RUTA 27 · HIGH
Buenrostro liga a proveedores del INE con un operador de Salinas
La secretaria de Anticorrupción trazó el origen de los hermanos Hernández Casillas en la Secretaría de Gobernación de 1989, cuando esa dependencia concentraba la función electoral. La línea de tiempo busca convertir una investigación de contratos en una genealogía política.

Raquel Buenrostro, secretaria de Anticorrupción, afirmó en la mañanera del 5 de noviembre de 2026 que los empresarios Raymundo y José Alfredo Hernández Casillas llegaron al servicio público en 1989 por invitación de Juan Carlos Padilla Aguilar, entonces funcionario de la Secretaría de Gobernación, dependencia que tenía a su cargo la función electoral. La investigación sobre contratos a organismos
La secretaria de Anticorrupción y Buen Gobierno, Raquel Buenrostro, añadió este 5 de noviembre un eslabón histórico a la investigación que su dependencia presentó sobre proveedores de material electoral: los empresarios Raymundo y José Alfredo Hernández Casillas ingresaron al servicio público en 1989 por invitación de Juan Carlos Padilla Aguilar, entonces funcionario de la Secretaría de Gobernación, dependencia que —según la propia funcionaria— “tenía toda la responsabilidad en materia electoral”.
El dato no es un adorno. Buenrostro presentó la trayectoria de los hermanos como una genealogía que arranca en el PRI y desemboca en el entorno de la consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), Guadalupe Taddei. Según su exposición, José Alfredo Hernández Casillas fue secretario particular de Padilla Aguilar primero en la dirección general del Registro y luego en la secretaría general del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen). Padilla Aguilar, agregó, ocupó cargos en el Estado de México con Ignacio Pichardo Pagaza, después en Gobernación con Enrique Peña Nieto, se incorporó en 2022 al Frente Cívico Nacional y hoy coincide en el partido Somos México con exintegrantes del INE.
La funcionaria enlazó ese origen con el historial de contratos. Señaló que en 1992 se constituyó Formas Finas Fernando Fernández, relacionada con Raymundo Hernández Casillas, y que en 1999 Cartonera Plástica, vinculada a José Alfredo, ya participaba como proveedora electoral en el Estado de México. El punto más delicado es el contrato de 63.7 millones de pesos que Cartonera Plástica obtuvo del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) en 2005 para suministrar material electoral, seguido de denuncias por presuntas irregularidades y sobornos que terminaron con la renuncia de los consejeros electorales.
A partir de 2012, de acuerdo con la exposición, los empresarios diversificaron empresas y contratos hacia organismos públicos locales electorales de Jalisco, Tabasco, Guerrero, Quintana Roo, Zacatecas e Hidalgo. La investigación de la Secretaría Anticorrupción sostiene que esas compañías simulaban competencia en licitaciones y dispersaban recursos para ocultar a sus beneficiarios finales, con un monto global de contratos que se ha situado en torno a los 2 mil 646 millones de pesos.
La lectura política
Lo que Buenrostro construye en la mañanera no es solo una acusación de corrupción: es un relato de continuidad entre el viejo régimen priista y quienes hoy administran la infraestructura electoral. Al fechar el origen en 1989, cuando Gobernación concentraba la organización comicial, la funcionaria sugiere que la relación entre proveedores y autoridad electoral nunca se interrumpió, solo cambió de siglas. Es una operación política de alto rendimiento narrativo: no requiere una resolución judicial para instalar la sospecha.
El incentivo del gobierno federal es claro. La investigación sobre contratos del INE y de los organismos locales coloca a Taddei en el centro de la disputa por la credibilidad del árbitro a menos de un año del arranque formal del proceso de 2027. Al vincular a los proveedores con el entorno de Taddei y, a la vez, con un operador que hoy milita en Somos México junto a exintegrantes del INE, la secretaria sugiere una red que cruza de la vieja burocracia priista a la actual conducción electoral.
El límite es importante: hasta ahora se trata de señalamientos presentados en conferencia, no de sentencias ni de imputaciones formales contra los empresarios o contra la consejera presidenta. La evidencia pública disponible no acredita que Taddei haya intervenido en las contrataciones; lo que la exposición construye es una coincidencia de trayectorias y una cronología de contratos. Ese es precisamente el terreno donde la política electoral se juega antes de los tribunales: la sospecha instalada pesa aunque no haya resolución.
Para la oposición, el costo es doble. Si el relato de Buenrostro se sostiene, el bloque que reclama imparcialidad del INE carga con un pasado priista que dice combatir. Si no se sostiene, el gobierno habrá usado la mañanera para desgastar al árbitro sin pruebas concluyentes, y ese precedente también se cobra en 2027.
Qué sigue
La Secretaría Anticorrupción no anunció en la exposición una fecha de denuncia formal ni el nombre de la autoridad a la que turnará el expediente. Tampoco precisó si los contratos señalados serán revisados por la Auditoría Superior de la Federación o por el propio INE. El siguiente paso verificable es si la dependencia presenta una denuncia penal o administrativa con documentos, y si el Instituto Nacional Electoral abre un procedimiento de revisión sobre sus proveedores. Cualquiera de las dos rutas definiría si el caso queda como narrativa política o entra a la ruta institucional antes de 2027.
