RUTA 27 · LOW
Díaz Mena da bienvenida a Vidal en Morena, con encuesta obligatoria por Mérida
El gobernador de Yucatán abrió la puerta al exsecretario de Educación de Mauricio Vila, pero trasladó la decisión a la dirigencia nacional, que tiene hasta el 31 de diciembre para definir las coordinaciones municipales. En la fila ya están Óscar Brito y Claudia Baeza.

Joaquín Díaz Mena dio la bienvenida a Morena a Liborio Vidal Aguilar, exsecretario de Educación del gobierno panista de Mauricio Vila, quien se registró para la coordinación municipal de Mérida rumbo a 2027. El gobernador aclaró que el ingreso no garantiza candidatura: hay encuesta y la decisión final es de la dirigencia nacional, con plazo al 31 de diciembre de 2026. En el mismo proceso ya están
El gobernador de Yucatán, Joaquín Díaz Mena, dio la bienvenida a Morena a Liborio Vidal Aguilar, exsecretario de Educación del gobierno panista de Mauricio Vila Dosal, y en el mismo acto puso la condición que define el valor real de esa bienvenida: el recién llegado deberá someterse al proceso interno, que incluye una encuesta, y será la dirigencia nacional la que decida. La hospitalidad pública no equivale a respaldo. Políticamente, el gobernador abrió la puerta y, al mismo tiempo, se quitó de encima la responsabilidad de cerrarla.
Lo que Vidal Aguilar solicitó el 18 de octubre no es una candidatura. Es su incorporación al partido y su registro para la coordinación municipal de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Mérida, la figura con la que Morena ordena su estructura territorial. Ningún cargo de elección popular está en juego todavía: la alcaldía se definirá en 2027, cuando el partido postule formalmente y el calendario electoral local entre en su etapa legal. La diferencia importa porque el lenguaje del proceso —"coordinación", "inscripción", "competitividad"— describe un trámite partidista, no una precandidatura reconocida por la ley electoral.
"Hay un proceso al que se tiene que apegar. Es una inscripción, viene una encuesta y finalmente es la dirigencia nacional y su comité de elecciones quien va a definir quiénes quedan en cada una de las candidaturas de acuerdo a su competitividad", dijo el mandatario estatal. Para normalizar la ruta, recordó que él mismo pasó por un proceso de incorporación a Morena y mencionó el caso de Rommel Pacheco Marrufo, hoy director de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade). El mensaje de fondo es que la puerta está abierta para perfiles ajenos a la militancia original, pero que la cuota de entrada es someterse al filtro.
La fila por Mérida ya tiene nombres
El registro para este proceso cerró el 18 de octubre y la competencia interna no está vacía. Ese mismo día se inscribió el diputado federal Óscar Brito Zapata; el 19 confirmó su registro Claudia Estefanía Baeza Martínez, diputada local con licencia que renunció a la Secretaría de Bienestar del gobierno yucateco para participar. Raúl Osorio Alonzo, exdirector de la Beneficencia Pública estatal, declaró que su primera opción es la alcaldía, aunque su inscripción acreditada públicamente es para la coordinación del Distrito Federal 4, no la municipal.
El presidente estatal del partido, Carlos Bojórquez Urzaiz, explicó que corresponde a la Comisión Nacional de Elecciones revisar las solicitudes y publicar los registros aprobados, con plazo hasta el 31 de diciembre de 2026 para definir las coordinaciones municipales. Es decir: la disputa por la capital yucateca se resolverá antes de que termine el año, en una mesa nacional y no en una asamblea local.
La lectura política
El movimiento cumple dos funciones simultáneas. Para Vidal Aguilar, la inscripción es un posicionamiento: convierte su capital de nombre —fue funcionario de un gobierno panista y tiene presencia en Mérida— en un lugar dentro del partido que hoy gobierna el estado y la federación. En la práctica funciona como una precandidatura de facto, sin que exista aún candidatura alguna en términos legales.
Para Díaz Mena, la bienvenida es un ejercicio de arbitraje. Al no comprometer su respaldo, conserva margen para negociar con los otros aspirantes y evita que la llegada de un perfil de origen panista se lea como imposición del gobernador sobre la militancia. Al remitir la definición a la encuesta y a la dirigencia nacional, traslada el costo político del fallo a una instancia externa a Yucatán, y de paso se coloca como el actor local cuya lectura de "competitividad" pesará en esa decisión.
El diseño del proceso también envía señales sobre el equilibrio interno. No hay padrón cerrado ni voto de militantes como mecanismo dirimente: hay encuesta y discrecionalidad de la Comisión Nacional de Elecciones. Eso concentra el poder de decisión en el centro y deja a los aspirantes compitiendo por dos cosas a la vez, medición y cobertura política. La renuncia de Baeza a la Secretaría de Bienestar es la señal más costosa del grupo: quien deja un cargo para entrar a la fila está apostando a que la fila se paga.
El riesgo para el partido es de doble filo. Mérida es el premio municipal más grande de Yucatán y el antecedente inmediato es una oposición que gobernó el estado hasta 2024; sumar perfiles de ese origen puede ampliar el arco de alianzas, pero también alimenta la sospecha de oportunismo entre la militancia que llegó antes. La prueba de 2027 será si el partido puede absorber esos perfiles sin fracturar su base y sin que el árbitro local —el gobernador— pierda credibilidad ante los que no sean elegidos.
Qué sigue
La Comisión Nacional de Elecciones debe revisar las solicitudes y publicar los registros aprobados; después aplicará la encuesta y definirá las coordinaciones municipales antes del 31 de diciembre de 2026. El primer dato verificable será la lista de registros validados para Mérida: ahí se verá si el registro de Vidal Aguilar queda acreditado y si Osorio Alonzo logra también la inscripción municipal. Cualquier inconformidad de los aspirantes no elegidos se procesará en esas mismas fechas, antes de que el proceso electoral local entre en su etapa formal y la definición de candidaturas pase del partido a las autoridades electorales.