un ejercicio de medición en Mazatlán. El PT nacional, según la evidencia disponible, ha cerrado filas con Morena rumbo a 2027 en el municipio, lo que vuelve más difícil trazar la frontera entre militancia, alianza y competencia interna.
La lectura política
El movimiento de Patrón funciona, en la práctica, como un posicionamiento dentro de la interna morenista más que como una disputa jurídica entre partidos. No impugna un acto ante el Instituto Nacional Electoral (INE) ni ante el Tribunal Electoral; construye un argumento de equidad interna y lo hace público para presionar a la dirigencia antes de que se resuelvan las coordinaciones municipales. En un proceso definido por encuestas y acuerdos de cúpula, marcar a un rival por “doble militancia” es una forma de influir en la conversación que antecede a la decisión.
El incentivo es claro para quien compite: si la dirigencia acepta revisar los casos, el rival pierde margen y el reclamante gana perfil de guardián de las reglas. Si la dirigencia no responde, el reclamo queda como señal de que las reglas internas se aplican de manera desigual. En ambos escenarios, Patrón se coloca en posición de referente del ala que exige disciplina partidista, sin haber obtenido aún la coordinación.
El límite legal es preciso: no existe una candidatura registrada ni una precandidatura formal en juego, sino aspiraciones dentro de un proceso interno partidista. Tampoco hay alianza formalizada para 2027, de acuerdo con el propio denunciante. Por eso el conflicto no se resuelve con la ley electoral, sino con la interpretación que haga Morena de su convocatoria y con la negociación nacional entre Morena y el PT, que Patrón describe como estancada.
La señal para 2027 es doble. Hacia adentro, Morena enfrenta el costo de que sus aspirantes construyan poder en el partido aliado mientras esperan la definición municipal. Hacia afuera, el episodio exhibe que la frontera entre Morena y el PT en Sinaloa es porosa y que la coalición, aunque operativa en el discurso, aún no tiene reglas escritas para 2027. Quien resuelva esa frontera —la dirigencia estatal, la nacional o el Consejo Nacional de Elecciones— ganará capacidad de ordenar el municipio y de fijar precedente para otras plazas.
Qué sigue
La pelota está en las dirigencias estatal y nacional de Morena y en su Consejo Nacional de Elecciones, que no han anunciado si abrirán expediente o convocarán a los involucrados. Tampoco hay fecha pública para la definición de las coordinaciones municipales en Mazatlán, que el propio Patrón ubica en el terreno de las encuestas y el procedimiento interno. El PT, por su parte, no ha emitido una postura sobre la solicitud. El siguiente paso verificable será si Morena admite el tema en su agenda interna o si, por el contrario, lo deja sin respuesta y permite que la designación de Salazar siga operando como un hecho consumado dentro de su propia contienda.
Actualización
El hecho nuevo traslada la alerta sobre guerra sucia y desgaste interno de Morena de Mazatlán a Victoria, confirmando que el problema de disputas internas por coordinaciones municipales se extiende a otras localidades del estado de Sinaloa. Leer el nuevo desarrollo.
